DESARROLLO: Eqbal Ahmad, incansable activista por la paz

La vida de Eqbal Ahmad, muerto a los 67 años de un ataque cardíaco en un hospital de Paquistán la semana pasada, es una prueba de que la política es una experiencia profunda y, con frecuencia, dolorosamente personal.

Cuando tenía 10 años, Eqbal vio cómo su padre era asesinado por familiares suyos. En esa época, vivía en Irki, en el estado indio de Bihar.

Su padre apoyó al Congreso Nacional Indio en el proceso de independencia del dominio británico, y dio parte de sus tierras a los pobres. Los miembros de su familia sintieron que su derecho de propiedad estaba amenazado por esas posturas y decidieron matarlo mientras dormía.

A partir de entonces, Eqbal concluyó que "las personas valoran más lo bienes que la amistad o los lazos sanguíneos", dijo en una entrevista.

Sin embargo, Eqbal abrazó durante toda su vida causas y amigos con una empatía que superaba ampliamente lo que William Faulkner denominó "la fuerte pulsión de la sangre".

Cuando hace unos años volvió a Irki, quiso visitar la tumba de su padre. Pero la lápida había desaparecido. Familias campesinas de las cercanías habían construido casas con ladrillos y piedras tomadas del cementerio.

"Fue muy doloroso, pero también me dio un gran placer. Es mucho mejor utilizar esas piedras en una casa que en una tumba", dijo Eqbal al autor y productor de radio David Barsamian.

En 1947, cuando se produjo la independencia de India y Pakistán, Eqbal, entonces con 13 años de edad, abandonó Bihar y se dirigió a Paquistán con sus hermanos. Su madre, que se quedó en India, regañó a los niños por convertirse en "sionistas musulmanes".

Durante los siguientes 50 años, Eqbal viajó por todo el mundo y contribuyó como académico y activista en las luchas por la liberación de Africa, Medio Oriente e Indochina, y en comunidades minoritarias en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Eqbal no era un nacionalista de país en desarrollo común y corriente.

Luego de presenciar la sangrienta división de la península índica, lamentó "la facilidad con que la humanidad, una humanidad perfectamente buena, puede descender a la barbarie y la medida en que las ideas, la ideología y las afiliaciones políticas pueden cambiar el comportamiento humano".

Se burlaba de la opresión y la cleptocracia que caracterizó a muchos gobiernos poscoloniales, a las que consideraba "patologías del poder", pero siempre distinguió a los gobernantes de los gobernados.

Eqbal y el grupo de académicos conocido como los Siete de Harrisburg enfrentaron en 1971 cargos de conspiración para secuestrar al secretario de Estado (canciller) de Estados Unidos, Henry Kissinger. El grupo pretendía "razonar" con Kissinger para que las tropas estadounidenses se retiraran de Vietnam.

Veneraba a los poetas asiáticos Faiz Ahmed Faiz y Rabindranath Tagore. Eqbal afirmó que Faiz describía la descolonización oficial como una "luz falsa" y que "vio con excepcional claridad el carácter defectuoso de lo que en ese momento llamábamos liberación".

Tagore "fue un internacionalista que hizo advertencias proféticas contra el nacionalismo, poniéndose al nivel de la psique india".

Eqbal se rodeó de importantes figuras como Frantz Fanon, con quien trabajó durante el levantamiento de Argelia contra los franceses, y Edward Said, quien le dedicó su libro sobre "Cultura e imperialismo".

El lingüista Noam Chomsky y el historiador estadounidense Howard Zinn también figuraban entre sus colegas y amigos más cercanos.

Su trabajo sobre la soberanía palestina le valió la atención de Yasser Arafat, aunque Eqbal dijo que el líder palestino nunca siguió sus consejos.

Eqbal también cultivaba la compañía de cualquiera que lo llamara amigo. Tuvo muchos hogares, abiertos a estudiantes extranjeros que necesitaban un lugar para comer, dormir o estudiar, a quienes les contaba chistes y les hacía de comer.

Dio clases en Princeton, la Universidad de Illinois, Cornell y el Hampshire College en Estados Unidos. Ayudó a la fundación del Instituto Transnacional con sede en Amsterdam, una filial del Instituto para Estudios de Política de Washington.

Cuando se retiró, en octubre de 1997, académicos y estudiantes de todo el mundo se reunieron en el Hampshire College para una celebración de dos días en su honor.

En septiembre de 1998, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Kofi Annan, viajó al colegio para realizar la primera conferencia en honor de Eqbal Ahmad.

Luego, Eqbal regresó a Paquistán, donde pasaba gran parte de su tiempo desde el fin del régimen militar del general Zia-ul Haq en 1988.

Gran parte de su trabajo se centraba en tratar de solucionar las diferencias entre la tierra donde nació y la tierra de donde era ciudadano, respecto de problemas como Cachemira y las armas nucleares.

En una ocasión enseñó historia militar a soldados paquistaníes pero esperaba establecer una universidad alternativa y nutrir lo que él veía como una floreciente sociedad civil inclinada hacia un futuro progresista, justo y tolerante, nacida de un pasado multicultural quebrado por la manipulación sectaria.

A comienzos de los años 90, el gobierno entonces encabezado por Benazir Bhutto le dio una parcela de tierra para construir la universidad, pero esa parcela fue posteriormente tomada por el esposo de Bhutto, Asif Zardari, que la quería para instalar un club de golf.

Para Eqbal, "club campestre" era una metáfora adecuada para reflejar la manera en que la elite de Paquistán gobernaba la nación. Sin embargo, se negó a rendirse, e instó a los demás a no rendirse tampoco ante el cinismo o el fatalismo. (FIN/IPS/tra- en/aa/mk/at/mj/ip dv/99

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