EREVAN – Por cada dólar destinado a proteger la naturaleza se gastan 30 en actividades que la destruyen, resalta el informe de apertura de la 17 Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad (COP17), de las Naciones Unidas, que se inicia el lunes 19 en esta capital de Armenia.
El informe “Estado de la acción en materia de biodiversidad” señala que, aunque casi 90 % de los países establecieron metas nacionales para proteger la naturaleza, menos de la mitad avanza al ritmo necesario para cumplirlas antes de 2030.
Ese documento de la ONU evalúa por primera vez los avances mundiales desde la adopción del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal en 2022, que estableció 23 metas para detener y revertir la destrucción de los ecosistemas.
Entre ellas figura el compromiso de proteger al menos 30 % de las tierras y los mares del planeta para 2030. Sin embargo, los objetivos nacionales actuales solo permitirían alcanzar una protección de 26 % de los ecosistemas terrestres y de 12 % de los marinos.
“La naturaleza no prosperará solo con buenas intenciones. Existe una brecha entre la ambición y la acción”, advirtió del secretario general de la ONU, António Guterres, durante la presentación del informe.
Guterres llamó “a los gobiernos, las empresas y las comunidades para que aceleren los esfuerzos por proteger la biodiversidad para las generaciones futuras y toda la vida en la Tierra”.
Por su parte, Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), deploró que “por cada dólar invertido en proteger la naturaleza, todavía se gastan 30 dólares en destruirla”.
Pidió reorientar los subsidios y los incentivos que financian actividades perjudiciales para los ecosistemas hacia prácticas que ayuden a su conservación y restauración.
Andersen recordó además que la pérdida de biodiversidad está estrechamente relacionada con el cambio climático.
“Superar el umbral de 1,5 grados centígrados (°C) de calentamiento global aumenta el riesgo de degradación de los bosques, alteraciones de los ciclos naturales y daños irreversibles a los ecosistemas”, indicó.
El Acuerdo de París de 2015 estableció el compromiso de la inmensa mayoría de los países de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que calientan la atmósfera, de modo que para el año 2050 la temperatura media del planeta no exceda de 1,5 °C sobre los niveles de la era preindustrial (1850-1900).
Las consecuencias de la pérdida de biodiversidad van mucho más allá de la desaparición de especies: amenazan la producción de alimentos, el suministro de agua, la salud y los medios de subsistencia de millones de personas, señala el informe.
Guterres afirmó que factores como la alteración del clima, el sobrepastoreo y el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas “están impulsando la triple crisis planetaria de contaminación, pérdida de biodiversidad y caos climático”.
Como resultado, “más de un millón de especies se enfrentan al riesgo de extinción, acercándonos cada vez más a un mundo inhabitable, pero no tiene por qué ser así”, expresó.
El balance en el informe reconoce algunos progresos, pues más de la mitad de los países elaboraron planes para aplicar sus compromisos, y más de 70 % han comunicado resultados.
Además, pueblos indígenas, comunidades locales, organizaciones y empresas han presentado cerca de 5000 compromisos voluntarios.
Sin embargo, ninguna de las 23 metas mundiales presenta un balance completamente positivo.
Los mayores retrasos se concentran en las medidas para transformar las actividades económicas que impulsan la pérdida de biodiversidad, eliminar los subsidios perjudiciales para el medio ambiente y movilizar recursos para su protección.
El informe también identifica obstáculos relacionados con la falta de financiación, la cooperación científica, el acceso a tecnologías y la coordinación entre gobiernos, dificultades que afectan especialmente a los países en desarrollo.
Astrid Schomaker, secretaria ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica, expuso que se requiere aumentar tanto la velocidad como la magnitud de las medidas adoptadas en todos los sectores de la sociedad para alcanzar las metas de 2030.
Aunque el acuerdo mundial contempla movilizar 200 000 millones de dólares anuales para la biodiversidad, procedentes de fuentes públicas y privadas, las prioridades financieras siguen apuntando en la dirección contraria.
En la COP17, del 19 al 30 de octubre, representantes de gobiernos examinarán
los progresos realizados desde 2022 y deberán acordar medidas de financiación, seguimiento y cooperación internacional en procura de las metas planteadas.
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