El presidente de Venezuela, Rafael Caldera, se negó a cualquier forma de "tronchamiento" de su período, ante el planteamiento del candidato Hugo Chávez de que asumirá el poder en cuanto se realicen las elecciones del 6 de diciembre.
"Estoy dispuesto a gobernar hasta el 2 de febrero, ni un día más ni un día menos", dijo Caldera, de 82 años, la noche del jueves en el Congreso.
Un físicamente desgastado Caldera, al que se le critica haber permanecido ajeno al huracán financiero desatado por la crisis rusa y las desmentidas versiones de una devaluación, subrayó que ahora comienza una etapa crucial para su presidencia.
Chávez, líder del cruento intento de golpe de Estado de febrero de 1992 y favorito para suceder a Caldera, según las encuestas, afirma que el país requiere decisiones urgentes y que, por lo tanto, asumirá la presidencia que siente ya en sus manos en cuanto concluya la jornada electoral.
Los analistas indican que detrás del planteamiento de Chávez, candidato del Polo Patriótico que reúne a fuerzas de izquierda, militares que participaron en dos asonadas en 1992 y grupos ligados a la última dictadura habida en este país, está la posiblidad de que no se instale el nuevo parlamento en enero.
El 8 de noviembre se realizarán las elecciones para el nuevo Congreso bicameral y los gobernadores de 23 estados, que deben asumir el 23 de enero, según las normas vigentes.
La elección de una Asamblea Constituyente que refunde el sistema político venezolano es el punto central de la propuesta política de Chávez, de 44 años.
Caldera cerró en abril de 1994 el juicio entablado contra Chávez por su participación en el intento de golpe de Estado, lo liberó y le mantuvo su prerrogativa de teniente coronel en retiro, con salario incluido.
La idea de una Constituyente "que dé un golpe a esta democracia corrupta", como repite Chávez en sus discursos, caló en una población que soporta una brutal caída en su ingreso, el colapso de los servicios, la inseguridad y una clase política que evitó la reforma institucional.
La fórmula manejada por Chávez es la de una Asamblea que asuma todas las funciones legislativas al mismo tiempo y sin pasar por la reforma constitucional que, según juristas y políticos de los partidos tradicionales, es indispensable para que el proceso se apegue a la legalidad democrática actual.
"Estoy absolutamente dispuesto a garantizar y respaldar todos los derechos constitucionales, todas las libertads y todas las garantías que la Constitución establece", comentó Caldera.
Pero añadió que también reclama "a todos los actores que, si les damos garantía del respeto de las libertades que la Constitución establece, les exigimos también el respeto a la Constitución y las leyes", en una clara alusión a Chávez.
Caldera es un independiente que en 1993 se separó del partido del que fue fundador, Copei, para impulsar su candidatura como figura "suprapartidaria". Entonces contó con buena parte de las fuerzas y personalidades que ahora respaldan a Chávez.
El actual presidente, que también gobernó el país entre 1969 y 1974, demandó a todos los actores políticos y electorales no hacer "consideraciones de niguna especie sobre el tronchamiento del mandato constitucional" de cinco años.
Caldera afirmó que todas las encuestas muestran que, pese a sus fallas y errores, los venezolanos son "mayoritaria y aplastantemente" partidarios de la democracia y rechazan una ruptura democrática.
Pero esos mismos sondeos también revelan un masivo apoyo a un cambio radical pero pacífico en el sistema político.
"Estoy convencido de que el pueblo sabrá valorar cuál es el mejor camino para su destino", dijo Caldera, antes de prometer en un tono emotivo que cumplirá con el compromiso asumido cuando asumió el mandato de que "en mis manos no se perderá la República". (FIN/IPS/eg/mj/ip/98


