AMERICA CENTRAL: Los coletazos de la crisis mundial se avecinan

América Central espera con cautela, alertada por sus expertos, el coletazo de la desaceleración de la economía mundial causada por la turbulencia de los mercados internacionales.

Si bien la vinculación de las economías centroamericanas con el sistema financiero internacional es limitada, la región sí sufrirá los efectos de la crisis en materia de inversiones, comercio exterior y turismo.

"En nuestro caso, el impacto de la crisis global no sería tan fulminante, pero sí significativo", asegura Henry Mora, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Costa Rica.

"Posiblemente el efecto más inmediato tenga relación con los flujos de capital, independientemente de que en nuestros países no sean de corto plazo, porque en el caso de la inversión extranjera una recesión altera las expectativas y retrasa proyectos", considera Mora.

Por el momento, nadie habla de cifras, pero ya hay algunos indicios del alcance de la crisis en la región.

En Costa Rica, por ejemplo, el Banco Central estudia un ajuste en sus proyecciones sobre el ingreso de capital privado del exterior, pues al cierre del primer semestre solo habían entrado 86,4 millones de dólares de los 480,2 millones estimados para 1998.

Motorola ya anunció el cierre en diciembre de sus operaciones en Costa Rica, donde produce partes de aparatos eléctricos de cuarzo y cerámica. La empresa tiene casi 1.000 empleados en este país.

El economista chileno Sebastián Edwards, asesor de empresas en El Salvador, dijo que la posición de los países centroamericanos ante la crisis dependerá de las fortalezas macroeconómicas de cada uno.

Si el peso mexicano o las monedas asiáticas continúan devaluándose respecto del dólar y América Central mantiene sus cotizaciones, los exportadores de la región venderán más caro y perderán dinamismo, estimó el especialista.

Esto se sumaría a una menor demanda de Estados Unidos y Europa, los principales mercados para sus ventas.

El turismo centroameriano también podría sufrir consecuencias de la crisis, pues estadounidenses y europeos, principales visitantes a la región, pueden postergar sus gastos de consumo y recreación.

De acuerdo con cifras oficiales, América Central atrajo 1.700 millones de dólares en divisas en 1997. Costa Rica ocupó el primer lugar con 719 millones, seguido por Panamá (368,8 millones), Guatemala (325,2 millones), Honduras (144 millones), Nicaragua (79,8 millones) y El Salvador (67,1 millones).

El economista nicaragüense Roger Cerda prevé que la crisis asiática repercuta en su país. "Las políticas económicas del Gobierno están dirigidas a una apertura comercial, a una estrategia exportadora, pero esta estrategia no encontrará un clima propicio para desarrollarse internacionalmente", dijo.

Algunos gobiernos ya han salido a defender su estabilidad. El gobierno de El Salvador anunció que su país está preparado para enfrentar la crisis.

"Afortunadamente estamos muy bien preparados para enfrentar cualquier problema, mejor preparados que cualquier país de América Latina", dijo el ministro de Hacienda, Manuel Enrique Hinds.

"Tenemos un cuadro macroeconómico para que no nos caiga la crisis financiera mundial", insistió el funcionario, al destacar también el éxito en las privatizaciones de la empresa de energía eléctrica y la telefónica.

El Banco Central de Costa Rica aseguró que lleva el pulso de los efectos de la crisis con consultas periódicas a las empresas cuyas exportaciones o inversiones podrían verse afectadas.

Algunos analistas independientes creen que los gobiernos deberían tomar más medidas.

"El gobierno nicaragüense deberá adoptar políticas de restricción y ajuste", manifestó Cerda, quien sugirió una reunión de los presidentes de los bancos centrales del área para hacer ajustes monetarios.

La medida más obvia, opinó Mora, es la vigilancia del uso productivo del flujo de capitales.

Aunque muy sutil, las crisis bursátiles ya cobraron parte de la factura al quetzal, la moneda guatemalteca, que sufrió una devaluación.

Los expertos atribuyen esta caída a un exceso en el flujo de circulante y la reducción en las tasas de interés activas (la que se cobra por los préstamos), frente a las poco atractivas tasas pasivas (lo que se paga por los ahorros).

"A estos factores se suman las crisis financieras en las diferentes bolsas de valores del mundo, que también ejercieron presión a pesar de que tienen una mínima incidencia en el país", dijo Fernando Solís, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos.

"La crisis de la deuda de los años 80 no nos afectó tanto porque coincidió con la guerra en América Central y Estados Unidos nos aseguraba una estabilidad económica y política importante. Pero ahora es diferente", concluyó Mora. (FIN/IPS/am/mj/if/98

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