CARIBE: Guyana y Suriname coquetean con la guerra

Guyana y Suriname están a punto de recurrir a las armas por una disputa territorial, mientras la compañía canadiense CGX advirtió que no esperará a que los dos países resuelvan el problema para continuar la búsqueda de petróleo en la zona marítima que provocó el conflicto.

La compañía suspendió la búsqueda autorizada por Guyana a principios de mes cuando buques militares de Suriname desalojaron su plataforma petrolera porque, aseguraron, estaba ocupando en forma ilegal territorio de ese país.

La acusación llevó a ambos países al borde de la guerra. La disputa se inició hace 200 años, pero estuvo latente todo este tiempo. Las gestiones de intermediación de gobernantes del Caribe se derrumbaron el domingo.

El director de CGX, John Cullen, dijo que el lugar alternativo donde la empresa comenzará una nueva búsqueda tiene aproximadamente 255 millones de barriles de petróleo. Los expertos calculan que la primera zona, de la que fuera expulsada, encierra 1.000 millones de barriles.

Pero el nuevo lugar también está en territorio disputado por Suriname. El país comenzó a conceder permisos de exploración en la zona hace dos años, después de que Guyana otorgara a CGX la concesión sobre una extensión de 16.000 kilómetros cuadrados.

Esos permisos se entregaron a compañías petroleras como la estadounidense Burlington, la holandesa Shell, la francesa Total y la coreana National Oil.

Cullen se refirió al nuevo sitio. "Sigue siendo muy bueno para nosotros y si encontramos petróleo, tendrá un gran impacto en Guyana y en nuestra compañía. Comenzaremos a perforar casi de inmediato, aunque no hemos recibido instrucciones del gobierno aún. Esperamos que ocurra esta semana", declaró.

Las negociaciones fallidas del domingo fueron el segundo intento de negociar una solución al conflicto que provocó una creciente presencia militar en la frontera entre ambos países.

Cada equipo negociador acusó al otro de inflexibilidad.

Para el ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Clement Rohee, la acción de Suriname fue una evidente venganza por la expulsión en 1969 de soldados y civiles de ese país de una zona en el sudeste guyanense conocida como el Triángulo del Río Nuevo, reclamada por ambos países.

El colapso de las negociaciones del domingo puso fin a seis días de gestiones que abarcó a tres países, comenzando en Trinidad y Tobago, siguiendo en Guyana y terminando en Suriname.

El equipo de Suriname solicitó una reunión cumbre entre los presidentes Jules Wijdenbosch, de este país, y Bharrat Jagdeo, de Guyana.

La cumbre podría ayudar a resolver la disputa por la frontera marítima, dijo el ministro de Recursos Naturales de Suriname, Erroll Alibux.

Aún no se fijó fecha para la reunión, pero se espera que ambos presidentes se reúnan a fines de mes en la cumbre anual de líderes de la Comunidad del Caribe que en esta ocasión se celebrará en San Vicente.

"No quiero que los dos países vayan a la guerra por una cuestión fronteriza. Morirían niños, mujeres y ancianos, y nadie ganaría", opinó Moestroa Setrisman, de 40 años, una empleada en un hotel de Paramaribo.

"Guyana y Suriname eran los mejores amigos hasta que esto ocurrió. Tengo muchos amigos de Suriname que viven en Guyana y muchos amigos guyanenses que viven en Suriname. Tienen que hallar una solución", dijo Kenneth Darson, de 27 años, en el centro de Paramaribo. (FIN/IPS/tra-en/bw/da/aq/ip/00

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