BOLIVIA: Buscando a los muertos propios

Como una lección dejada por el hallazgo de los restos del guerrillero Ernesto Che Guevara 30 años después de su ejecución, Bolivia busca ahora a uno de sus propios muertos, el socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, asesinado por la última dictadura que vivió este país.

Quiroga Santa Cruz murió acribillado el 17 de julio de 1980 durante el asalto paramilitar a la sede de la Central Obrera Boliviana (COB), en La Paz, en el golpe del general Luis García Meza.

Como también ocurrió con el caso del Che, asesinado el 8 de octubre de 1967, algunas versiones aseguran que el cuerpo del dirigente socialista fue arrojado en algún lugar de La Paz, mientras otras afirman que fue incinerado después de que Quiroga muriera en la tortura.

La investigación para dar con el paradero de los restos comenzó pocos días después del pasado 12 de julio, cuando los huesos del Che retornaban a Cuba en una pequeña caja de madera.

Si encontrar los restos del guerrillero argentino-cubano fue posible, pese a los años transcurridos y al impenetrable secreto que se había armado en torno a su destino, también era factible pensar en ubicar a Quiroga Santa Cruz.

Las paradojas de la historia hicieron que fuera el gobierno democrático del general Hubo Banzer el que ordenara hacer todos los esfuerzos para hallar el cuerpo de quien fue su mayor adversario político.

Tras el fin de la dictadura militar de Banzer (1971-1978), Quiroga Santa Cruz inició en el parlamento boliviano un juicio de responsabilidades en su contra por los delitos cometidos durante el septenio de gobierno autoritario.

Pero el golpe militar de Luis García Meza el 17 de julio de 1980 terminó con la vida del carismático dirigente socialista, cuando se perfilaba para acceder a la Presidencia.

Una comisión mixta integrada por congresales, defensores de los derechos humanos y familiares de Quiroga Santa Cruz investiga estos días el caso tomando declaraciones a testigos del asesinato y paramilitares que intervinieron en el asalto a la sede de la COB.

El presunto asesino del dirigente, el suboficial Felipe Froilán Molina, alias "Killer" ("Matador"), negó -en declaraciones ante la Comisión- ser el autor del delito y responsabilizó de los mortales disparos al paramilitar Rubén Darío Fuentes, un hombre misteriosamente desaparecido desde 1990.

Ni "Killer" ni Fuentes fueron incluidos en el juicio de responsabilidades contra Luis García Meza y medio centenar de sus colaboradores, que concluyó en 1992 con diversas sentencias, según grados de responsabilidad.

El propio ex dictador cumple actualmente una condena de 30 años de prisión sin derecho a indulto en la cárcel de alta seguridad de Chonchocoro, a 35 kilómetros de La Paz, donde el último fin de semana prestó declaraciones a la comisión investigadora.

Pero el testimonio de García Meza no ayudó a esclarecer los hechos de hace 17 años porque pese a las evidencias con que fue condenado a 30 años de prisión, él aún niega todo.

"Estoy amnésico, no me acuerdo nada", dijo García Meza a los periodistas desde la cárcel de Chonchocoro, con ironía, utilizando los términos con que la prensa boliviana lo criticó durante el lago proceso en su contra, cuando por estrategia de sus abogados negaba todo y decía no recordar nada.

En tanto, en el gobierno actual, la voz más firme para continuar con las investigaciones hasta encontrar los restos de Quiroga Santa Cruz parece ser la del presidente Banzer.

Banzer sabe que su permanente objetivo de lavar su imagen de "dictador de los 70" pasa necesariamente por cuidar esta investigación y asumir una postura firme de defensa de los derechos humanos.

Cristina Trigo, la viuda de Quiroga Santa Cruz, que reside en Buenos Aires y desde allí sigue el curso de las investigaciones, pidió a Banzer cumplir su palabra de llegar hasta el final en el proceso para encontrar los restos de su esposo.

"Es justo que después de 17 años de los hechos se esclarezca todo ahora que existe la oportunidad, pero dependerá mucho de la voluntad de las personas y de las que tienen una influencia sobre ellas", dijo en declaraciones al diario Presencia, de La Paz.

Simultáneamente, un grupo de científicos cubanos analiza en La Habana una muestra de las cenizas que en 1980 militares bolivianos entregaron a Cristina Trigo y que supuestamente corresponderían a Marcelo Quiroga Santa Cruz, sobre las que, sin embargo, existen muchas dudas.

También igual que en el caso del Che, la versión sobre las cenizas es poco creíble porque no existen las condiciones para una cremación en el lugar donde habría sido conducido el cuerpo de Quiroga Santa Cruz en 1980, el Gran Cuartel de Miraflores, en La Paz.

Según una investigación del periodista boliviano Gerardo Irusta, el dirigente socialista era uno de los objetivos a exterminar por parte del sistema integrado de inteligencia denominado "Cóndor".

Ese sistema operaba en la década de 1970 en forma conjunta entre los sistemas represivos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay para "eliminar la subversión y el comunismo". (FIN/IPS/jcr/dg/ip-hd/97

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