aflatoxinas

En México quieren darle la vuelta a la tortilla

La agrónoma Irene Salvador decidió aprender el proceso de elaboración de la tortilla de maíz para preservar y fomentar esa tradición y alimento básico de la dieta en México, donde ha perdido presencia y calidad nutricional.

El técnico de laboratorio Herbert Mtopa recoge muestras biológicas en una clínica del distrito de Shamva, en Zimbabwe, en el marco de un proyecto de CultiAF para evaluar la exposición de mujeres y niños a las aflatoxinas. Crédito: Busani Bafana/IPS.

La tecnología por sí sola no puede contra las aflatoxinas

Ante la falta de esfuerzos concertados para generar conciencia sobre los peligros de las aflatoxinas para los humanos y los animales domésticos, los avances tecnológicos para su detección precoz en cereales y semillas, como las de maíz, no lograrán nada

Agricultores aplican Aflasafe en cultivos de maní. Crédito: Cortesía de Aflasafe.com

África apuesta a un bioproducto contra las mortales aflatoxinas

Entre las substancias que contaminan los alimentos, las aflatoxinas son de las más letales. Entre 2004 y 2007, el maíz contaminado dejó casi 200 personas muertas en Kenia, cientos más hospitalizadas y debieron descartarse millones de sacos.

El técnico laboratorista Herbert Mtopa recoge muestras biológicas en una clínica de Zimbabwe para evaluar la exposición de las mujeres y los niños a las aflatoxinas. Crédito: Busani Bafana / IPS

Las aflatoxinas envenenan el comercio y la salud de África

La contaminación por aflatoxinas es un problema creciente para el comercio, la seguridad alimentaria y la salud en África subsahariana, donde los pequeños agricultores no tienen los recursos necesarios para proteger a sus cosechas.

Los agricultores Enock Gwangwawa y Alice Mhonda, en Zimbabwe, almacenan su maíz en bolsas herméticas para protegerlo del gorgojo y los hongos. Crédito: Busani Bafana / IPS

Zimbabwe en guerra contra las aflatoxinas

En la última zafra, los gorgojos y los hongos fueron el motivo de que la agricultora Mollene Kachambwa perdiera una de las cinco toneladas del maíz que su familia había cosechado en Zimbabwe. Pero ahora esas plagas tendrán que buscarse