ASIA MERIDIONAL: Región se une frente a violencia contra la mujer

La policía de Colombo, capital de Sri Lanka, habilitó las 24 horas del día una línea telefónica para denuncias de violencia doméstica y muchos pensaron que la medida no sería más que un gesto vacío de relaciones públicas.

Pero desde que comenzó a funcionar la línea en febrero, el teléfono no paró de sonar. El viceinspector general de la policía de Colombo, M.S.M. Nizam, señaló que su fuerza quedó abrumada por la cantidad de llamadas y asombrada por la extensión del problema que tiende a ocultarse en los países de Asia meridional.

"Todas las llamadas fueron investigadas y solo 10 por ciento resultaron ser falsas alarmas. Antes, la gente no sabía dónde realizar la denuncia de estos delitos", indicó Nizam.

Ahora, otras ciudades del sur de Asia, donde es importante la violencia contra las mujeres y los niños, tienen planes para habilitar líneas telefónicas similares.

La medida fue uno de los resultados de una conferencia de cinco días de duración sobre violencia doméstica, organizada por la oficina regional de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) en Katmandú, capital de Nepal.

"El mundo es un lugar peligroso no por los que hacen el mal sino por quienes lo presencian y permiten que suceda", afirmó la pediatra Harendra de Silva, citando a Albert Einstein.

El encuentro selló de forma definitiva el compromiso de Katmandú, que pretende movilizar a la opinión pública y enfrentarla a lo que de Silva denomina "los perpetradores pasivos" de la violencia contra mujeres y niños, que la observan pero no actúan.

Más de 100 activistas, trabajadores sociales, funcionarios de la policía y el gobierno, periodistas y artistas de Pakistán, Sri Lanka, Nepal, Bangladesh, Maldivas e India, intercambiaron experiencias comunes para combatir la violencia y analizar estrategias.

La conferencia formó una coalición de Asia meridional contra la violencia doméstica. El compromiso de Katmandú supone reclamar cambios en las políticas de gobierno relacionadas con el asunto, reformas judiciales y policiales, y medidas para que adopten personas y comunidades.

Este documento "es importante. Es un acuerdo para realizar medidas concretas para detener la violencia contra niños, niñas y mujeres", indicó Ruth Finney Hayward, vicedirectora regional de UNICEF para Asia meridional.

"El encuentro renovó el compromiso de los participantes y logró una transparencia sin precedentes para analizar el problema en sus propios países así como en naciones vecinas".

"No es tan prestigioso hablar de la violencia doméstica como de la que ocurre en la calle. Pero esta conferencia rompió el silencio", sostuvo Finney.

El encuentro también analizó el papel de los medios de comunicación. Se culpó a la cobertura insensible de la prensa por degradar a las víctimas así como por instigar la violencia al tratar a mujeres y niños como objetos.

La periodista de India Rasheeda Bhagat sugirió que existe la necesidad de reformar a los medios para terminar con la violencia de género. "La prensa no tiene interés en examinar estos temas. El cambio sería más rápido si los medios tratan estas cuestiones", dijo.

El desafío radica en la implementación de las recomendaciones del compromiso de Katmandú, que no se trata de una "lista habitual de recomendaciones, sino de un plan de acción concreto", aseguró Chandni Joshi, asesora regional de Unifem, una de las organizaciones que auspició la conferencia.

Los participantes señalaron que el encuentro fue singular porque también incluyó a varios hombres, activistas y no activistas que trabajan sobre el tema.

"Los hombres deben ser parte de las soluciones para ponerle fin a la violencia contra mujeres y niñas", dijo Finney. "De hecho, los hombres que participan del encuentro de Katmandú decidieron redactar su propio compromiso para terminar con la violencia de género, además de los compromisos en conjunto".

El resultado de iniciativas como la línea de teléfono de la policía de Sri Lanka dejan en evidencia la importancia que tiene la participación del gobierno en el combate contra el crimen y la violencia contra mujeres y niños.

El compromiso de Katmandú pide a los gobiernos que "cumplan con sus compromisos sobre derechos fundamentales que ratificaron a nivel nacional".

El acuerdo de Katmandú también reconoce que "la propia familia promueve y perpetúa la violencia basada en el género, a través del tratamiento diferencial que se brinda a niñas y niños" y pide que el estado proteja a mujeres y niñas de la violencia familiar.

La mayoría de los países de Asia meridional no cuentan con leyes sobre violencia doméstica, algo por lo que luchan las organizaciones no gubernamentales. Las activistas por los derechos de las mujeres critican las normas que sí existen, por ejemplo las de India, por ser inadecuadas.

"Se está convirtiendo en una cuestión importante", aseguró Finney. "Los gobiernos no solo cumplen papeles negativos. Pakistán e India realizaron declaraciones muy fuertes y progresistas en Beijing. Lo que necesitamos ahora es la implementación de estas políticas". (FIN/IPS/tra-en/bs/ral/aq- mj/hd pr/97

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