BOSNIA-HERZEGOVINA: Serbios comparten la culpa de Karadzic

En el área serbia de Bosnia-Herzegovina conocida como República Srpska, la primera reacción a las acusacimones del Tribunal Internacional en La Haya fue un eco del eufórico nacionalismo que ya condujo a la antigua Yugoslavia a la guerra.

Los nacionalistas serbios comenzaron a esgrimir números, y se lamentaron de que el mayor contingente de acusados por el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra establecido por Naciones Unidas sea de su nacionalidad.

Casi 50 serbios, menos de 10 croatas y un puñado de musulmanes fueron imputados. Este juego de números es suficiente. Los nacionalistas serbios se consideran víctimas de una conspiración internacional, y, por lo tanto, ven en el Tribunal una fuente de temor y sospechas.

Por lo tanto, a los ojos de los serbios, este proceso es contraproducente.

Al defender a supuestos criminales de guerra como Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic, los nacionalistas le hacen un mal servicio al pueblo serbio pues igualan la responsabilidad individual de los dos líderes con la responsabilidad colectiva de toda la nación.

Una de los principales argumentos que fundamentó la creación del Tribunal fue, justamente, su contribución a la reconciliación y la esperanza de que evitará conflictos futuros.

En los últimos meses, los nacionalistas serbios organizaron reuniones públicas en apoyo de Karadzic y Mladic en toda la República Srpska, y se desarrollaron, al mismo tiempo, muestras de respaldo paralelas en Belgrado.

Estas reuniones abrieron varias preguntas problemáticas. En primer lugar, ¿por qué todos apoyan a los dos acusados? ¿Porque, tal vez, fueron honestos y honorables en el cumplimiento de sus tareas mientras conducían a su pueblo en tiempos de oscuridad?

¿O, realmente, los respaldan porque son responsables de graves crímenes de guerra cometidos por integrantes de las fuerzas armadas serbobosnias durante la guerra?

Una sola de las dos respuestas es correcta.

Si el pueblo serbio en Bosnia realmente cree en el heroísmo y el honor de sus dos líderes, quizás estén equivocados, pero su posición, tal vez, es comprensible.

Pero si el respaldo a Karadzic y Mladic se basa en un reconocimiento conciente o inconsciente de los crímenes por los que se les acusa, los serbios están en serios problemas.

Un mensaje frecuente en las manifestaciones es que la acusación contra los dos líderes es una acusación contra todo el pueblo serbio.

Sin saber las repercusiones que tiene su asistencia a estas demostraciones, los serbios están compartiendo la carga de la responsabilidad de graves violaciones a los derechos humanos con criminales de guerra.

Los organizadores de las manifestaciones en respaldo a Karadzic y Mladic ponen a toda la nación serbia como escudo para defender a dos individuos. En su aparente esfuerzo para defender a los serbios, están transfiriendo la responsabilidad de ciertas personas al pueblo entero.

Lo único que falta es persuadir a todos los serbios de que ellos también son culpables. Nada sería mejor para los intereses de los acusados.

Eso no solo serviría para unir a la nación serbobosnia en torno a los cada vez más desacreditados líderes, sino que, también, tornaría imconducentes las acusaciones del tribunal, pues no puede desarrollarse un proceso judicial contra toda un pueblo.

Karadzic y Mladic parecen creer que las manifestaciones de apoyo les son útiles. Pero en ninguna de esas concentraciones se menciona su culpa, o los crímenes por los que se les acusa.

De hecho, no se consideran para nada los crímenes de guerra, ni cometidos por serbios ni por ningún otro pueblo en Bosnia- Herzegovina. En cambio, Karadzic, Mladic y el gobernante Partido Democrático Serbobosnio (SDS) cuestionan la legitimidad del tribunal.

En ese sentido, argumentan que el cuerpo fue creado por las grandes potencias para perjudicar a pequeñas naciones.

Estos asuntos pueden y deben ser discutidos, pero recién después de que se haga el trabajo urgente. Toda guerra finaliza con una discusión sobre crímenes de guerra, y la tragedia de los Balcanes no puede ser diferente.

A juzgar por la evidencia disponible, no puede haber discusión en cuanto a que se cometieron crímenes por las tres partes. Una declaración como ésta tiene, generalmente, el objeto de acusar a croatas y musulmanes. Pero, por supuesto, también admite la responsabilidad de los serbios en Bosnia.

En primer lugar, los crímenes de guerra deben ser condenados, y los criminales de todos los bandos en pugna deben ser juzgados. La responsabilidad de otros líderes nacionales, como el presidente de Croacia, Fraco Tudjman, y el presidente de Bosnia, Alija Izetbegovic, también debe ser cuestionada.

El tribunal internacional tiene el objeto de iniciar y apoyar este proceso, pero algunos de los acusados de crímenes de guerra deberán ser conducidos ante cortes nacionales.

Una combinación de estas medidas no solo fortalecerá la posición del tribunal, sino también el apoyo popular a la condena de los crímenes de guerra.

La implementación de estas medidas sería un enorme logro político. La confianza interétnica aumentará, y el temor y el miedo caerán ante el entendimiento, la tolerancia y la compasión.

Se alentará una nueva generación de líderes. El problema de los criminales de guerra se asoma claramente como uno de los puntos principales en la campaña para las elecciones del 14 de septiembre.

Desde la perspectiva serbia, el proceso puede costar mucho a algunos individuos, pero servirá para arrojar lejos el peso de la culpa de la población como un todo.

A menos que los criminales de guerra, como Karadzic y Mladic y los líderes de otros grupos étnicos en Bosnia, asistan en La Haya a los juicios, cada grupo continuará protegiendo su propia chacra.

– – Miodrag Zivanovic es profesor de filosofía en Banja Luka, en la República Srpska dominada por los serbobosnios. Es presdietne del Partido Social Liberal y editor de la revista independiente Novi Prelom. Esta nota es difundida por IPS a través del Instituto de Guerra y Paz (IWPR) con sede en Londres. (FIN/IPS/tra- en/wr/rj/mj/ip/96

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