TRABAJO: Informales suman millones pero carecen de sindicatos

Las grandes centrales sindicales del mundo comienzan a aceptar que el empleo informal llegó al escenario social para quedarse y, en consecuencia, encaran el diseño de estrategias que permitan organizar a ese creciente ejército de trabajadores marginales.

Hasta ahora, entre los sindicalistas había predominado la convicción de que el sector informal, identificado técnicamente también como "sector no estructurado", constituía un fenómeno transitorio que sería absorbido por el sector formal, sin necesidad de intervención alguna de los sindicatos o del Estado.

Pero el sector no deja de crecer y en la actualidad absorbe casi 60 por ciento de la fuerza de trabajo de las capitales y de las ciudades más importantes del mundo en desarrollo. En muchos de esos países, es el único sector de la economía que crea nuevas ocupaciones.

Ante esa realidad, sindicalistas de 31 países industriales y en desarrollo comenzaron a analizar en un simposio que se celebra entre este lunes y viernes, en la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, las fórmulas para integrar de manera progresiva ese sector a la economía moderna.

La propia OIT se ha declarado dispuesta a examinar las políticas para el sector informal al admitir que su mandato no se agota en la atención de las necesidades de los trabajadores asalariados.

La institución debe interesarse por quienes trabajan al margen del mercado estructurado, los asalariados no reglamentados, los trabajadores por cuenta propia y los trabajadores a domicilio, dijo en junio el director general de la OIT, Juan Somavía.

Las investigaciones de la OIT verificaron que la importancia económica del sector informal parece estar aumentando en la mayor parte de los países en desarrollo.

En América Latina, más de 80 por ciento de los nuevos empleos creados entre 1990 y 1994 correspondieron al sector informal. En esa región, el ritmo de expansión anual del empleo informal fue de 4,7 por ciento, comparado con 1,1 por ciento del sector formal.

En Africa, el empleo informal ocupa 61 por ciento de la fuerza de trabajo urbana. Una estimación citada por la OIT pronosticó que, al concluir la década actual, el sector habrá generado allí más de 93 por ciento de los puestos de trabajo adicionales.

Los datos de Asia corresponden al periodo anterior a la crisis financiera que asoló a esa región a partir de julio de 1997. Por entonces, el sector informal abarcaba entre 40 y 50 por ciento de la población activa urbana.

Pero el fenómeno en la región asiática registraba diferencias entre los países en proceso reciente de industrialización, donde el sector informal era inferior al 10 por ciento, y otros países, como Bangladesh, donde se ubicaba en 65 por ciento.

En una definición amplia, el director de la Oficina de Actividades para los Trabajadores de la OIT, Manuel Simón, precisó que el sector informal refleja "la estrategia de supervivencia de los pobres", de quienes carecen de empleo o ingresos fijos y de toda forma de seguridad social.

Los documentos presentados por la OIT a la reunión de los sindicalistas agrupan a la fuerza de trabajo informal en tres segmentos: propietarios o empleados de microempresas, trabajadores por cuenta propia y trabajadores dependientes.

En lo que se refiere a actividades y a actores, el sector se extiende prácticamente por todas las ramas de la economía. Existe inclusive un sector financiero informal, en particular de prestamistas y cambistas, que desempeñan una importante función en muchos países.

La OIT mencionó a peluqueros, esteticistas, sastres, obreros textiles, elaboradores de "bidis" (cigarrillos de Asia), caleseros, fontaneros y mecánicos, transportadores de cargas sobre la cabeza, basureros, vendedores de legumbres y de ropa de segunda mano, talladores de madera y trabajadores domésticos.

En la mayor parte de los países, excepto en América Latina, la proporción de mujeres que trabajan en el sector informal es superior a la de hombres. En Africa, más de un tercio de las mujeres ocupadas en actividades no agrícolas trabajan en el sector informal.

Un estudio de la OIT notó que las mujeres se han visto más afectadas que los hombres por las reducciones de personal resultantes de los programas de ajuste estructural, debido a la discriminación en el empleo del sector formal.

Para muchas de esas mujeres, la solución ha sido buscar empleo en el sector informal, donde normalmente encuentran una ocupación precaria y mal remunerada.

El trabajo infantil, con unos 120 millones de niños de entre cinco y 14 años ocupados a jornada completa en todo el mundo, nutre también al sector informal. La cifra se eleva a 250 millones si se cuenta a los niños para quienes el trabajo es una actividad secundaria.

La inmensa mayoría de esos niños se encuentra fuera del sector formal, constató la OIT, que desarrolla una campaña internacional para conseguir la ratificación del convenio internacional sobre prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil.

Las actividades de todos esos grupos de población marginales se desarrollan fuera del marco normativo oficial, mediante la utilización, en general, de poco capital, técnicas rudimentarias y mano de obra escasamente calificada.

En la mayoría de los casos, proporcionan bajos ingresos y un empleo inestable.

Pero a menudo son "el único recurso que les queda a los trabajadores para defenderse", observó Simón.

Para algunos sindicalistas, los trabajadores independientes son "empresarios" y por ese motivo son excluidos como potenciales afiliados a una asociación laboral.

La Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) estima que el crecimiento del sector informal se debe a que los trabajadores se ven forzados a asegurar su supervivencia porque se reduce el acceso a empleos formales.

La CIOSL, la mayor de las centrales obreras del mundo, rechaza las críticas dirigidas a los sindicatos por supuesta "falta de interés" en el sector informal debido a que se les impide la afiliación y, por consiguiente, la formalización de su relación de trabajo y las negociaciones colectivas.

La responsabilidad de corregir la tendencia a la informalización del empleo recae en los gobiernos, opinó esta central, de orientación socialdemócrata.

A su vez, la Confederacioón Mundial del Trabajo (CMT), de orígenes socialcristianos, reconoce la función social del sector informal porque proporciona puestos de trabajo, ingresos y medios de vida sustentables a las masas de trabajadores pobres.

Sin embargo, el sector informal, dijo la CMT, representa un riesgo porque expone a los trabajadores a la explotación. (FIN/IPS/pc/mj/lb/99

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