El Senado de Brasil se apresta a expulsar, por primera vez en su historia, a uno de sus miembros, el empresario Luiz Estévao, acusado de corrupción.
Por 15 votos a favor, cinco en contra y tres abstenciones, la comisión de Constitución y Justicia del Senado aprobó este miércoles la apertura de proceso político a Estévao, que finalizará dentro de una semana con la votación en el pleno de la misma cámara.
El voto de condena significaría para el acusado la pérdida de su escaño y de sus derechos políticos por ocho años. Ese desenlace exige mayoría absoluta de votos, en un Senado compuesto por 81 miembros.
Los trámites iniciales permiten prever una decisión desfavorable para EstévFo. El Consejo de tica del Senado, en sesión del 14 de este mes, consideró por 14 votos contra tres que el senador incurrió en "falta de decoro parlamentario" y que debe ser condenado.
Fuerte empresario de la construcción, EstévFo fue elegido senador en 1998 por el Distrito Federal, asiento de Brasilia, por un periodo de seis años.
Está acusado de obtener provecho personal de la desviación de recursos públicos destinados a la construcción de la sede del Tribuntal Regional del Trabajo, en Sao Paulo.
La obra, iniciada en 1992 y aún incompleta, ya costó el triple de la suma estimada como aceptable. Una investigación de la Policía Federal concluyó que se desvió el equivalente a 94 millones de dólares.
El escándalo estalló cuando una comisión parlamentaria investigaba irregularidades en el Poder Judicial. La justicia ordenó la detención del juez Nicolau dos Santos Neto, administrador de la obra, pero éste huyó.
Las dos personas que figuraban como propietarios de la empresa constructora contratada están en prisión. Un contrato informal, descubierto por la Fiscalía, evidenció que la empresa pertenecía, en realidad, al senador EstévFo. También lo involucran en la operación algunos cheques y otros documentos.
Además del juicio político en el Senado, EstévFo está sometido a una investigación policial por peculado y asociación para delinquir, según el comisario de la Policía Federal encargado del caso, Luiz Carlos Zubcov, que anunció para el 3 de julio un primer interrogatorio.
EstévFo tiene inmunidad parlamentaria y sólo puede ser sometido a la justicia con autorización del Senado. En caso de ser expulsado perderá esa protección y también el derecho a ser juzgado por la Corte Suprema, y su caso será ventilado en un tribunal de primera instancia.
En el Senado, la acusación es de quiebra del decoro parlamentario, un cargo que no exige comprobación judicial. Bastan indicios fuertes que actuó de manera irregular o ilegal y contraria a los principios que rigen el ejercicio de funciones públicas.
La comisión de Constitución y Justicia sólo examina la validez del proceso, y no las acusaciones, que ya fueron consideradas procedentes por el Comité de tica del Senado. De esa forma, la reunión plenaria del Senado deberá decidir si admite la recomendación de suspender los derechos políticos del acusado.
EstévFo asegura ser víctima de "acusaciones inconsistentes" y de falsas versiones divulgadas por sus enemigos. Recordó haber sido el senador más votado del Distrito Federal, con 460.000 sufragios, y haber superado largamente a los otros dos senadores elegidos por la misma circunscripción.
Se trata, afirmó, de una "decisión precipitada" de la comisión. Estévao pertenece al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que controla un tercio de los escaños del Senado.
El presidente del Congreso, Antonio Carlos Magalhaes, se manifestó favorable a la expulsión de Estévao. "Mi deber es defender el Senado", justificó.
El voto contrario a Estévao sería el primer caso en 176 años de suspensión de los derechos político de un integrante del Senado brasileño, tradicionalmente un ámbito de políticos experientes y encargados de defender los intereses de sus estados. En Brasil hay tres senadores por cada uno de los 27 estados, con mandato de ocho años.
Estévao, de 50 años, inició su carrera política compitiendo por un escaño en el Senado, después de haber hecho fortuna en la construcción en Brasilia, una ciudad de rápido crecimiento, en la que el valor de la tierra se multiplicó en pocos años.
En 1992 fue mencionado en el escándalo de corrupción que determinó la destitución de Fernando Collor de Mello de la Presidencia.
Para justificar sus abultados gastos personales, Collor de Mello, acusado de malversación de fondos públicos y de cobrar sobornos en contratos del gobierno, dijo haber obtenido un préstamo de empresarios amigos, entre los cuales figuraba Estévao.
Desde entonces, Brasil vive un intermitente proceso de limpieza de sus instituciones políticas. Varios diputados ya fueron proscriptos o llevados a prisión, o tuvieron que renunciar para no perder los derechos políticos y verse impedidos de participar de elecciones futuras.
Corrupción y complicidad con el narcotráfico y el crimen organizado fueron las acusaciones más frecuentes.
También en los poderes locales se ventilaron procesos judiciales o parlamentarios que costaron su puesto a muchos políticos del poder. El alcalde de Sao Paulo, Celso Pitta, estuvo dos semanas fuera de funciones, debido a un fallo judicial y enfrenta un juicio para su inhabilitación en el Concejo Municipal. (FIN/IPS/mo/ff/ip/00


