/BOLETIN-AMBIENTE/ AFRICA: Arbol curativo en peligro de extinción

Un árbol que sólo se encuentra en Africa está en peligro de extinción debido a la alta demanda de una sustancia que se extrae de su corteza y es usada para el tratamiento de enfermedades de la próstata.

El kilo de corteza de "pygeum" (Prunus africana) es pagado a 60 dólares por compañías farmacéuticas de Occidente. La explotación descuidada del árbol provocó su virtual extinción en Camerún y Madagascar.

Esta es la única variedad de los 200 tipos de prunus en el mundo que crece en Africa, y sólo quedan algunos ejemplares silvestres en Kenia, Uganda y República Democrática de Congo (ex Zaire).

El árbol se desarrolla en las zonas montañosas de Africa y demora unos 30 años en alcanzar en su madurez una altura de 40 metros.

"El Prunus africana estaba bien distribuido en todo el continente, de Etiopía a Sudáfrica, y de la costa oeste a Madagascar, pero desde que se descubrieron sus propiedades medicinales lo cortaron despiadadamente", dijo Tony Simmons, del Centro Internacional para Investigación Agroforestal.

Simmons informó en una conferencia sobre este árbol realizada a comienzos de mes en Nairobi que 60 por ciento de los hombres mayores de 50 años en Europa y Estados Unidos sufren de enfermedades relacionadas con la próstata. Eso aumentó la demanda de corteza del Prunus africana.

"Con la incidencia creciente de los problemas de próstata, el envejecimiento de la población y una mayor confianza en los remedios naturales, se estima que el mercado para los medicamentos en base a prunus puede duplicarse o triplicarse en la próxima década", expresó Simmons.

"El prunus era un árbol común en Camerún, pero ahora es escaso, debido a la explotación masiva", informó Christian Asanga, del Departamento Forestal del gobierno camerunés.

Asanga indicó que los sanadores tradicionales usaron el pygeum durante siglos como un ingrediente clásico en sus brebajes, "pero ellos sólo quitaban pequeñas partes de la corteza de los árboles, dejando otras intactas mientras sanaba la parte que habían quitado".

Al crecer la demanda se cortaron cantidades más grandes de la corteza de los prunus, en algunos casos "limpiándolos" completamente y dejándolos en pie pero sin vida.

Así ocurrió con unos 8.000 pygeum en la montaña Camerún, y con 80 por ciento de los prunus en la montaña Kilimindie, informó Asanga.

El Prunus africana fue incluido en el Apéndice II de la lista de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies en Extinción (CITES), de acuerdo con lo cual solo se permite el comercio autorizado de los productos derivados del árbol.

Pero esto no detuvo la depredación. Los exportadores ilegales llegan por la noche a las villas y sobornan a los pobladores para que les permitan cortar la corteza de los pygeum, explicó Asanga.

En Kenia, en cambio, el árbol se usa principalmente para usar su madera y como leña, y es amenazado por la tala masiva para dar espacio a asentamientos humanos.

Stella Simiya, del gobierno de Kenia, estimó que, al ritmo de destrucción actual, el Prunus africana desaparecerá de Kenia en diez años.

Jonathan Leakey, el único exportador en Kenia de corteza de pygeum, que vende unas 400 toneladas al año a una farmacéutica en Francia, dijo que su intención es "continuar explotando la corteza con fines comerciales, pero la cantidad de bosques en el país es limitada".

"El talado de árboles no puede continuar eternamente", agregó.

En Uganda, la explotación excesiva llevó a que sólo queden rastros del árbol en los cerros Kabale, al sur, donde hasta hace poco abundaba, señaló Wilson Bamwerinde, del Departamento Forestal de ese país.

Kate Schreckenberg, del Instituto de Desarrollo en el Extranjero, con sede en Londres, instó a los agricultores a replantar los árboles, aunque "no sabemos cuánto dinero pueden ganar, y si hay un mercado que lo sustente", dijo.

Un pygeum de 40 metros de altura puede dejar una ganancia de hasta 500 dólares, suma que, según Schreckenberg, es escasa si se considera que el árbol tarda 20 años en producir una corteza comercializable y cinco años en sanar una vez que se corta esa capa exterior.

El Prunus africana crece en las regiones montañosas, donde la mayoría de los agricultores prefiere cultivos de venta inmediata como café, té y pelitre. (FIN/IPS/ja/di-mj/en/98

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