DESARME: Boutros-Ghali criticó tráfico mundial de armas

El secretario general de la ONU, Boutros Boutros-Ghali, criticó a las naciones industrializadas por vender armas al Tercer Mundo y a la vez proveer asistencia para aliviar la devastación causada por esas armas.

En una intervención ante la Comisión de Desarme de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), Boutros-Ghali dijo este martes que "esta tendencia sin sentido debe ser revertida".

"Los países ricos fabrican y venden esas armas a los más pobres, con pingües ganancias. Las naciones que las compran, no sólo emplean sus escasos recursos en esas operaciones, sino que con frecuencia se convierten en víctimas de esos mismos instrumentos de violencia", argumentó el secretario general.

"Los mismos estados ricos gastan entonces enormes sumas en ayuda de emergencia para las víctimas de las guerras que sus armas hicieron posible", añadió Boutros-Ghali.

El máximo funcionario de la ONU ya había exhortado en otras ocasiones, tanto a las naciones desarrolladas como a los países en desarrollo, a frenar el flujo de pequeñas armas, las cuales son responsables de la mayor parte de los sufrimientos causados por los conflictos étnicos que se extienden en el Tercer Mundo.

"Ese tráfico de armas pequeñas es muy difícil de controlar, y mucho más de impedir", había expresado el secretario general en un informe publicado el año pasado.

Boutros-Ghali advirtió que los progresos realizados a partir de 1992 para controlar la diseminación de armas de destrucción masiva y de grandes armamentos, deben ser seguidos ahora por un avance similar en armas convencionales, especialmente las ligeras.

Los cinco mayores exportadores de armas convencionales en el momento actual, son también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia y China-, que disponen del derecho a veto.

El Informe Anual sobre Desarrollo Humano, encargado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ha señalado el comportamiento "reprobable" de quienes intervienen en el comercio de armas y hacen dinero a costa del dolor del Tercer Mundo.

"El negocio de las armas es uno de los más reprobables sectores del comercio internacional", expresó el informe de 1994, agregando que los traficantes no sienten culpa alguna por los beneficios que obtienen al explotar la pobreza.

Según aquel informe, las cinco grandes potencias venden 86 por ciento de todas las armas convencionales que se exportan a países del Tercer Mundo.

Estas armas -desde bombarderos jet hasta submarinos nucleares- son vendidas a países "donde millones de personas carecen de los medios de sobrevivencia más elementales".

Las cinco potencias también han sido acusadas de vender dos tercios de esas armas a un grupo de 10 países del Tercer Mundo entre los cuales se cuentan algunos de los más pobres, como Afganistán, India y Pakistán, que cubren cerca de 30 por ciento de las importaciones bélicas de los países en desarrollo.

"Aún más lamentable es el hecho de que los traficantes de armas continúan enviándolas a lugares potencialmente conflictivos, demostrando poca preocupación por atizar el fuego de los conflictos", anotó el informe.

El delegado permanente de Malasia ante la ONU, Razali Ismail, dijo el lunes en la Comisión de Desarme que la organización debería vigorizar el Registro de Armas anual, un instrumento creado para que los Estados miembros declaren voluntariamente sus exportaciones e importaciones de armas.

Desde que el Registro fue establecido en 1992, sólo 85 de los 185 Estados miembros han proporcionado la información pedida. La iniciativa es criticada por su debilidad, pues además de ser una declaración voluntaria, los países que han declarado han retenido parte de la información.

Gustavo Albín, delegado permanente de México, recordó que la Comisión de Desarme ya ha dedicado tres años de reuniones al tema de las transferencias internacionales de armas, "que se está convirtiendo en un tópico creciente, mientras continúa el auge de la violencia en muchos lugares del mundo".

La Comisión también discute el tráfico ilegal de armas, un asunto que fue calificado por el delegado permanente de Argentina, Emilio Cárdenas, como "una de las cuestiones de mayor preocupación para toda la comunidad internacional".

Cárdenas sugirió que sea establecido un límite racional a la cantidad que un país puede gastar en armamento, en relación directa con su producto interior bruto. (FIN/IPS/tra-en/td/jl/arl/ip/96)

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