BRASIL: Gobierno paga costo por controlar la ultraderecha militar

Militares de ultraderecha retirados no lograron apoyo de sus colegas en actividad en su intento por profundizar la crisis provocada por la destitución del comandante de la Fuerza Aérea, brigadier Walter Werner Brauer.

La ausencia total de militares en actividad en el almuerzo de solidaridad con el ex ministro Brauer, realizado el martes, fue considerada una victoria del presidente Fernando Henrique Cardoso.

Pero en los circulos políticos de Brasilia son cada vez más numerosos los rumores sobre la sustitución del ministro de Defensa, Elcio Alvares.

El brigadier Brauer fue destituido el día 17 porque entró em conflicto abierto con Elcio Alvares a causa de la supuesta vinculación de la secretaria del ministro de Defensa com el narcotrafico.

Pero los roces entre Brauer y Alvares tenían razones más profundas. El militar era la punta visible de un grupo de oficiales contrarios a la privatización de los aeropuertos y de la mayor fábrica de aviones de Brasil. Ambasmedidas son propuestas oficiales del gobierno.

En el almuerzo-protesta, al que asistieron 700 personas, varios de los participantes hicieron afirmaciones radicales contra el gobierno, al que acusaron de corrupción, desnacionalización y nepotismo.

El ex ministro del Ejército, ex candidato presidencial y general retirado Silvio Frota pidió juicio político para el presidente Cardoso. Por su parte, el capitán del Ejército retirado y actual legislador Jair Bolsonaro fue más lejos y apoyó la posibilidad de fusilar al jefe de gobierno.

Los discursos fueron de tal radicalismo que hasta ofciales de la derecha moderada se retiraron del almuerzo molestos.

El presidente Cardoso utilizó la estrategia del silencio para neutralizar la irritación de los oficiales contrarios a la venta de las acciones propiedad del gobierno en la empresa Embraer, la principal fabricante de aviones civiles y militares de Brasil.

Varios comandantes de la Fuerza Aérea consideran la venta de Embraer a capitalistas franceses como un síntoma de que los europeos pasarían a tener más participación en el material bélico utilizado por los militares brasileños.

La privatización de los aeropuertos, por su parte, eliminaría una fuente segura de empleos para oficiales retirados, como ocure actualmente.

En Brasilia ya se considera segura la renuncia del ministro Alvares, considerado débil y sin apoyo entre los oficiales activos de alto rango en las tres ramas de las fuerzas armadas brasileñas. Hay indicios de que el presidente Cardoso pedirá que Alvares presente su renuncia a fines de enero.

Además de la sustitución del ministro de Defensa, Cardoso ordenó también la liberación inmediata de partidas financieras a la Fuerza Aérea para concluir rápidamente un millonario proyecto de construcción de estaciones de vigilancia de los cielos de la Amazonia brasileña.

El gobierno pretende iniciar el año próximo la renovación de equipos militares de la Fuerza Aérea, que insumirá 2.000 millones de dólares. La mejora del equipo militar es una de las principales reivindicaciones de los oficiales de la aeronáutica.

Cardoso espera culminar su ofensiva política contra la ultraderecha militar la noche del día 31 de diciembre. El presidente asisitirá entonces a una celebración popular en compañía de los comandantes del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea en el fuerte de Copacabana.

El acontecimiento será presentado como la evidencia de que el presidente y sus subordinados militares están en total sintonía.

La ultraderecha militar parece haber quedado aislada en el contexto militar tras la crisis aeronática. Pero el diputado opositor José Genoino, un ex guerrillero con muchas amistades militares, adviertió: "No todo son flores dentro de los cuarteles, pese el rechazo mayoritaria a soluciones golpistas". (FIN/IPS/cc/mj/ip/99

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