ROMA – El mensaje de la orgainzación Derechos Justos para los Niños (JRC, en inglés) fue claro: la protección de los niños y ls niñas debe tener prioridad sobre las costumbres que se utilizan para justificar su matrimonio.
El Congreso Católico Mundial, en representación de 44 países, ha respaldado la campaña de JRC para acabar con el matrimonio infantil de aquí a 2030.
Anunciado en Roma el 22 de octubre, este compromiso une a influyentes líderes religiosos en un esfuerzo global por poner fin a una práctica que sigue privando a millones de niños, especialmente a las niñas, de su infancia.
«Todos los niños y niñas merecen una infancia llena de dignidad, educación, seguridad y esperanza», afirmó Rajeev Kochuparambil, presidente del Congreso Católico Mundial, al anunciar su apoyo a la campaña.
Añadió que «poner fin al matrimonio infantil es una responsabilidad moral colectiva que exige que las familias, las comunidades y las instituciones religiosas se unan».
El fundador del JRC, Bhuwan Ribhu, acogió con satisfacción el apoyo del congreso y señaló que los líderes religiosos podrían desempeñar un papel decisivo en la prevención del matrimonio infantil.
«Cuando la fe se alía con la justicia y la protección de los niños, el matrimonio infantil puede acabar de un día para otro», afirmó.
Sus palabras transmiten un sentido de urgencia al que el progreso mundial aún no ha dado respuesta.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estimó en 2023 que 640 millones de niñas y mujeres vivas en ese momento se habían casado durante la infancia.
Aproximadamente una de cada cinco mujeres jóvenes de entre 20 y 24 años se había casado antes de cumplir los 18 años, lo que supone un descenso respecto a casi una de cada cuatro una década antes.
A pesar de este avance, la tasa de descenso seguía siendo insuficiente para eliminar el matrimonio infantil para 2030.
Detrás de estas cifras hay niñas cuyos matrimonios pueden interrumpir su educación, restringir su independencia y limitar sus oportunidades económicas futuras.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) describe el matrimonio infantil como una consecuencia y un factor impulsor de la desigualdad de género, que afecta de manera desproporcionada a las niñas de hogares más pobres y comunidades rurales.
Para la campaña del JRC, los líderes religiosos constituyen una vía para llegar a las familias y comunidades donde se toman las decisiones sobre el matrimonio.
Según el JRC, la reunión de Roma congregó a altos cargos del clero católico, obispos, arzobispos y líderes comunitarios de varios continentes, entre ellos la India, Estados Unidos, Canadá, África, Australia, Singapur, Oriente Medio y Europa.
Los participantes firmaron un compromiso conjunto para ayudar a poner fin al matrimonio infantil y movilizar a las comunidades religiosas con el fin de proteger la dignidad, la seguridad y la libertad de los niños.
El compromiso atribuye la responsabilidad a las instituciones cuyas relaciones con las familias van más allá de las ceremonias nupciales. La campaña pretende animar a los líderes religiosos a cuestionar las normas sociales perjudiciales, involucrar a los padres y movilizar a las comunidades para que intervengan antes de que se celebre un matrimonio infantil.
Esta alianza refleja el alcance internacional del problema. Una evaluación de Unicef reveló que el sur de Asia concentraba 45 % de las niñas casadas en todo el mundo, seguido del África subsahariana, con 20 %. Solo India representaba aproximadamente un tercio del total mundial.
El enfoque de JRC combina la movilización comunitaria con la intervención cuando un niño o una niña se enfrenta a un matrimonio inminente.
Según la organización, su labor consiste en involucrar a los padres, a los líderes religiosos y a quienes participan en las ceremonias nupciales mediante el asesoramiento y la persuasión, con medidas legales cuando sea necesario. Los niños, los amigos y los familiares también pueden alertar a sus equipos sobre matrimonios previstos.
La organización también pretende abordar las presiones que pueden llevar a las familias a concertar matrimonios precoces, poniendo en contacto a los hogares vulnerables con la ayuda gubernamental y los programas de becas.
Este enfoque más amplio es importante porque cambiar la ley por sí solo no basta para hacer frente a todas las presiones sociales y económicas que sustentan el matrimonio infantil.
El Banco Mundial ha destacado la importancia de combinar la reforma legal con la educación, las oportunidades económicas y los esfuerzos por cambiar las normas sociales.
El Compromiso de Roma se produce en el marco de unos esfuerzos internacionales más amplios para poner fin al matrimonio infantil, precoz y forzado.
El 4 de septiembre de 2026, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución por la que se establece el 27 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación del Matrimonio Infantil, Precoz y Forzado.
La primera celebración tendrá lugar el próximo mes. Ribhu ha sido una de las personas que ha abogado por la instauración de este día internacional.
T: MF / ED: EG


