NACIONES UNIDAS – El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, celebrado este mes, fue un sombrío recordatorio de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no alcanzará su ambicioso objetivo de impulsar la erradicación de la pobreza extrema, en «todas sus formas», para 2030.
Según el secretario general, António Guterres, erradicar la pobreza para 2030 requiere una voluntad política urgente, inversiones masivas y un compromiso con la justicia, más que con la caridad, según dijo el día internacional sobre el tema, el 17 de octubre.
Pero es poco probable que eso ocurra en la fecha prevista.
El portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, declaró a los periodistas en el preámbulo de ese día internaconal que el mensaje para los donantes es que reviste una importancia crucial centrar la ayuda en eliminar la pobreza en la medida de lo posible.
«Es una vergüenza que tantas personas —de verdad, cientos de millones de personas en todo el mundo— sigan enfrentándose a una pobreza extrema. Por eso, y porque sigue existiendo una brecha tan grande en las necesidades que hay que abordar, es poco probable que alcancemos los objetivos para 2030», dijo Haq.
Y siguió: «Pero el secretario general, como saben, sigue insistiendo en la determinación. La idea, tal y como él mismo afirma, es que no es ni optimista ni pesimista, sino decidido. Y eso es lo que tenemos que hacer en la lucha contra la pobreza».
Guterres ha descrito la pobreza extrema como un «insulto» a la dignidad humana, una negación de los derechos humanos fundamentales y una cuestión de justicia social.
En 2026, se estimaba que 826 millones de personas (o una de cada 10 personas en todo el mundo) vivían en la pobreza extrema. Si las tendencias actuales continúan, 9 % de la población mundial seguirá viviendo en la pobreza extrema en 2030.

Richard Ponzio, director del Programa de Gobernanza Global, Justicia y Seguridad e investigador principal del Centro Stimson, con sede en Washington, recordó a IPS que poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo para 2030 es el Objetivo n.º 1 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
«Entre 2000 y 2015 se registraron enormes avances en una iniciativa similar de lucha contra la pobreza, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, gracias, en gran parte, a los avances en dos grandes países en desarrollo de la época (China y la India)», recordó.
Sin embargo, agregó, «en el período actual (2015-2030) se han registrado menos avances en general por múltiples razones, entre ellas la creciente carga de la deuda, la pandemia de covid-19, la continua degradación medioambiental y el lastre para el crecimiento económico mundial derivado de los aranceles y de nuevas guerras de gran envergadura».
A pesar de estos obstáculos, señaló Ponzio, la determinación constante del secretario general y del sistema de las Naciones Unidas para luchar contra la pobreza extrema a nivel mundial merece el apoyo y unos niveles acordes de compromiso y determinación por parte de los 193 Estados miembros de este organismo mundial.
En el período previo a la Cumbre de los ODS que se celebrará en septiembre de 2027 en Nueva York, «deben redoblarse los esfuerzos internacionales —incluidas estrategias de desarrollo innovadoras y nuevos enfoques de financiación— en apoyo del ODS ‘Sin Pobreza'», dijo.
Al mismo tiempo, añadió, se debe garantizar que las medidas para erradicar la pobreza extrema sigan siendo un pilar fundamental de la emergente Agenda de Desarrollo Post-2030, que reemplazaría a los ODS ese año.
Max Lawson, responsable de políticas contra la desigualdad de Oxfam Internacional, declaró a IPS que la pobreza extrema puede erradicarse para 2030, «pero solo si reducimos radicalmente la desigualdad».
«En este momento, por cada nuevo dólar de riqueza que se crea en el mundo, el 1 % más rico se embolsa 41 céntimos, mientras que toda la mitad más pobre de la humanidad solo recibe un céntimo», detalló.
Ello sucede, añadió Lawson, porque «mientras que la gente corriente se ve duramente afectada por la subida de los precios, las guerras y las pandemias, los multimillonarios han más que duplicado sus fortunas».
Según un informe, la pobreza tiene muchas dimensiones. Entre sus causas principales se encuentran el desempleo, la exclusión social y la elevada vulnerabilidad de determinadas poblaciones ante desastres, enfermedades y otras crisis que les impiden ganarse la vida de forma productiva.
Los ODS de la ONU son un conjunto de 17 objetivos globales y 169 metas específicas adoptadas por los Estados miembros de la ONU en septiembre de 2015 en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible
Estos objetivos incluyen también el fin del hambre en todo el mundo, la necesidad de una educación de calidad, la buena salud y el bienestar, entre otros.
Anuradha Mittal, directora ejecutiva del Instituto Oakland, declaró a IPS: «Mientras buscamos soluciones para acabar con la pobreza, debemos centrarnos en las causas de la pobreza».
El Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza debería ser el día para erradicar las guerras en todo el mundo, argumentó.
El gasto militar mundial sigue aumentando. El presupuesto de defensa propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para 2027es un ejemplo de esta realidad.
Alcanza la cifra récord de 1,5 billones (millón de millones) de dólares, casi el doble del presupuesto de 2023 y concuerda con las previsiones que estiman que el gasto militar mundial podría alcanzar los 6,6 billones de dólares en 2035.
El crecimiento del complejo militar-industrial se produce a expensas del bien común.
