GHANA: Ancianas pobres, luchadoras y olvidadas
En el borde del asentamiento irregular de Old Fadama, en la capital de Ghana, Mariana Sayitou, de 67 años, vende nueces de kola y puñados de frijoles a los transeúntes, a la sombra de un parasol.
El empleo decente es una necesidad en todas partes del mundo. Las distintas realidades económicas de los países inciden en las posibilidades de encontrar uno. A pesar de los logros de los movimientos sociales en materia laboral, todavía quedan muchos desafíos por delante: discriminación de género, trabajo infantil, migración, brecha digital, pensiones que se esfuman, condiciones laborales inseguras, presión corporativa contra la organización de sindicatos, impactos negativos de los acuerdos comerciales e informalidad, entre muchos otros. IPS cubre la lucha de trabajadores y trabajadoras con reportajes sobre sus conquistas y sus retrocesos.
En el borde del asentamiento irregular de Old Fadama, en la capital de Ghana, Mariana Sayitou, de 67 años, vende nueces de kola y puñados de frijoles a los transeúntes, a la sombra de un parasol.
Aunque Ocupa Wall Street y protestas similares que sacuden a Estados Unidos se han vuelto casi sinónimos de democracia, procesos basados en el consenso y otros símbolos de unidad, el lenguaje y las tácticas que emplean los aíslan de muchas
La frase «Somos el 99 por ciento», acuñada por los manifestantes del neoyorquino parque Zuccotti, es motivo de controversia entre las minorías que conforman el movimiento que cuestiona el sistema capitalista de Estados Unidos, país de una arraigada segregación racial
Consideradas económicamente viables y socialmente responsables, las cooperativas operan en sectores que van desde la agricultura hasta las finanzas y la salud. Sin embargo, ocupan un lugar marginal en el interés de los gobiernos.
La capital de Grecia ve cómo se multiplican problemas sociales derivados de la grave crisis económica. La desnutrición, el sida, la prostitución, la adicción a las drogas y los suicidios son crecientes amenazas.
«Una encrucijada de continentes y antiguos imperios, un lugar donde la historia cobra vida a través de extraordinarios monumentos a orillas del mar», dice una popular guía turística sobre Libia. Todo sigue allí. Solo falta que vuelvan los visitantes.
El movimiento de indignados y perjudicados por la crisis financiera se propaga por Estados Unidos y el mundo. Los desafíos que los activistas afrontan en el sur de este país son únicos.
Los territorios palestinos ocupados de Gaza y Cisjordania dependen drásticamente de la asistencia de los donantes, señala un estudio del Banco Mundial, que llama la atención sobre los estragos causados por uno de los conflictos contemporáneos más prolongados.
Thalif Deen entrevista a DILIP RATHA, del Banco Mundial
El campamento de jóvenes manifestantes desencantados en el distrito financiero neoyorquino puso de relieve la creciente indignación que brota en Estados Unidos en torno a la desigualdad y a la persistente crisis laboral, dando lugar a comparaciones con hechos históricos
Adelaida Avelino, de 60 años, aún no se repone de la tristeza por la pérdida de su siembra de maíz y trigo debido a la helada que un mes atrás golpeó al estado mexicano de Tlaxcala, donde vive. Pero al
Casi dos tercios de la población migrante vive en países ricos del Norte y el Sur, y envía remesas a casa por unos 300.000 millones de dólares anuales, realizando casi siempre trabajos sucios, peligrosos y difíciles.
Casi la mitad de los médicos de los hospitales de Eslovaquia presentaron su renuncia en protesta por las condiciones laborales y los bajos salarios, una medida que en caso de cumplirse haría colapsar el sistema de atención médica del país.
Todos los días, desde muy temprano, se forma una larga fila fuera del Servicio de Traducción del Estado, en el centro de la capital de Grecia. La mayoría son jóvenes que necesitan procesar todos sus documentos para abandonar el país
La ya rezagada educación pública de Guatemala sufre las consecuencias del conflicto entre los maestros sindicalizados, que reivindican sus derechos con persistentes y extensas huelgas, y el gobierno, que no encuentra caminos de solución a los problemas en el área.
Las dificultades para la srilankesa Magei Kasai no terminaron hace dos años con el fin de la guerra civil de casi tres décadas. La lucha de mujeres como ella es por sobrevivir y recomponer lo que quedó de su familia.
Como las bíblicas que asolaron Egipto, 10 plagas cayeron en los últimos años sobre las otrora florecientes industrias básicas del sudeste venezolano, las de hierro, acero, aluminio e hidroelectricidad.