En Indonesia se quiere imponer lo verde
El moderno estilo de vida de los estudiantes es gran responsable de las emisiones de dióxido de carbono de Indonesia, advierte un estudio de la Universidad Agrícola de Bogor (BAU), en Java Occidental.
Para el Sur global, los asuntos ambientales no son un lujo. «Hacer frente al calentamiento global y proteger y restaurar los sistemas naturales son cuestión de vida y muerte para buena parte de la población mundial», dijo alguna vez la fallecida Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz. IPS despliega una potente y amplia cobertura ambiental, con acento en la mirada y perspectivas de los pueblos para los que la ecosfera es de vital importancia, desde los campesinos sin tierra hasta las mujeres y la población infantil.
Se destacan en esa cobertura la información sobre la revolución energética, la economía verde, el cambio climático, la biodiversidad y la desertificación.
El moderno estilo de vida de los estudiantes es gran responsable de las emisiones de dióxido de carbono de Indonesia, advierte un estudio de la Universidad Agrícola de Bogor (BAU), en Java Occidental.

En este húmedo islote filipino cubierto de mangles, Lucena Duman y sus vecinas han hallado la ruta para salir de la pobreza, trabajando como conservacionistas y guías turísticas.

El mundo se comprometió hasta ahora a restaurar solo 18 millones de hectáreas de bosques para 2020, lo que corresponde a apenas 12 por ciento de la meta de 150 millones de hectáreas acordada en el Desafío de Bonn, del
Anunciada como una innovación para promover la participación de internautas y de la población civil en los debates y como parte de la programación oficial de Río+20, la propuesta de los Diálogos para el Desarrollo Sostenible también genera dudas sobre

Patricia Grogg entrevista al biólogo marino ÁNGEL QUIRÓS

Escasez de agua, desarrollo hotelero, sobreexplotación pesquera y el riesgo de actividades mineras son los principales problemas ambientales de la región de Los Cabos, sede de la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) países ricos y emergentes.
Diana Cariboni entrevista a Ede Jorge Ijjasz-Vásquez, del Banco Mundial * – Tierramérica
Responsables del sector financiero de varios países asumieron el compromiso de incorporar el concepto capital natural en sus productos y servicios para defender un patrimonio que, según entienden, necesita un precio para impedir más devastación.
Cuando los líderes de más de 100 países concluyan la conferencia Río+20 la próxima semana, habrán dejado atrás los restos de propuestas que no hallaron eco.

«Quiero decirles a los gobernantes de Río+20 que todos los espíritus fueron convocados para cobrarles. Porque la naturaleza es nuestra, es de la humanidad, no puede ser vendida ni manipulada».

El director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Achim Steiner, cree que él y la Cumbre de los Pueblos coinciden en que el actual modelo económico causó el colapso ambiental. Pero el diálogo sobre
Dos nuevas leyes de protección ambiental y sustanciales reformas a otras dos hacen de México un ejemplo repetidamente mencionado en el Primer Congreso Mundial de Legisladores ambientalistas, celebrado en esta ciudad brasileña desde el viernes 15 hasta este domingo 17.
No es cierto que los países en desarrollo condicionaron la inclusión de la economía verde en el documento final de Río+20 a definiciones sobre financiamiento, dijo a TerraViva la jefa de la delegación de Venezuela, Claudia Salerno Caldera.
Argentina obtuvo un rápido avance en la identificación genética de aves en el marco del Proyecto Internacional de Código de Barras de la Vida, conocido por sus siglas en inglés IBOL.
Habitantes de 39 colonias y barrios de Tegucigalpa desarrollan el proyecto Barrio Limpio, con labores de limpieza en quebradas, cunetas y calles para evitar inundaciones y derrumbes en la próxima temporada de lluvias.
La alcaldía de Río de Janeiro decidió estimular la construcción sustentable ofreciendo una reducción tributaria de 50 por ciento a los proyectos certificados.
En la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992, el entonces presidente estadounidense George H.W. Bush (1989-1993) respondió duramente a las acusaciones contra su país, uno de los mayores emisores de gases invernadero.