KIGALI – Las pérdidas poscosecha, especialmente en las zonas rurales, amenazan los avances que África está logrando en materia de producción agrícola y capacidad de exportación.
En el África subsahariana, se pierde hasta 40 % de la producción agrícola debido a la falta de cámaras frigoríficas, según los actores del sector.
En el caso de los productos agrícolas altamente perecederos, como las frutas y las verduras, la pérdida puede alcanzar hasta 70 %.
Dado que la agricultura representa un tercio del producto interno bruto (PIB) y da empleo a más dl 60 % de la población, estas pérdidas amenazan los puestos de trabajo y los medios de vida de millones de personas.
Los agricultores africanos se enfrentan a la falta de sistemas de refrigeración fiables, a una cadena de frío poco desarrollada y a un almacenamiento de energía poco seguro, lo que hace que las cosechas se vean expuestas al calor y al deterioro.
Las deficientes redes de carreteras y las limitadas opciones de transporte refrigerado también agravan la situación. Los agricultores transportan la fruta a largas distancias hasta los centros de procesamiento en condiciones que distan mucho de ser ideales, lo que provoca pérdidas.
La energía renovable: una oportunidad
En el Foro Africano sobre Sistemas Alimentarios, celebrado a comienzos de septiembre en esta ciudad de Kigali, la capital de Ruanda, los expertos estudiaron cómo la energía renovable puede aliviar la carga de los agricultores, que a menudo recurren a generadores diésel para refrigerar los productos frescos de sus explotaciones.
Olamide Niyi-Afuye, director ejecutivo de la Asociación Africana de Desarrolladores de Minirredes (Amda, en inglés), una asociación del sector que trabaja para mejorar el entorno operativo de las minirredes, afirmó que la mayor carencia no es la concienciación, sino la agregación y el diseño intencional del mercado.
«Ya vemos ejemplos concretos de minirredes que abastecen de energía al procesamiento agrícola, al almacenamiento en frío y a otras actividades productivas», señaló.
Añadió que «el reto es que, con demasiada frecuencia, estos proyectos siguen tratándose como iniciativas aisladas en lugar de como parte de un modelo comercial escalable».
Mugwe Manga, responsable de financiación climática en Financial Sector Deepening Kenya (FSD Kenya), un fideicomiso independiente que apoya a las microempresas y pequeñas empresas, señaló que la energía representa una oportunidad enorme para que los pequeños agricultores obtengan más valor de lo que producen.
«La energía solar, cada vez más combinada con el almacenamiento de energía en baterías, es especialmente importante porque es modular, cada vez más asequible y puede implantarse con relativa rapidez en las zonas rurales», afirmó.
Explicó que «el riego con energía solar, el almacenamiento en frío, el secado, la molienda, la refrigeración y el procesamiento agrícola pueden reducir las pérdidas poscosecha, aumentar la productividad, mejorar la calidad de los productos y permitir a los agricultores vender en mercados de mayor valor».
Manga señaló que la energía puede convertirse en un importante factor que facilite tanto la resiliencia climática como el aumento de los ingresos de los agricultores.
«El uso productivo de la energía para el almacenamiento en frío, el riego por bombeo solar y el procesamiento agrícola es fundamental para la captación de valor, la resiliencia climática y la adaptación, lo que fortalecerá a los pequeños agricultores», dijo.
Nigeria, una de las mayores economías de África, perdió entre 2300 y 3300 millones de dólares debido a ineficiencias poscosecha en 2025, según los actores del sector.
Los alimentos desperdiciados debido a unas redes de almacenamiento y transporte deficientes ascendieron a hasta 40 millones de toneladas métricas.
Sudáfrica pierde aproximadamente 10,3 millones de toneladas de alimentos al año, alrededor de 19 % de sus productos frescos, según un informe de 2021 titulado «Hoja de ruta de investigación, desarrollo e innovación en materia de residuos».
