/DERECHOS HUMANOS/HONDURAS: Reclaman esclarecer asesinato de sacerdote

Familiares y amigos del sacerdote estadounidense James Carney, asesinado en Honduras durante los años ochenta, iniciaron el martes 11 su segunda semana de protesta pacífica para esclarecer ese caso.

Durante una misa en memoria de Carney, sus parientes y amigos exigieron al gobierno de Estados Unidos la desclasificación inmediata de documentos en poder de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de ese país, que identificaría a los responsables del acto y el lugar en que el cuerpo fue sepultado.

El sacerdote estadounidense José Mullighan, quien encabeza un ayuno como parte de la protesta pacífica, dijo que no se irá de Honduras hasta que el Departamento de Estado y la fiscal de su país Janeth Reno entreguen los documentos sobre el caso Carney y "se comprometan a castigar a los responsables".

"Nos pidieron un plazo de cuatro semanas y esperaremos ese plazo, pero no nos iremos de aquí porque nuestra lucha por dar con los restos de James Carney no cesará hasta castigar a los culpables", afirmó.

Junto a otros cinco amigos y parientes de Carney, llamado "el padre Guadalupe", Mulligan pernocta desde hace dos semanas en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa.

Apoyados por el Comité de Familiares Detenidos-Desaparecidos en Honduras, intentan que la justicia hondureña castigue también a los militares participantes en el caso.

Carney fue asesinado en 1982 cuando junto al líder de izquierda José María Reyes Matta ingresaba a Honduras procedente de Nicaragua, donde según el gobierno ambos habían agrupado a un grupo de insurgentes que se proponía internarse en las montañas de este país centroamericano.

Sobre su muerte se tejen distintas versiones, pero la más compartida por los grupos humanitarios es que el líder religioso fue asesinado cuando oficiaba una misa campesina. Grupos paramilitares lo habrían atacado mientras se disponía a ofrendar el pan y el vino.

Mateo Eisen, uno de los estadounidenses sumado a la lucha para esclarecer la muerte del padre Guadalupe, dijo que en 1985 el entonces embajador de Washington en Tegucigalpa, John Dimitri Negroponte, aceptó que el líder religioso había sido asesinado pero dijo que no daría esa versión a sus familiares".

"Eso consta en un memorándum al que hemos tenido acceso. Nosotros pedimos justicia y no queremos más largas al asunto, ya que creemos que existen suficientes pistas y evidencias para que nos digan dónde está su cuerpo y por qué lo mataron", señaló.

Carney se caracterizó por haber apoyado el movimiento campesino, organizarlo y efectuar campañas de alfabetización para erradicar la ignorancia y "hacer más libres a los pueblos", según dijo en uno de sus escritos.

Trabajó fuertemente en el sector noreste de Olancho, uno de los departamentos más grandes de Honduras, donde en los años setenta y ochenta los misioneros religiosos fueron persguidos y hasta asesinados por terratenientes y militares. (FIN/IPS/tm/dg/ip- hd/97)

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