BURUNDI: Plan de intervención regional causa resquemor y críticas

Una propuesta para desplegar fuerzas de paz africanas y evitar una guerra civil genocida en Burundi cayó bajo fuego graneado por diferentes razones, de parte de grupos políticos locales y el ejército de esa nación centroafricana.

Tras reunirse el mes pasado en la ciudad tanzaniana de Arusha, líderes del este y el centro de Africa propusieron crear una fuerza para intervenir en Burundi, donde los enfrentamientos étnicos causaron 150.000 muertos en los últimos tres años.

La idea fue aceptada por el presidente burundiano Sylvestre Ntibantunganya y el primer ministro Antoine Nduwayo, que estuvieron presentes en la reunión.

No obstante, el Consejo Nacional para la Defensa de la Democracia (CNDD), un grupo rebelde hutu, como tambien altos oficiales del ejército dominado por la etnía tutsi, previnieron que una intervención de tropas extranjeras detonaría una conflagración en gran escala.

"El CNDD considerará a cualquier ejército extranjero que ingrese al territorio nacional como una fuerza invasora y se opondrá con el uso de todos los medios disponibles", declaró Innocent Nimpagariste, un representante del grupo en Nairobi.

Tanzania, Uganda y Etiopía ya acordaron contribuir con tropas a la fuerza de paz, según expertos de un panel técnico que estuvo reunido en Arusha para elaborar el plan de despliegue de tropas.

El ministro de Defensa de Uganda, Amana Mbabazi, anunció esta semana que su gobierno estaba esperando que se fijara el tamaño, el equipo y el momento opotuno para desplegar las fuerzas.

Sin embargo, el CNDD parece especialmente hostil a la participación de Uganda, porque grupos opositores de Ruanda y Burundi jamás perdonaron al gobierno de Kampala el hecho que permitiera al Frente Patriótico Ruandés (RPF) de invadir su país desde Uganda en 1990.

"Por nuestro servicio de inteligencia podemos decir que las tropas de Uganda y Tanzania se están preparando para invadir Burundi", apuntó Nimpagariste.

Otro alto funcionario del CNDD en Nairobi, Leonce Ndarubagiye, un tutsi, alegó que las tropas de Uganda ya estaban combatiendo contra rebeldes hutu en Ruanda y Burundi, y advirtió a Kampala de no inmiscuirse en los asuntos de Bujumbura.

"Creemos necesario decir que Uganda está afrontando una guerra civil en su propio territorio y sería mejor aconsejarla de resolver sus propios asuntos en lugar de interferir en los asuntos internos de Burundi", declaró Ndarubagiye.

Nimpagariste afirmó que el ejército burundiano se ha dado cuenta que solo tropas extranjeras pueden salvarlo de una "humillante derrota" a manos del CNDD, si bien los militares de Bujumbura, con mayoría tutsi, sobre los cuales Ntibantunganya tiene escaso control, tambien están preocupados por una intervención extranjera.

"Parece existir un gran apuro en imponer soluciones que probablemente no ayudarán a los burundiano", dijo en entrevista telefónica con IPS el teniente coronel Longin Minani, vocero del ejército. "La forma y la misión de esas tropas debe ser definida por nosotros, no por extranjeros".

Minani dijo que su país necesita una fuerza que evite los ataques contra civiles a través de la frontera de rebeldes hutu procedentes de Zaire, y proteja las líneas eléctricas que abastecen la capital, pero de ninguna manera a los políticos.

Esa fue una alusión a una noticia de un servicio cablegráfico diciendo que el mandato de una fuerza de intervención incluiría la protección de líderes políticos y administrativos, lo cual fue desmentido por la oficina presidencial el 30 de junio.

"La protección de los políticos significaría una grave fractura de nuestra soberanía, y no vamos a aceptar una fuerza con semejante mandato", advirtió Minani. "Esto es algo que compete al ejército nacional. Hemos visto lo que han conseguido las misiones militares apresuradas".

"El Grupo Neutral de Observadores de la OUA (NMOG), así como la Misión de las Naciones Unidas de Asistencia a Ruanda (UNAMIR) no evitaron el genocidio. Tómese a Somalía, Liberia o cualquier otra parte… Necesitamos una fuerza que venga y presione a políticos para que adopten una posición común sobre problemas domésticos".

Por su parte, el ministro de Defensa de Burundi, coronel Firmin Sinzoyiheba, ha insistido que si esa fuerza debe ser desplegada, su comando en jefe debe ser burundiano y no tanzaniano como se previó.

Los politicos en Burundi están divididos sobre la idea de la intervención militar.

El Frente para la Democracia en Burundi (FRODEBU), de Ntibantunganya, que es predominantemente hutu, lo aprueba. Su socio de coalición eminentemente tutsi, la Unión por el Progreso Nacional (UPRONA) ha dado un apoyo condicionado, mientras una pequeña agrupacion tutsi, el Partido de Renovación Personal (PARENA), se han opuesto al plan.

El titular de PARENA, Jean Baptiste Bagaza, un ex presidente, dijo a miles de partidarios durante una concentración en Kigali que los burundianos podían aprender de las experiencias que tuvieron otras naciones con tropas extranjeras.

Bagaza recordó la presencia japonesa en China, la interven ción de Tanzania que derribó al ex dictador de Uganda, Idi Amin Dada, en los años '70, y el comportamiento de las tropas de Zaire que fueron a rescatar al extinto presidente ruandés Juvenal Habyarimana en octubre de 1990, cuando el RPF invadió ese país.

La crisis de Burundi comenzó cuando su primer presidente hutu, Melchior Ndadaye, resultó muerto en un golpe militar abortado, en octubre de 1993. El asesinato fue seguido por una ola de violencia étnica y la formación de grupos rebeldes hutu como el CNDD y las milicias tutsi.

Ntibantunganya en persona ha debido afrontar acusaciones que secretamente apoyó a los rebeldes hutu y, recientemente, recordó a los burundianos que su salvación no provendrá ni de los rebeldes ni de las milicias.

"Esos no tienen grupo étnico. Su única etnía es el crimen", sentenció. (FIN/IPS/tra-en/mn/jbk/jm/kb/ego/ip).

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