La financiación de cooperativas es un modelo de financiación más adecuado
Las energías renovables ofrecen soluciones fiables y accesibles a los problemas de almacenamiento en frío y procesamiento en África, pero la financiación sigue siendo un gran reto.
Aunque los precios de los paneles solares y las baterías procedentes de China han ido bajando en los últimos años, los precios actuales siguen siendo elevados para muchos agricultores, especialmente para los pequeños agricultores de las zonas rurales.
Con un capital escaso y un acceso limitado a subvenciones y préstamos, muchos no pueden permitirse instalaciones de procesamiento agrícola y almacenamiento en frío alimentadas con energía solar.
Los expertos afirman que la energía limpia es la tecnología más económica de implementar cuando los agricultores trabajan juntos.
Debido a la inversión de capital que requieren algunas de estas soluciones, Manga afirmó que «es importante que los agricultores se organicen y se unan como colectivo para aprovechar las economías de escala y el poder de la agregación, que permite utilizar la energía para todos, en lugar de implantar estas soluciones de forma individual para pequeños agricultores, lo que podría no resultar rentable».
Niyi-Afuye señaló que es necesario reunir a los promotores energéticos y a las empresas agroindustriales en una fase mucho más temprana, agregar la demanda a lo largo de las cadenas de valor agrícolas y estructurar los proyectos en torno a cargas productivas fiables desde el principio.
«La oportunidad radica en dejar de tratar los sistemas energéticos y alimentarios como dos casos de inversión separados y empezar a crear oportunidades financiables en la intersección de ambos», afirmó.
Manga señaló que una de las lecciones clave de la energía distribuida es que la viabilidad económica suele ser mayor cuando los actores dejan de financiar activos individuales para agricultores concretos y, en su lugar, agregan la demanda.
«Los agricultores pueden organizarse a través de cooperativas, organizaciones de productores, agregadores o empresas rurales e invertir en infraestructuras compartidas que den servicio a muchos productores», dijo.
Esto genera, agregó, «economías de escala, mejora la utilización de los activos y crea una base de ingresos más sólida y predecible».
Manga señaló que la agregación también hace que estos proyectos resulten más atractivos para los financiadores, al reducir los costes de transacción y el riesgo percibido.
«En lugar de conceder préstamos a cientos de pequeños agricultores de forma individual, los inversores pueden financiar un activo productivo con un operador identificable, flujos de caja claros y una base de clientes agregada», explicó.
Niyi-Afuye señaló que el mejor modelo consiste en agrupar los proyectos en carteras aptas para la inversión, combinar el capital comercial con mecanismos adecuados de mejora crediticia y de reparto de riesgos, y aumentar el acceso a financiación a largo plazo en moneda local.
«Financiar infraestructuras en dólares mientras que los clientes subyacentes cobran en nairas nigerianas o chelines kenianos crea un desajuste estructural», señaló.
Pratik Patel, jefe de la oficina para África Oriental y Meridional de AfriCatalyist, una consultora de desarrollo global con sede en Senegal, afirmó que una asociación entre el sector público, el privado y los productores es el modelo que puede hacer que las energías renovables sean asequibles.
«En lugar de que una instalación de almacenamiento en frío o un operador de la cadena de frío intente funcionar de forma aislada como una única empresa comercial, se integra en un plan colectivo que abarca todo el recorrido desde la granja hasta la mesa», dijo.
Este camino incluye «la producción, la agregación a través de cooperativas de agricultores, el almacenamiento, el procesamiento y el acceso al mercado, con funciones claras y coordinación en cada etapa», explicó.
Señaló que este enfoque es importante para la financiación porque ofrece a los inversores lo que una instalación independiente no puede ofrecer, como un caso de uso definido, clientes a largo plazo identificados y una vía creíble de acceso al mercado.
«Cuando la responsabilidad de cada eslabón de la cadena se asigna al actor más adecuado para gestionarlo, el plan se vuelve más claro y se reducen los riesgos, lo que, en última instancia, genera confianza en los inversores», afirmó.


