BRASIL: Ingeniería se adapta a la sociedad del conocimiento

Un curso de graduación en ingeniería de la información es la innovación con que una universidad de Brasil intenta acompañar los cambios mundiales hacia la llamada sociedad del conocimiento.

La experiencia comenzará en el 2001 en la Coordinación de Programas de Posgrado en Ingeniería (Coppe) de la Universidad Federal de Río de Janeiro, con dos grupos de 30 alumnos.

El curso es pionero en América Latina y se distingue de similares en países industrializados, como Estados Unidos y algunos europeos, porque no se trata de una extensión de informática o biblioteconomía, explicó Marcos Cavalcanti, uno de sus creadores.

Responde a "una fuerte demanda de grandes empresas" de profesionales eclécticos, hoy atendida por ingenieros de producción o por la suma de especialistas en informática, telecomunicaciones y comunicación social, señaló.

El objetivo es la "fusión", no la suma atomizada de tales conocimientos variados, por eso se optó por la graduación y no un curso de posgrado, la solución más usual en el mundo para responder a las nuevas exigencias del mercado.

La idea es evitar el camino que parte de una formación consolidada, probablemente menos flexible, con un sesgo difícil de eliminar, explicó Cavalcanti, él mismo un graduado en matemática que se hizo ingeniero de producción.

También se busca superar lo que Cavalcanti considera una idiosincrasia negativa de la enseñanza superior en Brasil, de encarar el posgrado como "complementación de la graduación, en desmedro de la investigación".

La Coppe, por primera vez, ofrece un curso de graduación, saliendo de su área normal. Pero será "multidisciplinario en profundidad", dijo.

La ingeniería multiplicó sus ramas acompañando la revolución tecnológica. En la Coppe están presentes una docena de especializaciones, desde la de construcción, a la nuclear o de telecomunicaciones, y ahora se agrega una más.

El futuro ingeniero de la información tendrá clases de filosofía, de teoría de la comunicación y del aprendizaje, gestión del conocimiento, juegos electrónicos, banco de datos y multimedia, entre otras.

Sin embargo, comienza por dos años básicos de ingeniería, ya que se consideró importante una cierta formación en matemática y en conocimientos tecnológicos. En los dos años finales, las asignaturas serán muy diversificadas, con amplia posibilidad de elección para los alumnos.

Un reto a los profesores, provenientes de áreas como filosofía, comunicación e ingeniería, será impartir conocimientos de forma integrada, no fragmentada.

Los graduados podrán trabajar tanto en producción de programas de computación y en grandes industrias, como en actividades de entretenimiento o gerencia del conocimiento. Deberán ser flexibles para acompañar los cambios del mercado de trabajo, según Alvaro Coutinho, otro organizador del curso.

Se pretende "formar nuevos Bill Gates", ya que desde el inicio se busca desarrollar el espíritu emprendedor tratando de superar la capacitación para ser empleado, tradicionalmente ofrecida por las universidades, añadió Cavalcanti.

El nuevo curso se integra en un programa nacional impulsado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, denominado "Sociedad de la Información", que busca preparar el país para el futuro, principalmente difundiendo el uso de Internet.

"Ese es un camino que Brasil tiene que recorrer al galope, como cuestión de vida o muerte", comentó Ren Dreifuss, experto en ciencias políticas que investiga especialmente la actuación de empresas transnacionales.

Dreifuss coordina, en la misma COPPE, la implantación del Instituto Virtual, que congrega expertos de distintas áreas para estudiar en conjunto las tendencias de los cambios globales, desde los climáticos a los de la sociedad.

Sin embargo, Carlos Afonso, un introductor de Internet en Brasil, duda de la eficacia de un curso de ingeniería de la información para capacitar a protagonistas de la "nueva economía".

Prefiere la vía comprobada del posgrado, especialmente para gente que tiene buen dominio de herramientas claves, como estadística, caso de biólogos y matemáticos, por ejemplo.

Alfonso, ingeniero posgraduado en economía, confía poco en sus colegas de formación y menos aún en cursos convencionales, que considera demasiado demorados para la rapidez de los cambios tecnológicos actuales.

"Cuatro o cinco años es una eternidad" y por eso muchos jóvenes talentos son contratados o abren su propio negocio en Internet o aquellos que tienen que ver con información y conocimiento, antes de concluir el curso, arguyó. (FIN/IPS/mo/dm/ed sc/00

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