Una pequeña fracción de los presupuestos militares anuales —menos de 300 000 millones de dólares— podría ayudar a eliminar la pobreza extrema, dijo Mittal.
Y siguió dando cifras: 93 000 millones de dólares al año —menos de 4 % del gasto militar mundial anual— podrían ayudar a combatir el hambre en todo el mundo.
En la actualidad, más de la mitad de los 1100 millones de personas pobres del mundo viven en situaciones de conflicto. La guerra desvía fondos necesarios para la salud pública, la educación y las redes de protección social.
«La destrucción y el saqueo que conlleva la guerra generan pobreza y luego la perpetúan», afirmó Mittal.
Danielle Nierenberg, presidenta y fundadora del grupo de pensamiento estadounidense Food Tank, declaró a IPS: «La determinación está bien, pero para ser eficaces necesitamos tener valor»».
Ante los recortes en la ayuda internacional, incluido el desmantelamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) por parte de Trump en 2025, «debemos plantar cara a quienes consideran que la ayuda es un derroche de dinero», afirmó.
«Millones de personas mueren innecesariamente cuando bastaría con un porcentaje muy pequeño de los presupuestos de los países ricos para salvarlas. La ayuda nos beneficia a todos: no solo es lo moralmente correcto, sino que contribuye a reforzar la seguridad nacional», dijo Nierenberg.
Frederic Mousseau, director de políticas del Instituto Oakland, dijo a IPS que centrarse en los «donantes» para abordar las crisis de pobreza y climática a las que se enfrenta hoy el mundo es un enfoque erróneo.
«La pobreza va de la mano de las crecientes desigualdades y no puede abordarse por separado. Hay dinero de sobra para resolver ambas crisis», consideró.
Según Oxfam, se podrían recaudar nueve billones de dólares solo con aumentar los impuestos sobre el patrimonio y los ingresos del 1 % más rico de la población y sobre los beneficios de las 722 empresas más grandes del mundo.
«Dado que la riqueza de los multimillonarios y de las mayores empresas sigue aumentando hasta niveles desmesurados, no hay otra forma de abordar la pobreza que gravarlas con impuestos», dijo Mousseau.
«La ONU debería liderar una reforma fiscal internacional que permita la redistribución de la riqueza hacia los más pobres y la adaptación a la crisis climática», planteó. Mousseau.
Según el informe sobre el avance de los ODS de 2026, la pobreza tiene muchas dimensiones, vale decir, es multidimensional. E
ntre sus causas principales se encuentran el desempleo, la exclusión social y la elevada vulnerabilidad de determinadas poblaciones ante desastres, enfermedades y otras crisis que les impiden ganarse la vida de forma productiva.
¿Por qué debería importar a cada quien la situación económica de otras personas?
Hay muchas razones, pero la más sencilla es que, como seres humanos, nuestro bienestar está profundamente interconectado. La creciente desigualdad perjudica el crecimiento económico y socava la cohesión social. Esto genera tensiones políticas y sociales y, en algunas circunstancias, provoca inestabilidad y conflictos.
¿Por qué es tan importante la protección social?
Unos sistemas de protección social sólidos son esenciales para amortiguar el impacto de las crisis económicas y evitar que las familias vulnerables caigan en la pobreza.
Aunque las medidas de protección social se ampliaron durante la crisis de la covid-19, aproximadamente 46 % de la población mundial —unos 3800 millones de personas, incluidos 1400 millones de niños— seguía sin ningún tipo de protección en 2023.
En respuesta a la posterior crisis del coste de la vida, 105 países y territorios anunciaron cerca de 350 medidas de protección social entre febrero de 2022 y febrero de 2023.
Sin embargo, 80 % de estos programas fueron solo a corto plazo. Para alcanzar verdaderamente los ODS, las naciones deben crear sistemas de protección social permanentes, universales y sostenibles para todos.
La contribución de la ciencia para acabar con la pobreza ha sido significativa. Por ejemplo, ha permitido el acceso al agua potable, ha reducido las muertes causadas por enfermedades transmitidas por el agua y ha mejorado la higiene para reducir los riesgos para la salud relacionados con el agua potable insalubre y la falta de saneamiento.
Estas son algunas conclusiones del Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2026:
• Si las tendencias actuales continúan, es posible que 9 % de la población mundial siga viviendo en la pobreza extrema en 2030, y solo uno de cada cinco países logrará reducir a la mitad sus niveles nacionales de pobreza.
• En 2025, 7,9 % de la población activa mundial (284 millones de trabajadores) vivía en la pobreza extrema, lo que supone un descenso respecto al 11 % registrado en 2015.
• Por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial recibe al menos una prestación de protección social. A pesar de este hito, 3800 millones de personas siguen sin ningún tipo de cobertura.
• La ayuda al desarrollo destinada a la reducción de la pobreza ha disminuido drásticamente, lo que ha anulado una década de avances y ha supuesto un retroceso a los niveles de 2015.
• Las economías avanzadas destinan una proporción significativamente mayor de sus presupuestos públicos a servicios esenciales (como la educación, la salud y la protección social) en comparación con los países emergentes y en desarrollo.
• Garantizar unos niveles mínimos de seguridad social en los países de renta baja y media requiere 1,4 billones de dólares adicionales al año, lo que equivale a 3,3 % de su PIB combinado en 2024.
T: MF / ED: EG


