EDUCACION-MALAWI: Prospera plan contra deserción escolar de niñas

Un proyecto de 45 millones de dólares destinado a impedir la deserción escolar de las niñas en Malawi comenzó a rendir sus frutos nueve años después de haberse iniciado.

Suzan Mwase comenzó la escuela primaria a los 10 años de edad. Ahora, siete años más tarde, puede leer y escribir. Siendo la única de los tres hijos de su familia que fue a la escuela, se convirtió en un "lazo de comunicación vital" entre los suyos y el resto del mundo.

Además de usar su habilidad con los números en beneficio de la familia, Suzan escribe cartas para sus padres y parientes, todos campesinos arrendatarios en una plantación de tabaco de Mchinji, al oeste de Lilongwe.

"Ella es un valor y una fuente de orgullo para nosotros. Es muy útil, sobre todo cuando queremos escribir a nuestros familiares. Además, lee y traduce cualquier mensaje para nosotros", dijo Mabvuto Mwase, el padre de Suzan.

Mabvuto, de 53 años, y su esposa Tamanda son analfabetos. No pudieron mandar a sus otras hijas a la escuela porque no podían pagar las cuotas o el uniforme.

"Suzan tuvo suerte. El proyecto comenzó cuando todavía estaba en edad para ir a la escuela primaria. Tenía 10 años. Fue demasiado tarde para sus dos hermanas mayores", dijo Mabvuto refiriéndose a la iniciativa que comenzó en 1991 para aumentar el acceso de las niñas a la enseñanza básica.

El proyecto GABLE, patrocinado por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), se hizo cargo de los gastos escolares para las alumnas que no repetían el grado en la primaria, con el fin de mantenerlas en el sistema escolar.

La tradición, que confina a las mujeres al trabajo en casa y a la pobreza, es una de las razones que obliga a muchas niñas a desertar de la escuela. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sólo 32 por ciento de las mujeres de Malawi saben leer y escribir.

En 1990, un año antes de comenzar el GABLE, las cuotas escolares aumentaron a 3,50 kwachas (1,30 dólar) y los uniformes costaban seis kwachas, una gran cantidad para los campesinos cuyos ingresos anuales promediaban los 170 dólares.

Aunque muchas comunidades se opusieron a la idea de abolir las cuotas sólo para las niñas, sobre todo por su tradicional preferencia hacia los varones, el Ministerio de Educación señala que la controversia sirvió para llamar la atención sobre la educación de las niñas ya que muchas familias comenzaron a enviarlas a la escuela.

Entre 1991 que comenzó GABLE, hasta 1996, la cantidad de niñas en la educación primaria pasó de 772.000 a más de 1,5 millones, un objetivo que este pequeño país del sur de Africa no había podido alcanzar casi tres décadas después de su independencia de Gran Bretaña.

La cantidad de niñas en el total de alumnos pasó de 45 a 47 por ciento, y su ingreso al octavo grado subió del 36 por ciento en 1991 al 39 en 1996.

"Otro aspecto importante es que el GABLE aumentó los gastos oficiales en educación del 12 por ciento en 1991 al 23 en 1998", señaló Evelyn Chinguwo, la funcionaria encargada del proyecto en el ministerio.

Chinguwo agregó que a través de GABLE se formó un grupo en el ministerio para asegurar una distribución más eficaz de los materiales didácticos.

Se desarrolló un nuevo programa de estudios "sensible" al género, se contruyeron nuevas aulas y se reclutaron más de 20.000 maestros para satisfacer la creciente demanda. Eso ayudó a elevar la relación docente-alumno de uno cada 70 en 1991 a uno por 58 en 1996.

El proyecto eliminó los uniformes escolares e instituyó una nueva política que permite a las niñas retornar a la escuela después de dar a luz. Antes, las jóvenes eran expulsadas si quedaban embarazadas.

"Es bueno que ahora las escuelas sean más flexibles. Hace bien a la igualdad", apuntó Sarah Manda, una prostituta que trabaja en un club nocturno. Fue expulsada de la escuela en 1989 cuando estaba en quinto grado porque quedó embarazada.

"Perdí mi futuro. Mi novio era demasiado joven para hacerse cargo de mí, mis padres me repudiaron y mi hijo murió en el parto. No tenía adonde ir. Quién sabe, habría podido ingresar a la universidad si hubiera tenido las posibilidades que hay ahora para las chicas", dijo.

Cuando el gobierno dispuso que la educación primaria fuera gratuita para varones y niñas en 1994, el proyecto GABLE se modificó. Entonces, introdujo un programa de becas por valor de dos millones de dólares por año para cubrir los gastos escolares y de examen para las jóvenes en la secundaria que no repitieron el grado en la primaria.

"Las becas fueron una fuente de aliento y competitividad porque sabíamos que si estudiábamos con dedicación, nuestro ingreso a la secundaria ya no dependería de la posibilidad de pagar las cuotas" dijo Agness Mwansambo, una aspirante de ventas que terminó la secundaria en septiembre.

Según USAID, en el período 1996-1997 alrededor de 42.000 niñas se beneficiaron con el programa de becas y más del 40 por ciento ingresaron a la escuela secundaria.

Como complemento al GABLE, el Programa Mundial de Alimentos apoyó una iniciativa de nutrición escolar que apuntó a incrementar el acceso de las niñas a la educación proporcionando víveres en los hogares donde la alimentación era precaria.

El PAM proporciona raciones de víveres a cada hogar donde las hijas van a la escuela al menos 18 de los 22 días de clase al mes.

La desnutrición crónica es un problema muy extendido en Malawi y uno de los principales factores de la alta mortalidad en niños menores de cinco años. (FIN/IPS/tra-en/hk/sm/ego/aq/ed/00

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]