BRASIL: La agricultura es la esperanza

La agricultura brasileña, que evitó este año la caída del producto interno bruto (PIB), es la esperanza de crecimiento de la actividad y de las exportaciones del país en el 2000.

El PIB crecerá este año 0,1 por ciento, pese al pronóstico de caída de tres a seis por ciento realizado en los primeros meses, señaló el gubernamental Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA).

A ese anunciado resultado contribuirá decisivamente un incremento de 6,6 por ciento de la producción agropecuaria, destacó Paulo Levy, coordinador de estudios de coyuntura del IPEA. La industria retrocederá 2,2 por ciento, mientras los servicios crecerán 0,5 por ciento.

El gobierno y analistas del sector privado aguardan para el próximo año un crecimiento del PIB de 3,5 a cuatro por ciento. Mientras, el oficial Instituto Brasileño de Geografía y Estadística prevé que la futura cosecha será 2,6 por ciento más voluminosa que la de este año.

Mientras, la Confederación Nacional de Agricultura, que reúne a los grandes productores, es pesimista y calcula para el 2000 una caída de uno por ciento de las cosechas.

Antonio de Salvo, presidente de la confederación, señaló que sólo la mitad del crédito anunciado por el gobierno está llegando a los agricultores, y será necesario aumentar entonces la importación de arroz y maiz.

Pero el aporte agropecuario a la balanza comercial es fundamental para que Brasil alcance el próximo año la meta del gobierno de un superávit de 5.000 millones de dólares, frente a un déficit de poco más de 1.000 millones este año.

El resultado en 1999 de la balanza comercial, que frustró las expectativas iniciales de un saldo favorable de 10.800 millones de dólares, se debe en gran parte a la depresión desde el año pasado de precios de los productos básicos y semimanufacturados, causada a su vez por la crisis financiera de Asia y Rusia.

Brasil exportó entre enero y septiembre de este año un volumen 7,6 por ciento superior al registrado en igual período de 1998, pero los ingresos cayeron 9,8 por ciento.

Las exportaciones de café aumentaron 40,2 por ciento, aunque medidas en dólares perdieron tres por ciento, y los ingresos por venta de azúcar disminuyeron 4,6 por ciento, pese a un incremento de 44,1 por ciento de su volumen físico.

La excepción fueron las exportaciones de carne, que rindieron 35,5 más que en 1998, aunque el aumento en volumen fue mayor, y llegó hasta septiembre a 49,7 por ciento.

Pero los precios están en recuperación, aseguró Iván Ramalho, secretario de Comercio Exterior del Ministerio de Desarrollo, al anunciar los resultados de octubre.

Esa tendencia, iniciada en junio, continuará, para asegurar superávit comercial en el próximo año, corroboró Alfonso Celso Pastore, ex presidente del Banco Central, basado en los números de los últimos meses.

El déficit comercial de septiembre y octubre, de 67 y 154 millones de dólares, respectivamente, comprueba las buenas perspectivas, según Pastore. El resultado habría sido positivo sin el aumento de importaciones que todos los años se produce pocos meses antes de Navidad, cuando se registra un intenso consumo, explicó.

La recuperación económica de Asia y Europa, los principales mercados para los productos agrícolas y agroindustriales brasileños, difunde el optimismo.

En cuanto a las exportaciones de la industria, dependen de que América Latina supere la recesión y vuelva a crecer. Las ventas a la región, principal destino en el exterior de las manufacturas brasileñas, cayeron 29,2 por ciento en el periodo enero-agosto. (FIN/IPS/mo/ff/if/99

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