CHILE: Joven quemada hace 10 años por militares confiesa su rabia

Carmen Gloria Quintana, una joven quemada por una patrulla militar en Chile hace 10 años, dijo hoy que en su caso no se ha hecho justicia y confesó su "rabia, por lo que pasó y por lo que pasa".

"Hoy día uno ve cómo los militares conservan el poder y cómo las víctimas de la represión continúan en una situación de mucho dolor, como es el caso de los familiares de detenidos- desaparecidos que aún no saben dónde están los cuerpos", dijo Quintana en una entrevista al diario La Epoca.

Los 10 años del "caso quemados", que causó conmoción internacional, coincidieron con el examen de grado que rindió Carmen Gloria este martes en Valparaíso, 120 kilómetros al oeste de Santiago, para titularse como sicóloga.

La joven tenía 18 años el 2 de julio de 1986 cuando, durante una jornada nacional de protesta contra la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-90), fue detenida por una patrulla militar en Santiago junto al fotógrafo Rodrigo Rojas, de 19 años.

Los uniformados, al mando del capitán Pedro Fernández, los rociaron a ambos con gasolina y les prendieron fuego, según la versión de Quintana, para abandonar luego sus cuerpos envueltos en frazadas en un paraje semirrural.

Rojas falleció cuatro días después a consecuencia de las lesiones, en tanto la joven sobrevivió con graves quemaduras en su rostro y 65 por ciento de su cuerpo, que requirieron un largo tratamiento médico en Chile y Canadá.

El Ejército sostuvo que los jóvenes se quemaron al estallarles una bomba molotov que portaba Quintana, versión respaldada el año pasado en los tribunales al culminar el largo juicio.

Fernández, quien tiene ahora el grado de mayor, fue sentenciado a dos años de cárcel por "cuasidelito de homicidio", ya que según los jueces procedió con negligencia al no llevar a los jóvenes a un hospital y abandonar sus cuerpos.

Los abogados defensores, que pidieron la condena del oficial por el homicidio calificado de Rojas y la agresión con lesiones graves a Carmen Gloria, demandaron también una indemnización de las Fuerzas Armadas, en una causa aún no fallada.

Quintana, que debió abandonar sus estudios de ingeniería, ingresó a la carrera de Psicología y contrajo matrimonio una vez finalizado el tratamiento médico. Hoy es madre de una niña de tres años y reside en Viña del Mar, ciudad balnearia aledaña a Valparaíso.

En sus declaraciones a La Epoca, Quintana afirmó que sigue siendo víctima de discriminaciones y que su marido fue despedido en 1993 de su trabajo en un banco, tras 18 años de labor, cuando los ejecutivos conocieron quién era su esposa.

Quintana, quien hizo su tesis de grado sobre el tema procesos sicológicos de duelo en esposas de detenidos-desaparecidos, afirma que "ya es imposible que se haga justicia" por las violaciones de derechos humanos cometidas en Chile.

Se declaró "contenta" ante la condena, en 1995, de los jefes máximos de la disuelta Dirección de Inteligencia Nacional por el asesinato del ex canciller Orlando Letelier, pero lamentó que esto no se repita en los miles de "casos anónimos".

Carmen Gloria describió su vida desde el 2 de julio de 1986 como "el duelo del cuerpo de una joven de 18 años que recién está empezando a vivir y que de pronto se encuentra con sus piernas deformadas, con sus brazos llenos de cicatrices".

"Creo que todavía estoy en proceso de duelo", dijo, tras comentar que en verano no puede usar traje de baño y referirse a la relación con su hija, a la cual llegará el momento en que tendrá que explicarle lo que le sucedió.

Señaló también que en los primeros años tras el ataque de los militares decía en las entrevistas que no tenía rabia, para "acoplarse al discurso oficial" y evitar que la tildaran de "terrorista".

"Ahora, con más madurez quizás, puedo decir que tengo mucha rabia. Rabia por lo que pasó, por lo que pasa", aclaró en sus declaraciones a La Epoca. (FIN/IPS/ggr/dg/hd-ip/96

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