Algunos lo llaman “duelo congelado”. Es el punto en que a las familias les resulta imposible elaborar la pérdida, incluso años después de que sus seres queridos desaparecieron.
Durante mucho tiempo, los periodistas críticos al gobierno de Azerbaiyán sufrían golpizas y amenazas, y algunos eran asesinados. Ahora parece que el poder ha cambiado de estrategia y les ofrece dádivas.