El gobierno de Honduras suspendió temporalmente hoy el uso de las píldoras anticonceptivas "Ovrette", luego que la Fiscalía de la Mujer y el grupo católico Pro Vida advirtieran en ese producto presuntos riesgos para las madres lactantes.
La viceministra de Riesgos Poblacionales del Ministerio de Salud, Virginia Figueroa, aclaró sin embargo que esa píldora no es dañina para las mujeres lactantes, aunque "es preciso corregir el manual de instrucciones para evitar malos entendidos".
La jerarca informó que ya se ha ordenado a la empresa distribuidora que modifique los instructivos para las usuarias.
Figueroa señaló que la casa matriz elaboró un manual general que informa sobre el uso de los anticonceptivos a base de progestina pura y para los combinados. Estos últimos contienen estrógeno y son los que no están indicados para madres lactantes.
La progestina que contiene el anticonceptivo Ovrette es de muy baja dosis y los efectos secundarios son mínimos, pero esa explicación no está suficientemente detallada hasta el momento en los instructivos, explicó la viceministra.
La Fiscalía de la Mujer, a petición del grupo Pro Vida, solicitó en diciembre la suspensión de la venta de esa píldora por considerar que su uso podría tener graves consecuencias en las madres lactantes y sus hijos.
El argumento de la Fiscalía se basó en la falta de estudios adecuados que hagan confiable su uso, lo cual fue avalado por el Colegio Médico de Honduras, que se sumó a la lucha por retirar del mercado el anticonceptivo.
En tanto, la organización Pro Vida, un grupo vinculado al instituto secular católico Opus Dei, amenazó con demandar internacionalmente al Ministerio de Salud de Honduras si mantenía el permiso de venta de Ovrette que, a su juicio, produce trastornos mentales a los menores.
Martha Lorena Casco, presidenta de Pro Vida, sostiene que algunos de los trastornos percibidos son la "masculinización de las niñas y la feminización de los niños".
Sostiene que la píldora Ovrette contiene esteroides, que pasan a los bebés a través de la leche materna.
La Organización Mundial de la Salud avaló, en un informe preliminar, el uso de ese anticonceptivo y descartó que produzca daños severos, aunque recomendó una vigilancia permanente para las madres lactantes.
Las autoridades de Salud hondureñas afirmaron que Ovrette retornará al mercado cuando se corrigan los aspectos instructivos y recordaron que su uso está aprobado por la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos desde 1973.
El uso de esa píldora anticonceptiva desató una fuerte polémica en el país entre las autoridades sanitarias y los grupos opuestos a los métodos artificiales de planificación familiar, en constante pugna desde hace casi dos décadas.
Los estudios sanitarios indican que la mortalidad materna de Honduras es una de las más altas de América Latina, constituyendo 21,7 por ciento de los decesos registrados en el país.
Los embarazos prematuros y los abortos son los principales factores de la mortalidad materna, por lo cual las autoridades de salud han concentrado su accionar en la implementación de planes educativos sobre planificación familiar y salud reproductiva. (FIN/IPS/tm/dam/he-pr/97)


