INDOCHINA: Generales del ejército ahora son capitanes de industria

Los generales de Indochina están respondiendo al fín del comunismo mediante la canalización de sus vastos activos y disciplinada mano de obra dentro de la arena económica.

Desde la producción industrial en Vietnam hasta los intereses madereros en Laos y Camboya, los militares están montando grandes intereses comerciales en toda Indochina.

El nuevo impulso en los negocios siguió al derrumbe del ex bloque soviético que, cuando se combinó con debilidades económicas domésticas, dejó a los gobiernos en Laos, Camboya, y Vietnam luchando para pagar armas, el mantenimiento de equipos y los sueldos de las tropas.

Si bien continúa ofreciendo asistencia militar, Moscú demanda ahora pagos en divisas fuertes a precios del mercado.

Los ejércitos indochinos tambien han sufrido por la declinación de los aportes presupuestarios domésticos, debido a que los gobiernos debieron dar mayor énfasis a la financiación del desarrollo socio-económico.

Moscú virtualmente financió todos los gastos militares de Vietnam desde 1975, alcanzando el nivel máximo de 1.000 millones de dólares anuales durante la intervención militar de Hanoi en Camboya y su sangriento conflicto fronterizo con China en 1979.

El abrupto cese de ayuda no solamente desbarató los planes de Hanoi de modernizar su vieja infraestructura militar, sino tambien dificultó el mantenimiento de las condiciones más esenciales para sus tropas.

El ministro de Defensa, Le Duc Anh, quejándose en 1989 ante la Asamblea Nacional por el impacto de los cortes en el presupuesto militar, dijo que el 70 por ciento del dinero estuvo destinado a alimentar y brindar alojamiento a las tropas, y solo dejó un 30 por ciento para nuevas armas y mantenimiento de equipos.

La prensa vietnamita informó que el ejército debió enfrentar una crítica escasez de víveres, medicamentos y hasta uniformes, lo cual condujo a un descenso de la moral, altos índices de deserción y un estallido del contrabando y la corrupción entre las tropas.

La falta de fondos tambien provocó serias dificultades para tutelar a gran cantidad de soldados desmovilizados tras la retirada vietnamita desde Camboya a fines de los años '80. De su nivel máximo de 1,2 millones de hombres en 1979, el ejército ahora cuenta con 750.000 efectivos.

Si bien el ejército estuvo siempre involucrado en actividades como la construcción de caminos y la instalación de nuevas zonas económicas en áreas remotas, recién recibió permiso formal de entrar en negocios en 1990.

El Ministerio de Defensa ahora emplea a más de 100.000 militares en 300 sectores que producen desde ropa íntima de mujer hasta caucho y café.

El Cuerpo Truong Son, famoso porque construyó la Pista Ho Chi Minh, es ahora una de las mayores empresas constructoras del país, mientras la marina de guerra está involucrada en la pesca comercial y la fuerza aerea realiza exitosos negocios con vuelos charter.

Los militares vietnamitas incluso tienen su propio banco para asistir a la capitalización de sus empresas. Tambien está comprometido en compañías mixtas con socios extranjeros. En febrero, los militares entraron en 49 empresas mixtas con una inversión de capital de 445 millones de dólares.

Debido a que afrontaron dificultades similares, los militares en Laos han estado asociados a empresas comerciales desde comienzos de los años '80 a través de la formación de diversas compañías, la más exitosa de las cuales es la Corporación de Desarrollo de Areas Montañosas.

Un informe de Radio Laos en noviembre de 1994 indicó que desde su creación en 1984 la corporación había ganado 105 millones de dólares, una cifra notable para los niveles locales.

Sus intereses incluyen minería en gemas y construcción de caminos. En febrero, firmó un acuerdo con Malasia por 211 millones de dólares para la construcción de un centro turístico y un casino en Laos central.

El único de los ejércitos indochinos que sigue en guerra, las Reales Fuerzas Armadas de Camboya, ha estado involucrado en actividades comerciales desde su creación, a traves de la fusión de tres ejércitos antes divididos por diferentes líneas políticas.

La principal fuente de recursos para compañias militares laosianas y Khmer proviene de la rápida explotación de los abundantes bosques del país.

Durante los últimos años, los militares han asumido el monopolio total del comercio maderero en Laos, la mayor parte del cual tiene lugar en áreas demarcadas para la construcción de diques para energía hidroeléctrica.

Vientinane ha permitido a la Corporación de Desarrollo de Areas Montañosas de talar más de 400.000 metros cúbicos anuales de madera sobre la meseta de Nakai, en el centro del país, uno de los bosques de cipreses que aún quedan en Asia, en preparación de la construcción de la represa Nam Theun II, por valor de 1.000 millones de dólares.

Según ambientalistas extranjeros, elementos militares Khmer dieron concesiones madereras a intereses foráneos y domésticos sobre más del 80 por ciento de los bosques del país.

Las actividades de las compañias madereras militares han sido criticadas por la rápida destrucción de la restante cobertura forestal de Laos.

En Camboya, los observadores denunciaron que los intereses militares dieron concesiones madereras sin consultar a relevantes agencias gubernamentales y en contravención a la prohibición nacional sancionada por el gobierno en enero de 1995.

Dada su histórica proximidad con los militares, los gobiernos de Indochina confían que su nuevo papel servirá no solo para generar fondos sino tambien asegurarles apoyo político.

Ademas, mediante el cuidado del bienestar de los veteranos de guerra -un grupo altamente influyente en los tres países- los tres gobiernos esperan que el nuevo papel comercial de sus ejércitos sirva para contrarrestar el malestar social, el desempleo juvenil y las fluctuaciones del mercado de trabajo civil por las reformas ecónomicas de libre mercado. (FIN/IPS/tra-en/an/cpg/ego/if).

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