ITALIA: Inmigrantes, entre la esperanza y la desilusion

Esperanza y desilusion son los sentimientos predominantes entre los 350.000 inmigrantes clandestinos residentes en Italia, luego que esta semana entrara en vigor un decreto sobre la emigracion.

Para algunos de esos extranjeros indocumentados es el inicio de una vida sin temor de ser expulsados. Pero para la mayoria se trata del fin de la esperanza de quedarse en este pais, al cual llegaron impulsados fundamentalmente por el hambre o la guerra.

El decreto que se aplica desde este lunes otorga dos meses de plazo a los irregulares para normalizar su situacion, a condicion de que ejerzan un empleo y que su empleador pague sus cotizaciones sociales con un recargo de seis meses.

La mayoria tiene incluso miedo de concurrir a los locales policiales para interiorizarse de los tramites a seguir.

Entre ellos esta Dulce, una joven de Santo Domingo que se gana la vida trabajando como domestico.

"La senora no quiere pagar las cuotas sociales, pero yo trabajo desde hace dos anos en su casa y quiero quedarme en Italia, tener el permiso legal para poder ir a mi pais y volver tranquilamente sin miedo a que no me dejen entrar", declara.

"A mi los aportes sociales no me interesan, porque ademas prefiero mantener mi trabajo, pero sera dificil. Una amiga mia fue despedida porque su patrona tenia miedo al decreto", senala.

La amiga de Dulce, Flor, tambien de Santo Domingo, conto que en pocos dias mas debera irse de la casa en que esta enmpleada, porque su patrona no quiere pagar las cuotas sociales.

Los beneficios sociales alcanzan en Italia 40 por ciento del sueldo: 26 por ciento debe ser abonado por el empleador y 14 por el trabajador.

"Es una cosa terrible este decreto", dice en un mal italiano Radomar, bosnio, quien cuenta que en su pais era albanil y que aqui no tiene un trabajo fijo, por lo cual esta inhabilitado para pedir el permiso de residencia.

"Algunos me dan trabajo, me pagan 10.000 liras la hora (6,25 dolares), mientras que mis amigos que tienen el permiso de residencia ganan 25.000 liras (15,6 dolares) y los italianos, naturalmente, mucho mas", destaca.

"Pero ahora me tendre que ir porque empezara el control de la policia para saber si uno tiene o no el permiso de residencia", manifesto Radomar.

La otra cara de la medalla la constituye Brihin, una mujer eritrea de 58 anos, que desde hace 20 reside legalmente en Italia, quien se dijo "muy contenta" con el decreto porque, como esta en situacion regular, podra traer a su hija desde Eritrea.

El decreto autoriza el "reencuentro familiar", pero exige para ello que las familias perciban un ingreso minimo de un millon de liras, unos 625 dolares.

Una sonrisa ilumina el rostro de Izman, 22 anos, tambien eritrea, quien trabaja desde hace cuatro anos en la casa de una familia italiana: "ahora me pondran en regla y tendre el permiso para trabajar", afirma.

Como el decreto establece que los extranjeros procedentes de paises ajenos a la Union Europea (UE) deben presentar un certificado de salud cuando entran a Italia, cuatro ciudadanos suizos debieron atenerse a esa solicitud.

Lo mismo podria ocurrirles en rigor a estadounidenses y canadienses, habitantes de paises ricos pero que no pertenecen a la UE.

Sin embargo, este martes el ministro de Salud, Elio Guzzanti, explico que el certificado medico debera "ser presentado por los ciudadanos de los paises no pertenecientes a la UE para los cuales existe la obligacion de la visa de ingreso".

Italia pide visas a los originarios de paises de alta emigracion, en su mayor parte africanos.

Segun cifras oficiales, los inmigrantes residentes legalmente en Italia son 922.706, 1,6 por ciento de la poblacion total del pais, de los cuales 141.577 provienen de la UE y 781.129 de fuera de la UE.

Por continente, 37 por ciento de la emigracion proviene de Europa, 25 de Asia, 19 de Africa, 18 de America y uno por ciento de Oceania.

El 60 por ciento de los inmigrantes del Tercer Mundo realiza un trabajo domestico, 17,5 por ciento tiene un empleo publico, 15,5 por ciento labora en la agricultura, dos por ciento efectua labores zafrales y uno por ciento trabaja en la construccion. (FIN/IPS/jp/dg/pr-ip/95)

Archivado en:

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe