INDIA: Ejército enviaría 12.000 soldados más a Cachemira

India considera aumentar sus fuerzas contrainsurgentes en la disputada zona de Cachemira, en la frontera septentrional con Pakistán, y en el nordeste, junto al límite con China, para aliviar la presión del ejército en este extenso país.

Fuentes oficiales señalan que el gobierno podría llevar 20 batallones Assam o unos 20.000 soldados al nordeste, y el batallón de los Rifles Nacionales, desplegado en Cachemira, recibiría 12.000 efectivos más.

Oficiales en Srinagar, la capital estival del estado de Cachemira y Jammu, aseguraron que la falta de operaciones contrainsurgentes en la zona permitió que cientos de soldados y mercenarios de Pakistán cruzaran en mayo la Línea de Control que sirve de frontera y penetraran en territorio indio.

Luego sucedieron más de dos meses de intensos combates que provocaron 410 muertos y 593 heridos en las fuerzas indias. Un portavoz del ejército afirmó que Pakistán tuvo 698 bajas, además de perder a 135 guerrilleros islámicos.

El conflicto fronterizo con Pakistán junto a la Línea de Control entre los dos enemigos con capacidad nuclear debilitó gravemente la situación de seguridad en Cachemira, advierten funcionarios.

Cuando el gobierno se percató de la infiltración paquistaní, envió inmediatamente a la frontera a 40.000 soldados que estaban asentados en Srinagar.

Esto provocó un vacío de seguridad que se colmó parcialmente con 20 batallones paramilitares, sin experiencia en el conflicto de baja intensidad de Cachemira.

Fuentes del gobierno informaron que las unidades militares enviadas a la frontera tienen la órden de permanecer allí para patrullar los 140 kilómetros de Línea de Control durante el invierno que comienza a mediados de septiembre y en el que las temperaturas pueden bajar a 60 grados bajo cero.

El conflicto fronterizo de Cachemira también provocó el repentino cambio de Nueva Delhi a Srinagar del cuartel general de los Rifles Nacionales, integrados por más de 30.000 fuerzas de contrainsurgencia que llevan más de siete años en la zona.

El director general de los Rifles Nacionales, teniente general Avtar Singh, fue nombrado asesor de seguridad del gobierno de Cachemira, en sustitución del teniente general Krishna Pal, que comandó a las fuerzas estacionadas junto a la frontera paquistaní.

Los Rifles Nacionales son una fuerza especializada del ejército creada a principios de la década para luchar contra la insurgencia y para operaciones especiales en época de guerra.

Su creación tuvo el fin de relevar a las unidades regulares del ejército de las operaciones de contrainsurgencia, a las que se recurre sólo en caso de grandes ofensivas contra los guerrilleros. Los Rifles Nacionales se encargan de patrullar la Línea de Control y la frontera con China al norte.

Esa fuerza depende, por razones financieras, del Ministerio del Interior federal, y sus efectivos proceden exclusivamente del ejército, equipados con armas modernas, visión nocturna y aparatos antiminas.

Los 50.000 efectivos de los batallones de Assam son las fuerzas paramilitares más antiguas de India, creadas por el gobierno colonial británico para patrullar la frontera con Birmania.

La insurgencia de Cachemira resultó un problema para el ejército. Hasta mediados de esta década, los batallones de infantería asignados a la zona por lapsos de dos años eran luego asignados a misiones de paz durante tres años.

Pero como la rebelión armada no tiene miras de cesar y las filas insurgentes se reforzaron con extranjeros de Afganistán y Pakistán, las tareas de paz se redujeron a dos años y las licencias se conceden con menor frecuencia, lo cual aumentó la indisciplina.

Muchas unidades de infantería que pasaron hasta tres períodos de dos años en Cachemira están siendo preparadas para otro más. Los soldados fueron enviados cada vez más al norte hacia la zona de Kargil para luchar contra la invasión paquistaní o permanecer constantemente a lo largo de la Línea de Control.

Oficiales militares reconocieron que tanto tiempo en la lucha provoca crisis nerviosas, homicidios y suicidios entre los soldados.

La falta de oficiales, cuya escasez se estima en 14.000 hombres, también perjudicó el rendimiento militar en Cachemira. Para remediar esa situación se está construyendo una academia de oficiales en Bareilly, 240 kilómetros al norte de Nueva Delhi.

El ejército mató a 8.300 guerrilleros desde 1990 y capturó a 24.000 más. Otros 1.800 se rindieron junto con sus armas, lo cual permitió recuperar grandes arsenales.

Los servicios de inteligencia calculan que Pakistán gasta unos 60 millones de dólares por año para sostener a los guerrilleros de Cachemira, pero Islamabad niega oficialmente ese apoyo. (FIN/IPS/tra-en/rb/an/aq/ip/99

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