AMERICA LATINA-EUROPA: Proteccionismo europeo amenaza cumbre

La primera cumbre de la Unión Europea (UE), América Latina y el Caribe, que tendrá lugar en Río de Janeiro entre el 28 y 29 de junio, probablemente no modificará el desequilibrio comercial que beneficia a los europeos.

América Latina y el Caribe aumentaron 130 por ciento sus importaciones de productos provenientes de la UE entre 1991 y 1996, pero las exportaciones de la región al bloque europeo sólo crecieron 13 por ciento en ese período, señaló el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), con sede en Caracas.

Oficialmente, el principal objetivo de la cumbre es "consolidar la asociación estratégica actual" en los campos político, económico y cultural.

Sin embargo, los críticos europeos de la UE han afirmado que que ese bloque de 15 países ya perdió la oportunidad de llevar una señal clara a la cumbre, a causa de la resistencia de algunos de sus integrantes a negociar acuerdos comerciales con la rapidez que pretende América Latina.

Las negociaciones comerciales, especialmente con el Mercosur, (el mayor bloque comercial latinoamericano, constituido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), constituyen el terreno "más resbaladizo", dijeron a IPS fuentes de la Comisión Europea (CE), el organismo ejecutivo de la UE.

Según altos funcionarios de la UE, "los diplomáticos latinoamericanos están más preocupados por los asuntos comerciales que del resto de la agenda" de la cumbre, pero esto podría decirse tambien de los europeos.

La UE es el mayor socio comercial del Mercosur, y las firmas europeas realizan 43 por ciento del total de inversiones extranjeras en la región, ubicándose segundas después de las compañías estadounidenses. "Eso demuestra que lo que tienen en juego los europeos en el Mercosur es sustancial", afirmó la CE.

Pero en la reunión del Consejo de Ministros de la UE en Colonia, Alemania, a comienzos de este mes, los 15 estados miembros del bloque no lograron ponerse de acuerdo para iniciar negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio y cooperación económica con el Mercosur antes del 1 de enero del 2000.

El Mercosur, al cual están asociados Bolivia y Chile, genera aproximadamente 80 por ciento del producto interno bruto de América Latina.

Algunos países de la UE, como Francia y España, temen el libre comercio con el Mercosur amenace a la fuertemente subsidiada producción agrícola europea, y prefieren postergar las tratativas hasta que finalice la próxima ronda de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), cuyo inicio está previsto para noviembre de este año en Seattle, Estados Unidos.

Fuentes de la CE reconocieron que "decidir que todo dependerá de las negociaciones en la OMC significaría una postergación de tres años". Francia ha declarado abiertamente que desea comenzar las tratativas con el Mercosur recién en el 2003, mientras España acepta que se inicien antes.

Acuerdos de libre comercio puestos en práctica demasiado rápido pondrían en peligro la comercialización de un millón de toneladas de azúcar francesa, señaló el presidente de Francia, Jacques Chirac en Colonia.

El 21 de junio, los ministros de comercio de la UE tratarán de zanjar las diferencias entre los países miembros del bloque durante una reunión en Bruselas, pero fuentes de la CE aseguraron que no debe esperarse que superen el bloqueo impuesto en la reunión de Colonia.

La cuestión sobre la cual existen mayores controversias es la inclusión del sector agrícola en las discusiones sobre libre comercio.

Sin embargo, una evaluación informal de la CE sobre el impacto que tendría la creación de un área de libre comercio entre ambos bloques indicó que la alternativa "ideal", con sustanciales disminuciones de las actuales trabas europeas a la importación de productos agrícolas, sería económicamente beneficiosa para la UE.

En esa hipótesis, los beneficios de la UE ascenderían a 6.200 millones de dólares anuales, mientras el mantenimiento de las barreras actuales arrojaría beneficios de sólo 4.800 milones de dólares.

El problema agrícola es considerado crucial por los latinoamericanos para estrechar los lazos entre ambos bloques.

"Por supuesto que queremos entablar negociaciones con la UE, pero genuinas, que no excluyan temas como la agricultura", expresó una declaración conjunta de los presidentes de Argentina y Brasil, Carlos Menem y Fernando Henrique Cardoso, el lunes 7.

Las exportaciones latinoamericanas a la UE se componen sobre todo de productos básicos y de industrias tradicionales, mientras el bloque europea vende a América Latina, mayoritariamente, productos de industrias tecnológicamente más avanzadas.

Según la CE, el Mercosur se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos para la UE, a la cual corresponde 36 por ciento de las importaciones del bloque latinoamericano, mientras éste envía a su similar europeo 31 por ciento de sus exportaciones.

Sin embargo, estudios del SELA mostraron que, mientras la participación estadounidense en el comercio latinoamericano creció de de 38,3 a 44,8 por ciento entre 1991 y 1996, la europea disminuyó de 22,6 a 15,9 por ciento en el mismo período.

El presidente Cardoso declaró que los representantes de la UE no pueden permitirse llegar a la cumbre de Río de Janeiro sin un mandato claro sobre las negociaciones con el Mercosur, y que ese mandato debe incluir la decisión de poner fin a los subsidios a la producción agrícola europea.

A fines de mayo, el presidente uruguayo Julio María Sanguinetti, quien fue elegido por sus pares latinoamericanos y caribeños como portavoz de la posición regional, advirtió que si la UE no acepta discutir el fin del proteccionismo, la cumbre de Río de Janeiro carecerá de significado.

No obstante, la UE todavía no está lista para disminuir drásticamente sus subsidios al sector rural, como lo demuestró, a comienzos de este año, el fracaso del intento de aprobar una amplia reforma del presupuesto agrícola del bloque europeo, que representa 49 por ciento del total.

Después de la apertura de los mercados del Mercosur, las exportaciones de bienes industriales producidos en la UE al bloque latinoamericano aumentaron mucho, pero no se produjo una apertura similar del bloque europeo a los productos básicos, especialmente alimentarios, del Mercosur, que son altamente competitivos.

Los subsidios y el proteccionismo de la UE son considerados por muchos como uno de los factores que revirtió los términos del balance del comercio entre ambas regiones, cuyo saldo había sido tradicionalmente favorable a los países del Mercosur.

Irónicamente, la CE afirmó en un documento preparatorio de la cumbre de Río de Janeiro que pretende mantener "una actitud vigilante contra el proteccionismo".

El bloque europeo afirmó que es preciso "asegurar que las circunstancias surgidas de la globalización no agraven o creen disparidades entre los que tienen y no tienen, ya sean países, sociedades, regiones o subregiones". (FIN/IPS/tra- en/ns/ak/ego/mp/if ip/99)

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