ESTADOS UNIDOS: Iniciativa ambiental de grandes grupos religiosos

Las principales congregaciones religiosas de Estados Unidos, que reúnen a más de 100 millones de seguidores, se decidieron a llevar los problemas ambientales a los púlpitos.

La iniciativa, que insumirá 16 millones de dólares, tiene el propósito de "integrar la administración ambiental en la misión y ministerio de cada iglesia, sinagoga y templo en nuestra nación" según la Asociación Religiosa Nacional para el Ambiente, organización que patrocina el proyecto.

La Asociación tambien tratará de que las iglesias locales y nacionales promuevan la discusión de asuntos ambientales en otros grupos de la sociedad, particularmente en los relacionados con los negocios y el trabajo, según Paul Gorman, que preside la Asociación.

El anuncio coincidió con las conversaciones sobre cuestiones ambientales que mantuvieron el jueves tres docenas de ciudadanos estadounidenses destacados, incluyendo a líderes sindicales y a ejecutivos de la firma Monsanto, gigante de la biotecnología, de Tecnologías Unidas y de la gran petrolera Chevron.

Entre los grupos religiosos participantes en la campaña figuran la Conferencia Católica, la Red Ambiental Evangélica, la Coalición sobre Ambiente y Vida Judía, y el Consejo Nacional de Iglesias en Cristo.

"El cuidado de la creación de Dios se ha convertido en un elemento clave de la vida en la fe", afirmó el cardenal Robert Mahoney, arzobispo de Los Angeles y presidente de la Comisión de Obispos Católicos sobre Política Doméstica.

La iniciativa, que será financiada por los propios grupos religiosos, es un hito en su gradual evolución desde una actitud prescindente ante las cuestiones ambientales hacia un papel más activo en los últimos años.

En 1998, por ejemplo, la misma asociación decidió sumarse a grupos de presión que procuran la ratificación del Protocolo de Kyoto de 1997, un acuerdo internacional para reducir la emisión de los "gases invernadero" vinculados, según los científicos, con el recalentamiento terrestre y los cambios climáticos.

Por otra parte, líderes religiosos judíos y cristianos se unieron en una declaración colectiva para urgir al Congreso a que volviera a poner en vigencia la ley sobre especies en peligro, que compararon con el Arca de Noé.

Las iglesias han participado en campañas a favor de minorías pobres que reclaman "justicia ambiental", un términe que alude a la exigencia de que las industrias contaminantes situadas en sus comunidades apliquen criterios de seguridad ambiental o se marchen.

Esos esfuerzos tienen como respaldo numerosas citas de la Biblia que exhortan a actuar como buenos servidores de la creación de Dios, comenzando por el libro del Génesis, que manda "cultivar y cuidar" la tierra, e incluyendo el Salmo 24, cuyo autor afirmó que "la tierra es el Señor, al igual que todo lo que está en ella".

La nueva iniciativa busca, según sus patrocinadores, "llevar el cuidado de la creación de Dios al corazón de la vida religiosa y hacer nuestra parte para proteger el sagrado ambiente de la Tierra".

"Francamente, la comunidad religiosa tardó en enfrentar las cuestiones ecológicas y más bien estuvo comprometida en cuestiones vinculadas con el bienestar de las personas", expresó Gorman.

Las iglesias reconocen ahora, sin embargo, que las cuestiones ambientales plantean "ineludibles preocupaciones religiosas", agregó.

Estas preocupaciones adquieren especial relevancia cuando se discute de qué manera el mundo, y en especial los ciudadanos de los países más industrializados, que han sido los peores contaminadores del mundo durante décadas, deberían lidiar con amenazas ambientales como el recalentamiento global.

Los representantes de los países pobres han reclamado que las naciones poderosas sean las primeras en efectuar drásticas reducciones de la emisión de "gases invernadero", aunque eso implique cambios en sus opulentos estilos de vida.

El papa Juan Pablo II, de la Iglesia Católica, planteó un razonamiento similar en 1989, en un mensaje sobre la crisis ecológica.

"No nos estamos alejando de nuestras preocupaciones tradicionales, las estamos ampliando", dijo John Carr, secretario para el Desarrollo Social de la Conferencia Católica Estadounidense.

"Las cuestiones ambientales en general, y el cambio climático en particular, tienen un contenido moral. ¿Quién debería hacerse cargo de enfrentar las consecuencias de actitudes negligentes en esta materia?", añdió.

Las principales iniciativas nacionales de la campaña incluirán la distribución de material religioso y educativo, y acciones para alertar a decenas de miles de congregaciones y activistas, talleres de formación regionales para clérigos e integracion de proyectos ambientales en cientos de agencias eclesiásticas.

También se incorporarán estudios ambientales en los programas de las escuelas religiosas y seminarios de todo el Estados Unidos, a fin de preparar "una nueva generación de líderes religiosos para quienes el cuidado de la creación de Dios sea una vocación definida y prioritaria".

"Las decisiones ambientales no pueden ser dejadas solamente en manos de la ciencia, la economía y los gobiernos", apuntó el rabino Ismar Schorsch, director administrativo del Seminario Teológico Judío.

"Proteger y preservar el ambiente que Dios ha creado para nosotros requerirá una transformación fundamental de los corazones humanos y sus hábitos, y esto es un desafío fundamental para la religión", agregó.

Las iglesias locales serán alentadas a comprometerse en proyectos de comunidades de base que apunten a lograr "justicia ambiental".

Un modelo en la materia es el proyecto de la arquidiócesis católica de Baltimore, en el estado nororiental de Maryland, para convencer a una gran industria productora de pollos de que reduzca la contaminación que causa en los ríos y en la Bahía de Chesapeake, y mejore las condiciones de trabajo de sus empleados, que son mayoritariamente inmigrantes. (FIN/IPS/tra- en/jl/mk/ego/mp/en cr/99)

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