NEPAL: Medicina tradicional aún sirve a los aldeanos

Los aldeanos de este distrito rural en el oeste de Nepal creen ciegamente en los poderes terapéuticos de Karna Bahadur Bhandari, de 63 años, el curandero local.

Huesos fracturados, fiebre, cefaleas, reumatismos, todos son fácilmente tratados por el sapiente campesino, un residente de la aldea de Palite conocido como Bandhari Daactar (doctor).

Cuando el puesto sanitario de la aldea aconsejó a los padres de un niño con un brazo roto que debían llevar el niño al lejano hospital distritual, éstos optaron por dirigirse a Bandhari.

El curandero amasó una suerte de emplasto, hizo que dos personas mantuvieran los huesos del niño en su lugar, lo aplicó en el miembro fracturado y luego lo fijó con un entablillado casero.

"Le dije que regresara en 10 días pero no lo ví más, así que creo que está bien", comentó Bindhari, quién ya está acostumbrado a manejar emergencias médicas en la aldea.

Los lugareños creen que tiene poderes mágicos pero Bandhari sostiene que el milagro está en el emplasto. "Actúa como una escayola eficaz y barata", señaló.

El uso que hace Bandhari de conocimientos tradicionales basados en antiguos textos arianos evita a la gente de Surkhet largos y costosos viajes a los hospitales distrituales.

El curandero es muy crítico con el puesto sanitario local que, a su juicio, ha acostumbrado mal a la gente. "Fíjese en mi mujer. Cada vez que le duele el estómago corre al puesto para que la examinen. Sin embargo, si es algo serio, le dicen al paciente que vaya a Birendranagar (la cabecera distritual)".

Bandhari aprendió el arte de curar de su padre que, a su vez, recibió las enseñanzas del suyo. La medicina tradicional, a través de la transmisión oral, pasó así de generación en generación.

El curandero todavía cultiva su granja como cualquier otro campesino con la ayuda de un nieto. Sin embargo, afirma que es su deber hacer uso de sus conocimientos.

"Si poseo el conocimiento es mi dharma (deber) servir a mis semejantes", manifestó.

Bhandari se dirige al bosque todos los días para recoger hierbas que utiliza en sus medicamentos. Una de sus recetas más populares es la cura de los pies agrietados por el barro, una afección común durante la temporada de cultivo del arroz.

Su prescripción es la aplicación de una pasta elaborada con la corteza del árbol de Chutrua. "La corteza debe ser reducida a polvo y aplicada antes de irse a dormir", explicó. Los aldeanos dicen que hace maravillas.

"Los baidyas (curanderos) de Nepal tienen medicamentos para todo, tos, resfrío, malaria, afecciones al aparato digestivo y al sistema vascular, fiebre e infecciones", dijo el conocido botánico nepalí Tirtha Shrestha, quien está a cargo de un proyecto de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los practicantes de la medicina tradicional tambien son notorios por su empleo de poderes mentales de sugestión para curaciones de casos extremos. Por esa razón, no hay explicaciones claras para algunos de los sucesos terapéuticos de Bandhari.

Ruplal Aidi, un trabajador social, fue tratado por el curandero. "Cuando estaba enfermo y las comunes píldoras alopáticas no me hacían efecto, Bandhari Daactar me aplicó una pasta en la frente. Me dijo que era polvo de dientes de perro. Al día siguiente estaba bien…"

Bandhari tambien sonríe cuando se le pide una explicación. "Tengo ciertas mantras (habilidades milagrosas)", admitió.

"No es raro que los baidyas guarden celosamente sus conocimientos, especialmente cuando no hay incentivos económicos en su práctica, o reconocimiento social", explicó Shrestha.

La operadora sanitaria canadiense Alice Purdey, quien trabaja en el área, se muestra impresionada con las curas de Bandhari y planea registrar los tratamientos de medicina tradicional del campesino. Cree que la medicina tradicional, como la practicada por Bandhari, debe ser combinada con aquella alopática y moderna.

Shrestha estuvo de acuerdo. "No es una cuestión de una u otra, sino de combinar las dos. La medicina tradicional no solo debería ser alentada sino tambien practicada", dijo.

No obstante su eficacia comprobada y las curas baratas de enfermedades comunes, la profesión de Bandhari está agonizando en Nepal. El Ministerio de Salud inició un esquema hace algunos años bajo el cual un centro de medicina indígena en Kathmandú producía drogas con las hierbas y las enviaba a las aldeas.

El propio Bandhari no sabe si sus hijos seguirán la tradicion familiar. Su hijo es maestro de escuela y ha mostrado poco interés en aprender medicina. Tampoco lo manifestaron sus cinco hijas y mucho menos su nieto. (FIN/IPS/tra-en/rl/mu/ego/he).

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