SURINAME: Marcha multitudinaria exige renuncia del presidente

Unas 30.000 personas se manifestaron en las calles de la capital de Suriname para exigir la renuncia del presidente Jules Wijdenbosch de este país de América del Sur con poco más de 400.000 habitantes.

La protesta del lunes, organizada por las principales organizaciones empresariales, partidos políticos opositores y sindicatos fue, según la policía, la mayor en la historia reciente de este país que se independizó de Holanda en 1975.

Participantes en la marcha señalaron que la manifestación fue importante porque fue la primera vez que la sociedad civil adoptó una postura tan firme contra un gobierno y porque también congregó a todas las clases sociales.

Incluso la comunidad china, habitualmente conservadora, participó en la marcha, lo que refuerza la idea de que el gobierno es sumamente impopular, comentaron observadores.

La marcha del lunes marcó el comienzo de la segunda semana de manifestaciones contra el gobierno para obligar a Wijdenbosch a renunciar y evitar mayor inestabilidad política y económica al país.

A Wijdenbosch, actual presidente de la Comunidad del Caribe, integrada por 15 estados de la región, y a su gobierno de coalición en el poder desde hace tres años se le atribuyen la mala situación de la economía, el pésimo estado del Banco Central y la inflación que en 1998 llegó a 68 por ciento.

El gobierno también carga con la culpa del incremento de la emigración de la clase media y de los profesionales, así como de la drástica caída de la moneda y el aumento de los precios en los alimentos.

El valor de la moneda, el guilder, descendió de 700 por dólar en diciembre a 1.400 por dólar esta semana.

El viernes Wijdenbosch destituyó a casi todos los miembros de su gabinete, e incluso su propia organización, el Partido Nacional Democrático, declaró que el presidente es una carga para el país.

El sector privado e importantes organismos de la sociedad civil quieren que Wijdenbosch se retire y que empresarios al frente de un gobierno interino se hagan cargo de este país multirracial hasta el 2001.

"Queremos que los empresarios estén en el gobierno porque gobernar un país es como dirigir una empresa. Debe dirigirse de manera apropiada. Afortunadamente este es el fin de este gobierno", dijo Anthony Frank, miembro de la Asociación de Comercio e Industria de Suriname (VSB).

Soldados armados y policías antidisturbios, con máscaras de gas y chalecos y escudos a prueba de balas, vigilaban el edificio presidencial, pero se desconocía el paradero de Wijdenbosch.

La Constitución del país establece claramente que una mayoría de dos tercios de la Asamblea debe elegir un presidente, pero es bastante vaga respecto de cómo debe ser destituido.

El periodista Leo Morpurgo dijo que si se necesita una mayoría simple para destituir a Wijdenbosch, los partidos de oposición, que tienen 24 de las 51 bancas del parlamento, necesitarán apoyo desde dentro de la coalición.

En los últimos días aumentó la preocupación por la violencia, el saqueo e incendio de edificios que podría desatarse si Wijdenbosch desatiende los pedidos de renuncia o si la Asamblea no llega a un acuerdo sobre la forma de destituirlo.

Muchas personas opinan, como Danny Lofosang, otro miembro de la VSB, que ni siquiera la policía antidisturbios podrá controlar a los manifestantes, molestos por los crecientes precios de los alimentos y el agotamiento de sus ahorros.

"Creo que toda la ciudad arderá y quienes están en el poder lo saben", dijo Lofosang, minutos después de que el hermano del presidente, John Wijdenbosch, presidente de la Asociación de Fabricantes, pidiera públicamente que Wijdenbosch deje su cargo y salve el nombre de la familia.

"Creo que también habrá violencia. La gente ya no puede soportar la situación. Es suficiente", dijo.

Si los partidos de oposición y la comunidad empresarial logran destituir al presidente, la administración interina actuará para reescribir la constitución, reformar las leyes electorales y evitar que cualquier presidente interfiera, por ejemplo, con el poder judicial.

La administración interina también tomaría medidas para asegurar que una versión mejorada del Plan Nacional de Desarrollo quinquenal y el código de inversión nacional sean aprobados por el parlamento.

Los últimos problemas políticos sólo aumentaron los disturbios de los últimos 20 años. En 1980, el primer ministro Henk Aaron fue derrocado por un golpe de estado.

Dos años más tarde, 15 opositores fueron asesinados, incluso líderes sindicales y cuatro periodistas.

En 1986, los "bush negroes", que afirmaron haber sido abandonados por el gobierno, libraron una guerra de cinco años contra los soldados del gobierno, en la que murieron más de 500 personas.

Después de las elecciones de 1987, parecía que el gobierno elegido completaría su período de cinco años, pero en la víspera de la navidad de 1990 oficiales de las fuerzas armadas establecieron un régimen interino.

Hubo elecciones un año después y la coalición del Nuevo Frente gobernó el país hasta 1996, cuando perdió frente al grupo liderado por el Partido Nacional Democrático, que ahora lucha por continuar en el poder. (FIN/IPS/tra-en/bw/cb/at/aq/ip/99

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