Ecobreves – HONDURAS: Lanzan historieta ecologista
Un castor y una gota de agua son los nuevos héroes de una historieta que relata las aventuras de estos dos personajes en defensa de la naturaleza, y que publica la prensa escrita de Honduras.
Para el Sur global, los asuntos ambientales no son un lujo. «Hacer frente al calentamiento global y proteger y restaurar los sistemas naturales son cuestión de vida y muerte para buena parte de la población mundial», dijo alguna vez la fallecida Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz. IPS despliega una potente y amplia cobertura ambiental, con acento en la mirada y perspectivas de los pueblos para los que la ecosfera es de vital importancia, desde los campesinos sin tierra hasta las mujeres y la población infantil.
Se destacan en esa cobertura la información sobre la revolución energética, la economía verde, el cambio climático, la biodiversidad y la desertificación.
Un castor y una gota de agua son los nuevos héroes de una historieta que relata las aventuras de estos dos personajes en defensa de la naturaleza, y que publica la prensa escrita de Honduras.
El debate sobre la desobediencia civil se reavivó en Estados Unidos gracias a un estudiante universitario que apeló a ese método para frustrar un remate de contratos para la explotación petrolífera en protesta por perforaciones cerca de parques nacionales en
La mexicana Brenda Mancilla, de 23 años, padece desde los cinco meses de nacida esclerosis tuberosa, un trastorno neurocutáneo progresivo consistente en la aparición de tumores benignos en los órganos del cuerpo.
A menudo se habla del «pico del petróleo» para definir el momento en que el crudo empiece, irremediablemente, a escasear. Las mediciones indican que la humanidad ya pasó el pico del agua, y sin embargo sigue derrochándola.
La catástrofe nuclear en Japón reabrió en América Latina el debate sobre la conveniencia de avanzar en planes de expansión de centrales de este tipo. Por ese camino seguirán Argentina y Brasil, que hicieron las apuestas más fuertes, pero otros
Mientras Japón afronta un accidente nuclear que puede ser el peor de la historia, parece evidente que cualquier debate sobre la seguridad de la energía atómica debería abordar la independencia de los organismos reguladores.
Los funcionarios públicos cambiaron por un día sus escritorios por los fríos terrenos de una comunidad rural a 3.500 metros de altura, en los alrededores de la capital de Ecuador, donde se afanan en sembrar árboles autóctonos.
La demanda insatisfecha de agua potable en la central ciudad boliviana de Cochabamba no tiene salidas a la vista, 11 años después de que esta urbe ganara notoriedad internacional por una rebelión popular que frenó la privatización del servicio.
La Fundación para la Defensa del Ambiente de Argentina cuestionó al gobierno de la central provincia de Córdoba por prolongar la vida útil de la central nuclear Embalse sin estudio de impacto ambiental ni audiencia pública.
El agua contaminada con metales potencialmente tóxicos se puede purificar usando como filtro la cáscara de banano, comprobó un estudio de la Universidad Estadual Paulista (UNESP) de Botucatú, a 230 kilómetros de São Paulo.
El gobierno de Honduras inició obras para reducir los riesgos de inundaciones y desbordes de ríos en 10 municipios muy vulnerables.
México está desaprovechando el ecoturismo de observación de aves, afirma un informe divulgado por dos organizaciones ecologistas el 15 de este mes.
El rápido crecimiento de las ciudades, que hace que al lado de exuberantes obras arquitectónicas haya asentamientos irregulares, exige una planificación urbana pensada para hacer un uso eficiente del agua.
Tras remitir la ola privatizadora de los años 80 y 90, los entes públicos que manejan el agua potable en América Latina enfrentan crecientes desafíos de cobertura y calidad.
Un desastre nuclear peor que el accidente de Chernóbil en 1986 podría estar gestándose en Japón, donde cientos de toneladas de combustible atómico altamente radiactivo se hallan a cielo abierto y podrían incendiarse, contaminando la atmósfera.
En los últimos tres días, la japonesa Hiroko Oogusa, de 62 años, cumplió las órdenes de las autoridades locales y se encerró en su casa, ubicada a 40 kilómetros de la central nuclear de Daiichi, en Fukushima.
El personal que trabaja para contener la crisis en el complejo atómico de Fukushima, Japón, fue trasladado a un búnker debido a un aumento de los niveles de radiación, informaron medios locales.