DESARROLLO-FINANZAS: Banco Mundial y FMI tratan alivio de deuda

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) dirán la semana próxima a sus accionistas y representantes de gobiernos y bancos centrales que todo está bien pero podría estar mejor.

Accionistas, ministros de finanzas y representantes de bancos centrales de 181 países ya comenzaron a llegar a Washington para preparar la reunión anual de las dos instituciones, que se celebrarán entre los días 1 y 3 de octubre.

La instancia fue prevista para revisar el desempeño del FMI y el Banco Mundial y fijar sus acciones futuras.

Ambas entidades financieras consideran que el año que pasó fue paradigmático (el FMI aprobó créditos por montos sin precedentes para 1996) y que aprendieron importantes lecciones.

El Banco Mundial desea mejorar la calidad de sus préstamos, y el FMI pretende mantener una vigilancia más estrecha sobre las economías de sus miembros para evitar una reiteración del quiebre de México en otros países.

Ni el Banco Mundial ni el FMI pretenden una gran reforma a la orientación de sus operaciones. Se prevé, sin embargo, que las organizaciones no gubernamentales que participarán en la reunión ejercerán presión para que se efectúen correcciones.

Mientras la inversión privada extranjera en países en desarrollo alcanza niveles históricos, el Banco Mundial aspira a ocupar una parte más importante en esas acciones.

La entidad desea establecer su propio fondo para la promoción de la inversión privada y procura duplicar la capacidad aseguradora de su Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), que suministra protección contra riesgos políticos como guerras y nacionalizaciones a corporaciones multinacionales.

El FMI pretende constituir fondos de emergencia para la anticipación de crisis financieras como las ocurridas en México y Argentina en 1994 y 1995.

En ese sentido, procura un Servicio de Fortalecimiento de Ajustes Estructurales (ESAF) permanente para suministrar préstamos de largo plazo y a bajo interés a los países más pobres.

Además, el FMI prevé un aumento de las reservas extranjeras de más de 30 países que se unieron a la institución desde 1981.

Ambas agencias esperan también que los accionistas den su visto bueno al plan de alivio de deudas dirigido a los países pobres más endeudados.

El Banco Mundial comprometió 500 millones de dólares para esa iniciativa, aunque se trata de un fondo "condicionado" a que el FMI y el Club de París, integrado por países acreedores, aporten una cantidad igual, dijo a IPS un vocero de la entidad.

La junta del FMI aprobó la semana pasada su plan de ofrecer alivio de deudas a través de préstamos, con un paquete de 3.500 millones de dólares para mantener el ESAF a flote entre el 2000 y el 2004.

Para ese entonces, se prevé que el ESAF se autofinanciará indefinidamente mediante los repagos.

La cuestión más urticante de la reunión de este año será la eventual venta de las reservas de oro del FMI para el financiamiento de la iniciativa sobre alivio de deudas.

La junta pretende que el FMI establezca contribuciones bilaterales y cuentas especiales de contingencia antes de cualquier venta de oro.

Altos funcionarios de la entidad esperan obtener "el consenso deseado" de la junta para esa operación, pero Alemania y otros miembros clave se oponen con fuerza.

Miembros de gobiernos del Club de París, que son acreedores de la mayor parte de la deuda de los países en desarrollo, se reúnen esta semana para resolver su contribución a la iniciativa. Pero la toma de una decisión al respecto será "difícil y prolongada", advirtió un alto funcionario del FMI.

Las organizaciones no gubernamentales que consideran estas cuestiones han ejercido presión para mantener en pie esa iniciativa y se muestran insatisfechos con lo que ofrecen los acreedores.

Estos grupos temen que la meta del proyecto (liberar a los países del círculo vicioso de la reprogramación del pago de deudas) no se alcance debido a su propia formulación.

Los acreedores multilaterales proponen nuevos créditos y no cancelaciones, afirman, mientras las normas de elegibilidad del Club de París continúan siendo tan estrictas que pocos países podrían gozar de un alivio significativo.

Además, las organizaciones no gubernamentales presionarán por la instauración de mejores políticas, mejores prácticas y mayor responsabilidad en las instituciones de Bretton Woods.

A pesar de que consideran que se les presta poca atención a sus reclamos, por lo menos el Banco Mundial se ha referido a ellas en los últimos años como socias, al tiempo que reconoció su representatividad.

La principal queja de estos grupos es el secreto que impera en las operaciones del FMI.

En ese sentido, mencionan con frecuencia a Jeffrey Sachs, director del Instituto de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, para quien la institución es aun más reservada que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

El Banco Mundial ha mostrado mayor apertura que el FMI en los últimos años, según las organizaciones no gubernamentales, que afirman, sin embargo, que la entidad también evita reconocer sus responsabilidades, especialmente en materia de impacto social y ambiental de las operaciones que patrocina.

Los voceros del Banco Mundial rechazan estas acusaciones, pero el personal técnico admite en privado que las disposiciones sobre ambiente, energía y desarrollo social que contienen las concesiones de crédito de la institución dejaron de ser obligatorias y son, ahora, meras recomendaciones. (FIN/IPS/tra- en/aa/jl/mj/if dv/96

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