La decisión del presidente de Ecuador, Abdalá Bucaram, de mantener el subsidio del Estado al gas de uso doméstico encontró a sus principales opositores dentro del mismo gobierno.
El ministro de Finanzas, Pablo Concha, se mostró contrario a la decisión de Bucaram y arguyó que de esta forma el Estado dejará de contar con 150 millones de dólares para obras sociales, como el programa de vivienda popular.
Bucaram anunció poco antes de asumir la presidencia, el 10 de agosto, la eliminación del subsidio al gas, pues su equipo económico consideró que representaba pérdidas al Estado por más de 120 millones de dólares.
Esta medida se fundamentó en que sólo 25 por ciento del subsidio beneficiaba a los sectores de menores recursos, en tanto el 75 por ciento restante era aprovechado por la clase media y media alta, y los industriales.
El ahorro del Estado, producto de esta medida, sería destinado a financiar la construcción de 50.000 viviendas anuales.
"Insistiré a nombre del frente económico del gobierno, en que se debe encontrar una fórmula para equilibrar a todas las partes", dijo Concha, quien incluyó entre sus propuestas reconsiderar la eliminación al subsidio de gas, "aunque sea parcialmente".
El ministro de Energía, Alfredo Adum, dijo este miércoles que la decisión de Bucaram "es un grave error", pero manifestó que sólo es un empleado que debe "obedecer las disposiciones del presidente".
Adum anunció recientemente que el tanque de gas de 15 kilogramos se incrementaría de 0,95 a cinco dólares, a partir de esta semana, pero la resolución de Bucaram dejó sin efecto el aumento.
"Tendremos que revisar rápidamente las tarifas eléctricas y continuar con los ajustes a los precios de los combustibles", que se realizan cada mes, apuntó Adum.
Para Concha, la decisión de Bucaram llevaría a replantear los acuerdos crediticios con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, instituciones que prestarían apoyo al programa de vivienda popular que Bucaram promocionó desde su campaña electoral.
De manterse el subsidio, continuó Concha se tendría que aplicar "con mayor severidad y hacer más extensiva la recaudación del impuesto al valor agregado".
"No podremos incrementar un 300 o 400 por ciento el precio del gas, que afectaría el bolsillo de los pobres, sin tener una compensación", arguyó Bucaram este miércoles.
"Me congratulo y felicito por la decisión tomada por el presidente de no eliminar el subsidio al gas, mientras no existan medidas compensatorias que favorezcan a los pobres del país", dijo por su parte la vicepresidenta Rosalía Arteaga. (FIN/IPS/mg/ag/if/96


