TRABAJO: Mujeres atribuyen su marginación a la globalización

La Conferencia Mundial de Mujeres que se inauguró hoy en esta ciudad de Brasil puso la globalización en el banquillo de los acusados.

Las mujeres son las principales víctimas del desempleo, de la precarización del trabajo y de la eliminación de derechos que causa el proceso de globalización, destacaron los asistentes a la séptima conferencia femenina promovida por la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL).

Salarios más bajos, trabajo a media jornada o temporal, subcontratación y "flexibilización" de derechos son efectos de procesos como la liberalización del comercio, las crisis financieras y los ajustes estructurales, que se manifiestan de forma más grave para la mano de obra femenina.

El resultado de la globalización es "un desastre" para las mujeres, criticó Nancy Riche, presidenta del Comité Femenino de la CIOSL y de esta séptima conferencia femenina, que se prolongará hasta este viernes.

Las transnacionales amplían sus ganancias, despidiendo a trabajadoras y adoptando mecanismos para reducir sueldos, sostuvo Riche, quien mencionó como ejemplo una empresa de su país, Bell Canadá, del área de telecomunicaciones.

En la lucha "por justicia y dignidad" contra la pobreza que afecta principalmente a mujeres y niñas, se puede contar con los 43 millones de trabajadoras afiliadas a los sindicatos de la CIOSL, señaló.

La confederación mundial cuenta con un total de 125 milones de afiliados.

Bill Jordan, secretario general de CIOSL, coincidió en que la población femenina sufre más los problemas que enfrenta la humanidad, como el desempleo, el analfabetismo y la ineficiencia de los sistemas de salud.

Rigoberta Menchú, lider indígena guatemalteca que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1992, invitada especial a la conferencia, también atacó la globalización como "estrategia de acumulación" de las potencias ricas. "Sabemos donde partió, pero no sabemos a dónde va a llegar, a chocar", declaró.

Este milenio llega al fin con una riqueza sin precedentes, pero que "no está en nuestras manos, sino en las de pocas familias".

"No conocemos a los dueños, donde está el poder real. No tenemos contacto con los patrones. Son las máquinas las que pagan los salarios", se lamentó Menchú.

Los "marginados de la tierra hoy ya no son solo los indígenas, sino los muchos millones que no tienen recursos para vivir ni espacio de expresión", observó.

Pero las mujeres negras e indígenas siguen siendo las más discriminadas, sostuvo Benedita da Silva, líder comunitaria negra y habitante de una "favela"(barrio marginado), elegida por la ciudadanía senadora federal y vicegobernadora del estado de Rio de Janeiro.

Da Silva, en su alocución como anfitriona de la reunión, apuntó a la educación y las "nuevas capacitaciones" como vías de acceso de las mujeres a una mayor participación en las decisiones e inserción en el mercado de trabajo en mejores condiciones.

Los sindicatos constituyen un arma importante en la lucha contra los efectos negativos de la globalización y las distorsiones en desmedro de las mujeres, coincidieron las oradoras en la sesión inaugural de la conferencia.

Por eso, esta reunión de 320 sindicalistas de unos 120 países procura impulsar una campaña de afiliación de mujeres en todo el mundo. En los sindicatos de CIOSL ellas representan apenas un tercio de los afiliados.

En los países donde están más organizadas, las trabajadoras obtienen salarios 30 por ciento superiores a los de aquellos donde están menos coordinadas, argumentó Riche. (FIN/IPS/mo/mj/hd lb dv/99

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