SUDAFRICA: Gobierno rebaja expectativa de crecimiento en 1997

El ministro de Finanzas de Sudáfrica, Trevor Manuel, predijo un crecimiento económico de 2,7 por ciento para este año, revisando a la baja anteriores previsiones, pero expertos independientes auguraron una tasa aun menor de aumento del producto interior bruto (PIB).

La política económica conocida como Crecimiento, Empleo y Redistribución (GEAR), una estrategia que el gobierno lanzó a mediados del año pasado, había previsto un crecimiento del PIB de 2,9 por ciento en 1997, sensiblemente por debajo del pronóstico de 3,5 por ciento para 1996.

Los analistas económicos comentaron la reciente predicción de Manuel y coincidieron en que un guarismo de crecimiento alrededor de dos por ciento parece más accesible para este año.

El programa GEAR pone el énfasis en una rápida reducción del déficit presupuestario y un acelerado avance hacia condiciones de competitividad internacional. Con esa estrategia el gobierno aspira a alcanzar en el plazo de cuatro años una tasa anual de crecimiento de seis por ciento del PIB.

Esta política, sin embargo, aún debe estimular un aumento de la inversión del sector privado. El conglomerado financiero NEDCOR ha anunciado un ligero declive del gasto empresarial en inversión fija, de 43.000 millones de rand en 1996 (4,5 rand equivalen a un dólar) a 42.000 millones este año.

Los mercados financieros sudafricanos están lejos de una situación boyante. El rand perdió cerca de 30 por ciento de su valor el año pasado, afectando la confianza de los inversores.

La relación entre el volumen de la deuda y el PIB anual oscila entre 55 y 60 por ciento, mientras que 20 por ciento del presupuesto se destina ya a pagar el servicio de esa deuda, lo cual afecta seriamente el gasto social.

Además se conocen informes sobre la declinación de las reservas en oro y divisas internacionales, que en 1994 estaban en el nivel de 2.400 millones de dólares, o sea, el equivalente a poco más de un mes de importaciones.

La cuenta corriente de la balanza de pagos está en déficit desde mediados de 1994.

Brian Kantor, economista de la Universidad de Ciudad del Cabo, opinó que si bien la economía sudafricana se ha vuelto más competitiva en el mercado mundial, aún le falta un factor de optimismo para apuntalar el crecimiento y mantener la prosperidad.

El experto añadió que las leyes laborales continúan incentivando el desempleo y los despidos, y a la vez conspiran contra un elevado ritmo de crecimiento.

El gobierno del presidente Nelson Mandela, que ya se acerca a sus tres años cumplidos de gestión, no ha logrado vencer la desocupación, la cual aumentó 31 por ciento entre octubre de 1995 y junio de 1996.

Para este año los analistas esperan que los despidos vuelvan a aumentar, ya que la industria ha optado por deshacerse de la mano de obra excedente y por una utilización intensiva de capital, en un continuado esfuerzo de adaptación a condiciones competitivas en el mercado internacional.

A pesar de que los últimos tres años exhibieron tasas de crecimiento económico sensiblemente más altas que la cifra esperada para este año, ello no dio por resultado una creación significativa de empleo.

El Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU), poderosa central de trabajadores, culpa de la situación a los "modelos conservadores actuales", que en su opinión no producirán los 400.000 nuevos puestos de trabajo a los que apunta cada año la política del gobierno.

El secretario general del COSATU, Sam Shilowa, opinó que esa política, por el contrario, logrará ensanchar la brecha existente entre ricos y pobres.

Los sindicatos postulan una senda de crecimiento que produzca "redistribución, eliminación del desempleo, mejores condiciones de trabajo y un mayor gasto social".

El gobierno, en cambio, lucha duramente para mantener bajo el gasto público. En este momento parece ir por buen camino la decisión de rebajar el déficit presupuestario de la tasa de 5,4 por ciento del PIB registrada en el año fiscal 1995-96 a 5,1 por ciento en el presente ejercicio, 1996-97.

Aunque esto pueda mejorar la confianza empresarial, no parece un buen augurio para los dirigentes del COSATU.

Sudáfrica aún debe librarse de los efectos de la incertidumbre política de la década pasada, que pesó negativamente sobre la economía y creó deficiencias estructurales como el bajo ahorro nacional, una industria protegida, monopolística y no competitiva y una fuerza de trabajo no calificada. (FIN/IPS/tra-en/gm/kb/arl/if-ip/97

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