El presidente de Argentina, Fernando de la Rúa, confirmó hoy que mantendrá las medidas de ajuste del presupuesto, pese a la desaprobación de la mayoría de la población que recogen las encuestas.
Distintas consultas muestran una importante baja en la popularidad de De la Rúa, quien regresó este miércoles al país de una gira de 10 días por Estados Unidos, Colombia y Egipto.
Un trabajo de la consultora Graciela Romer y Asociados realizado este mes reveló que 51 por ciento de los consultados desaprueba la gestión presidencial, frente a 29 por ciento registrado en marzo, mientras que su popularidad bajó de 63 a 41 por ciento en el mismo lapso.
La socióloga Romer comentó que "el clima de la opinión pública es de descontento hacia aspectos puntuales de la gestión y un marcado escepticismo hacia el futuro".
Ese pesimismo estaría fundado en las "bajas expectativas de mejoras" de la situación económica y en el "camino elegido para solucionar los problemas" por parte del gobierno que asumió el 10 de dicembre.
Ese rumbo económico fue confirmado este miércoles por el propio De la Rúa, quien manifestó optimismo por el resultado de su gira.
El presidente reconoció la contradicción entre su postura y lo que recogen las encuestas, en la rueda de prensa realizada a su regreso del exterior.
"No trabajamos para la imagen sino para llevar el país adelante, salvarlo de la ruina en que lo dejaron, corregir deformaciones existentes, terminar con la corrupción, crear trabajo, y traer inversiones", explicó.
Remarcó que "nadie nos va a apartar de este camino de crecimiento".
De la Rúa viajó a Estados Unidos para reunirse con su par Bill Clinton y con representantes de los organismos financieros multilaterales.
Después se trasladó a la ciudad colombiana de Cartagena de Indias para asistir a la cumbre del Grupo Río, principal foro de concertación política de América Latina y el Caribe, realizada el jueves y el viernes, y concluyó su gira en El Cairo, donde participó de la cumbre del Grupo de los 15, conformado ahora por 19 países en desarrollo.
Al regresar este miércoles al país, el presidente argentino destacó los buenos resultados de su periplo, sobre todo en materia económica y comercial, y confirmó la necesidad de lograr el equilibrio de las cuentas públicas para atraer inversiones externas que ayuden al crecimiento y a la creación de empleos.
De la Rúa, quien ganó las elecciones con la promesa de una gestión austera, transparente y en favor de los más pobres, consiguió hasta ahora que se aprobara una ley de flexibilización de normas laborales, aumentó impuestos y adoptó un ajuste fiscal basado principalmente en la reducción de los sueldos de empleados públicos.
La medida de recorte del gasto público fue anunciada días antes de partir al exterior.
Según la encuesta de Romer, 81 por ciento de los argentinos considera que el principal problema del país es el alto desempleo, cuya tasa abierta está en torno a 14 por ciento, con pocas perspectivas de mejorar este año, cuando las expectativas más optimistas auguran un crecimiento de menos de dos por ciento.
El 84 por ciento de los encuestados, que en general cuestionan la forma en que el gobierno encara su gestión, señalan que se debería "proteger a la industria nacional", 74 por ciento que se debería "apoyar a las pequeñas y medianas empresas", y 67 por ciento que se debe "mantener la convertibilidad" de la moneda argentina respecto del dólar.
Desde que asumió De la Rúa, y pese a sus promesas en contrario, empresarios y economistas dudan sobre la continuidad del régimen monetario implmentado por Domingo Cavallo en 1991, cuando era ministro de Economía de su antecesor, Carlos Menem (1989-1999), para frenar la alta inflación que castigó la economía argentina por décadas.
De la Rúa aseguró en Washington que mantendrá la convertibilidad (un peso igual a un dólar) "a rajatabla", y se ufanó de ser un "gran amarrete" con los gastos del Estado.
También prometió alcanzar el equilibrio en las cuentas, pero son muchos los que se preguntan cómo logrará crecer y ahorrar, en el marco de ese régimen.
La encuesta de la firma Graciela Romer y Asociados también reveló que 68 por ciento de los consultados no cree que las medidas de ajuste "sirvan para beneficiar al conjunto de la población".
En tanto, 21 por ciento de los que aprueban la gestión de De la Rúa "no identifica hechos positivos" en ese plan, mientras que otro 20 por ciento que dice "francamente" no encontrarlos.
Aunque el presidente se muestra resuelto a mantener el rumbo económico elegido para su administración, la falta de resultados positivos para la población de clase media y baja puede afectar la posición de su sector en las elecciones para renovar parcialmente el Congreso en el 2001.
La misma encuesta señala que el ex presidente Carlos Menem, quien dejó su cargo con 17 por ciento de popularidad, recoge hoy una imagen positiva en 61 por ciento de los consultados, mientras que el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, logra 44 por ciento.
Ruckauf, del Partido Justicialista (peronista) al igual que Menem, es el mandatario del distrito electoral más populoso del país.
Según los dirigentes de esa agrupación, Ruckauf es uno de los posibles candidatos para postularse a la Presidencia en el 2003.
Del mismo modo, el secretario general de la Confederación General del Trabajo, Hugo Moyano, líder del ala disidente de esa central, también subió en populariad.
Moyano, que convocó a paros y medidas de fuerza en contra de la flexibilización laboral y de la rebaja de salarios estatales, goza hoy de 43 por ciento de aprobación entre los encuestados.
Moyano se erigió en la cabeza visible de la oposición sindical al ajuste fiscal, y el día 16 lideró una huelga general que mostró un país paralizado por el transporte público, y la alta adhesión de empleados públicos, maestros, profesores, médicos y empleados de bancos. (FIN/IPS/mv/dm/ip/00


