/BOLETIN-AMBIENTE/ INDONESIA: Afán de lucro amenaza tortugas marinas

Indonesia cuenta con leyes y campañas adecuadas para salvar a las tortugas marinas, pero el afán de lucro parece ser más fuerte que cualquier esfuerzo para proteger a las especies amenazadas.

Los huevos de tortuga aportan miles de dólares a las arcas de los gobiernos locales, y el propio animal es convertido en todo tipo de platos exóticos, medicinas e incluso recuerdos turísticos en distintos puntos de este archipiélago asiático.

El Ministerio de Ambiente afirmó que la población nacional de tortugas disminuye rápidamente debido a la recolección de huevos y la matanza de los animales marinos, aunque la afirmación no fue corroborada por estudios.

Además, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advirtió que las tortugas desaparecerán de las aguas de Indonesia en 20 o 30 años si se mantiene el actual ritmo de explotación.

"La reducción del número de tortugas en Indonesia debería servir como advertencia al gobierno y a ciertos grupos de que deben detener la recolección de huevos y la matanza de tortugas, que tiende a ser incontrolable", previno Adief Mulyadi, director ejecutivo del Instituto para la Costa y el Ambiente.

El Instituto es una organización ambientalista con sede en Samarinda, Kalimantan Oriental, más conocida por su acrónimo BIKAL.

Sin embargo, el comercio de tortugas es demasiado lucrativo para que los gobiernos y empresarios locales lo abandonen.

Por ejemplo, en las islas Derawan, que comprenden más de 20 islotes, el gobierno local vende zonas habitadas por tortugas a los empresarios que más dinero ofrezcan.

Cada año, unos dos millones de huevos de tortugas son sacados de las islas, que constituyen el hábitat de la tortuga verde o Chelonia Mydas, una de las seis especies de tortuga de Indonesia.

Las otras cinco especies son Eretmochlys imbricata, Dermochelys coriacea, Lepidochelys olivacea, Caretta caretta y Natator dipressa.

Las seis especies están protegidas por la ley número 7/1999 sobre Conservación de la Flora y Fauna. La captura de tortugas y sus huevos es pasible de pena según la ley número 5/1999 sobre Conservación de la Biodiversidad y su Ecosistema.

Los tipos de tortuga de Indonesia están clasificados como especies raras en la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), ratificada por Yakarta en 1978.

Sin embargo, el gobierno local de Berau, en Kalimantan Oriental, que tiene jurisdicción sobre las islas Derawan, aumentó significativamente sus ingresos por venta de tortugas y sus huevos en los últimos años.

En el período 1999-2000, el gobierno local obtuvo el equivalente a 130.000 dólares por venta de tortugas y huevos, frente a 36.000 dólares en 1995-96. La primera cifra representa 38 por ciento de los ingresos totales de la región.

Los huevos de tortugas se venden entre 13 y 26 centavos de dólar cada uno en el mercado local, y tienen gran demanda en varias partes de Indonesia debido a sus supuestas facultades afrodisíacas.

Además, una gran cantidad de huevos de tortuga son exportados a los vecinos Brunei y Malasia.

Aparte de Kalimantan Oriental, la recolección de huevos se realiza en escala masiva en Java Central y Occidental, aunque el gobierno federal la limitó a 30 por ciento de la producción.

"No podemos prohibir la recolección totalmente, porque aumenta los ingresos de las provincias", explicó Aca Sugandhy, funcionario del Ministerio de Ambiente.

Un pequeño consuelo de los ambientalistas es que, al menos en Derawan, los residentes no consumen carne de tortuga porque la religión musulmana lo prohíbe.

Pero en Bali, en especial en Tanjung Benoa, es cada vez mayor la matanza de tortugas para obtener su carne e ingredientes medicinales, así como para prácticas religiosas.

WWF/Wallacea estimó que al menos 15.000 tortugas son capturadas en ese lugar cada año.

En Bandung, la capital de Java Occidental, se venden a los turistas tortugas rellenas a unos 16 dólares las más pequeñas y a 97 dólares las más grandes.

Mientras, la producción de huevos se redujo significativamente en los últimos años, según expertos.

Datos del gobierno de Berau, por ejemplo, demuestran que la producción cayó de 90,4 a 85,9 toneladas entre 1996 y 1998. También disminuyó el número de tortugas que llegan a las costas a desovar.

Hasta hace cinco años, al menos 20 tortugas llegaban cada noche a desovar en las orillas de Derawan y unas 80 en la isla de Sangalaki, que fue declarada zona protegida. Ahora, no llegan más de cinco a siete a Derawan y entre 10 y 15 a Sangalaki, según autoridades locales.

Sarwono Kusumaatmadja, ministro de Explotación Marítima, emitió un decreto que urge a las autoridades locales a detener la captura de tortugas y sus huevos, pero la práctica sigue en aumento en todo el país.

Y pese a la prohibición de exportar tortugas vivas, Indonesia continúa vendiendo especies raras a China, Singapur y otros países.

"Nuestra realidad a menudo no se ajusta a los acuerdos firmados", lamentó Sugandhy.

Para detener la caída de la población de tortugas, los ambientalistas reclaman una aplicación más estricta de las leyes existentes y la participación de residentes locales en la administración de los hábitats de los quelonios.

"El gobierno y todo el que quiera ayudar debería incentivar a las personas que intentan preservar las tortugas", instó Adief, cuya organización estimula la participación popular en la conservación de las tortugas. (FIN/IPS/tra-en/rd/js/mlm/en/00

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe