La mortalidad materna llega en Honduras a 221 por 100.000 nacimientos, una de las más elevadas de América Latina, y el problema es especialmente grave entre adolescentes del medio rural.
El elevado porcentaje de decesos debidos a embarazo, parto y puerperio constituye uno de los grandes desafíos de este país y el Ministerio de Salud se propone reducirlo a la mitad en el 2000, mediante campañas de educación dirigidas tanto a las adolescentes como a las mujeres mayores de 35 años.
Vinculada a factores relacionados con la edad de la madre, el espaciamiento entre los embarazos y el número de hijos, la mortalidad materna registra sus mayores índices en el medio rural, donde el embarazo precoz es más frecuente que en las ciudades.
En el área rural, según un estudio de la Secretaría de Planificación y Presupuesto (Secplan), las mujeres empiezan a concebir a los 13 y 15 años, aumentando así su riesgo de muerte.
El promedio de hijos en la familia hondureña es de siete en las zonas rurales y de cuatro en el área urbana.
El médico Leonel Pérez, del departamento de Obstetricia del estatal Hospital Escuela, señaló que la mayoría de los decesos son de "niñas madres" y se verifican a causa de hemorragias durante el embarazo y parto, de infecciones posparto y trastornos hipertensivos.
A eso se suma el aborto, un problema cada vez más grave "por su ilegalidad y las consecuencias que trae a la mujer que efectúa esta práctica sin conocimiento alguno", expresó Pérez.
Se calcula que nueve por ciento de los abortos clandestinos practicados en Honduras concluyen con la muerte de la paciente.
La Secplan informó que 67 por ciento de las muertes por embarazo ocurren en los hogares, mientras que 33 por ciento se registran en hospitales y centros de salud.
Casi un tercio de los 186.000 nacimientos que se registran anualmente en el país son de alto riesgo. En 16 por ciento de los casos, las madres son adolescentes, y 15 por ciento tienen más de 35 años.
La extendida desnutrición incide en el elevado riesgo señalado. Veintiuno por ciento de las 1,4 millones de las hondureñas en edad fértil presentan algún grado de desnutrición y eso complica los embarazos, de acuerdo con el Ministerio de Salud.
Karla Lezama, una educadora en salud incorporada a la administración dijo a IPS que la mortalidad materna es "tan grave que se puede comparar con la crisis económica que vivimos".
"La diferencia es que la mortalidad materna no es prioridad para los tecnócratas estatales, y por eso, mueren cientos de mujeres en este país sin saber que pudieron salvarse con una vacuna o una inyección", destacó Lezama.
Agregó que las limitaciones presupuestales impiden la disponibilidad en los centros rurales de salud de medicamentos contra hemorragias o anemias, dos problemas "comunes en esos lugares remotos".
Ciertos centros de salud "son sólo casas vacías, porque no hay camas, medicinas, jeringas, toallas, ni gasas. Y en algunos hospitales de las pequeñas ciudades es común ver cómo se desploman los techos por falta de presupuesto", dijo Lezama.
Mientras, la mayoría de las mujeres del medio rural son analfabetas y se resisten a cualquier método de planificación familiar porque lo rechazan sus maridos y "lo consideran una ofensa a Dios", advirtió la experta.
Las mujeres de las zonas rurales tienen hijos cada 18 meses, un intervalo muy breve, que desgasta el organismo, indicó el Ministerio de Salud.
Pérez puntualizó que la alta frecuencia de embarazos también afecta a los hijos, y muchos de ellos ellos mueren antes de los dos años por bajo peso o problemas de desnutrición recibidos de la madre. (FIN/IPS/tm/ff/he/96).


