Tres patronatos rescatan la historia de Panamá a través de la remodelación y organización de museos y de las ruinas de la primera ciudad edificada por los españoles en la costa del Pacífico en 1519.
El patronato de Panamá la Vieja, que se ocupa de estudios arqueológicos y de restablecer el estado en que quedó la ciudad tras ser invadida e incendiada en 1671 por el legendario pirata inglés Henry Morgan, es el más antiguo de los grupos de la sociedad civil al rescate de museos y monumentos históricos.
El propósito de ese patronato es promover la declaración de Panamá la Vieja como Monumento Histórico de la Humanidad por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), según el presidente de la organización, Alberto Vallarino.
Además de ser la primera plaza fuerte de España sobre el mar del Sur, descubierto por Vasco Nuñez de Balboa en 1513, desde Panamá la Vieja partió la expedición de Francisco Pizarro hacia Perú y las primeras misiones que llevaron el catolicismo a América del Sur.
Un segundo patronato se encargó de organizar el Museo del Canal de Panamá, inaugurado en septiembre de 1997, y un tercero comenzó la reconstrucción del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, conocido también como el Museo del Hombre Panameño, el más grande e importante del país.
Todas estas obras reciben, por su carácter de patronatos, financiamiento de fondos mixtos que aportan empresas y benefactores privados, el Estado y donaciones de organismos internacionales.
Ana Elena Porras, encargada de la reconstrucción del Museo del Hombre Panameño, explicó que el sistema de patronatos "permite descentralizar y desburocratizar" las instituciones del Estado, así como administrar los fondos con las técnicas de una empresa privada.
"La filosofía del patronato es mixta, porque se introducen las técnicas de la administracción privada pero se conserva la mística del servidor público que trabaja como un servicio al país y no para lucrar", dijo Porras, antropóloga que en 1996 y 1997 dirigió el estatal Instituto Nacional de Cultura (Inac).
Los reconstructores del Museo Antropológico planean rescatar las piezas precolombinas que se exhibian allí antes de que el edificio fuera inhabilitado por daños en su estructura y en su arquitectura.
Las colecciones de piezas precolombinas que se exponían en el Museo Antropológico hasta 1990, cuando fue cerrado al público, se encuentran almacenadas en muy malas condiciones en una sala del edificio cuyas paredes están agrietadas y su techo a punto de desplomarse, apuntó Porras.
El imponente edificio de estilo neoclásico inaugurado en 1913 como estación central del ferrocarril interoceánico recibió a lo largo de su historia diferentes usos hasta que, en 1970, el gobierno nacionalista del fallecido general Omar Torrijos lo convirtió en museo.
Porras indicó que ya se cumplió la primera fase del proyecto con la organización del patronato que va a dirigir las obras de restauración y luego el funcionamiento del propio museo, y que en una segunda etapa se dedicarán a la reconstrucción del edificio "para que recobre su antigua belleza".
La reconstrucción de la fachada del edificio por sí sola tendrá un costo cercano a los dos millones de dólares, que serán aportados de un fondo especial de 900 millones de dólares formado por el gobierno panameño con el dinero procedente de la privatización de empresas públicas, explicó Porras.
La experta señaló que si la programación de restauración y reconstrucción del museo no se completa por causas fortuitas, para marzo de 1999 tiene previsto alcanzar la tercera etapa del proyecto con la realización de la primera exhibición de arte precolombino desde que fuera cerrado en 1990. (FIN/IPS/sh/mj/cr/98


