AMERICA LATINA: Expertos defienden uso de semillas transgénicas

Expertos en genética de América Latina defendieron en esta capital el uso de semillas transgénicas como vía para asegurar el aumento en la producción de alimentos, pese a las implicancias éticas y sanitarias que podría representar el mal uso de esa tecnología.

Los expertos Oscar Grau, de Argentina, Gustavo de la Riva, de Cuba, y Julio Yau, de Panamá, fueron interrogados al respecto durante una mesa redonda realizada a principios de este mes en el marco del VII Simposio Internacional sobre ciencias biológicas organizado por la Red Latinoamericana de Ciencias Biológicas.

Grau admitió que el peso económico y el importante mercado que han generado las semillas y plantas transgénicas, aunado "a los buenos negocios para las publicaciones escandalosas sobre esta tecnología", han provocado inquietud en la población.

También reconoció que cuando se iniciaron las investigaciones en genética vegetal los expertos no tenían la menor idea de lo que estaban haciendo.

"Era como tirarle una perdigonada al DNA de la planta, pegarle en 50 o tres lugares diferentes y escoger alguno que nos parecía bueno", afirmó Grau. "Todo lo demás que podiamos hacer con esa planta, modificándoles genes que podían ser hasta dañinos, o no, no lo sabíamos".

Sin embargo, afirmó que los investigadores actualmente saben lo que están haciendo con la ingeniería genética. "Sabemos que genes introducimos, cuántos de estos genes estamos metiendo en la planta, sabemos qué codifica ese gen, en qué ambiente está ubicada la planta y qué producto produce", dijo el experto.

"Es cierto que esto puede producir problemas", pero en el balance entre lo que se hizo antes y lo nuevo, "sabemos que estamos trabajando ciudadosamente y que no estamos haciendo cosas sin saber lo que pasa", aseguró.

Grau advirtió, no obstante, que "el punto clave" no es el uso o no de la tecnología, sino "las cuestiones éticas que la sociedad va a tener que definir" sobre las mismas.

"Las modificaciones (genéticas) que se están haciendo pueden ser buenos o malas, pueden ser usadas con fines bélicos o con fines de control, y de allí importa que la toma de decisiones esté dada por una sociedad que no quiere que estas cosas se utilicen con fines dañinos", precisó.

El cientifico argentino se mostró de acuerdo con que se haga una transferencia de genes para curar una enfermedad génetica de una persona.

Pero si se se trata de "crear una persona más rubia, más alta, con un color de ojos y con un nivel de inteligencia, va a tener que ser la sociedad la que tome decisiones sobre qué puede hacerse y qué no puede hacerse", puntualizó.

Consumidores, ecológistas y la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA) cuestionaron en octubre en una conferencia realizada en Montevideo la comercialización de plantas y semillas transgénicas por el peligro que las mismas pueden ocasionar a la salud humana y el ambiente.

El agrónomo brasileño Sebastián Pinheiro, asesor de salud y ambiente de la UITA, advirtió en dicha conferencia que aún no se ha determinado la influencia que pueden tener las plantas genéticamente modificadas sobre la cadena evolutiva.

"Cuando una bacteria o un polen genéticamewnte manipulados escapan, nunca más se podrán recuperar, el ambiente nunca más volverá a ser el mismo. No es petróleo, que se ve. Esto no se ve y sus efectos son absolutamente incontrolables", adujo Pinheiro.

De la Riva coincidió con Pinheiro en que hay que ejercer un control sobre las semillas genéticamente modificadas que pueden transportar polen hacia las plantas nativas, así como asegurarse de que las mismas hayan sido aprobadas y certificadas en sus países de origen.

Sin embargo, el experto cubano precisó que todos los sectores involucrados deben "trabajar con seriedad y sin caer en las especulaciones que ha hecho la gente de los partidos ecológicos europeos", que las pueden hacer porque "en Europa la gente no pasa hambre, pero a nosotros nos cuesta trabajo alimentarnos".

"Nosotros tenemos problemas de abastecimiento, que son tan graves que no podemos darnos el lujo de hacerle caso a esos reclamos", dijo De la Riva, tras indicar que una cosa son los intereses de las empresas transnacionales y otra la necesidad de los países pobres de aumentar su producción de alimentos.

El científico panameño Yau también reconoció la preocupación sobre las consecuencias que puede acarrear el uso de esta nueva tecnología, pero recordó que "las mismas son muy importantes para desarrollar (…) variedades de semillas y plantas con excelente tolerancia a las enfermedades y plagas".

La investigadora hondurena Carolina Turin, del no gubernamental Instituto Zamorano, afirmó que el problema de la comercializacion y uso de semillas y plantas transgénicas es mucho más grave en aquellos países que, como el suyo, carecen de mecanismos de control sobre el ingreso de las mismas.

"No tenemos como everiguar si están entrando transgénicos al país y mucho menos controlarlo", advirtió Turin. (FIN/IPS/sh/ag/en-sc/99

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