El separatismo musulmán en la región sur de Tailandia volvió a hacer erupción con violencia mientras el país lucha por hacer frente a la creciente crisis económica.
Una docena de policías y siete civiles muertos en las cuatro provincias del sur de Tailandia fronterizas con Malasia fue el resultado de una serie de recientes ataques con bomba y disparos atribuidos a un nuevo grupo separatista llamado "Serbatu".
El gobierno del primer ministro Chuan Leekpai, que asumió el poder en noviembre, anunció duras medidas contra los separatistas.
Algunos ministros creen que los ataques a políticos locales intentan volcar a la gente contra el gobierno en función de su futura imagen electoral.
Los analistas políticos están de acuerdo en que el surgimiento de la violencia tiene parte de sus raíces en las luchas internas de la burocracia y los partidos políticos tailandeses.
Pero el origen de los disturbios está en el resentimiento de los musulmanes tailandeses contra sucesivos gobiernos en Bangkok que según ellos forzaron la asimilación de minorías en la sociedad tailandesa, y la negación de las provincias dominadas por musulmanes.
El ministro del Interior, Sanan Kachorprasert, solicitó la cooperación de Chula Ratchmontri, el líder espiritual musulmán del país y de los líderes musulmanes locales para poner fin a la violencia.
La mayoría de los militantes separatistas tienen doble ciudadanía, y a menudo se entrenan o refugian en el vecino estado malasio de Kelantan.
Un informe de agencias de inteligencia y militares del gobierno tailandés atribuyó la violencia reciente a rivalidades políticas internas entre líderes de las provincias musulmanes.
Sin embargo, identificó otros factores, incluyendo la falta de confianza en las autoridades estatales por parte de la población local, el aumento del tráfico y consumo en las áreas fronterizas e intentos de activistas radicales islámicos para aumentar las diferencias entre la policía y los locales.
El informe destacó que "los musulmanes del sur y en Malasia son solidarios con los militantes y no cooperan con los esfuerzos de las autoridades tailandesas por suprimirlos".
El separatismo musulmán crece en el sur desde hace varias décadas. A fines de los años 60 y principios de los 70, la violencia surgió por actividades de dos grupos musulmanes tailandeses que se propusieron ganar la independencia de Tailandia y unirse con la mayoría musulmana de Malasia.
Así mismo, los ciudadanos musulmanes han sido ofendidos por la policía y los gobiernos tailandeses desde hace seis décadas en un intento de forzarlos, en el nombre de la creación de la identidad nacional tailandesa, a adoptar la lengua, código de vestimenta y prácticas culturales de la mayoría tailandesa budista.
La población en el sur de Tailandia tiene los menores índices de analfabetismo y educación secundaria del país, mientras los musulmanes locales perciben a los gobiernos provinciales más como una fuerza de ocupación que como representante del pueblo.
Las provincias de Yala, Pattani, Narathiwat y Satun, cuya población es más de 90 por ciento musulmana, tienen no más de 10 por ciento de autoridades oficiales entre la gente local, y un porcentaje menor de los más altos cargos. Sólo un puñado de autoridades musulmanas ocupan puestos máximos en el gobierno o la policía. (FIN/IPS/tra-en/ss/js/lp/pr ip/98


