A cuarenta años de la Declaración del Derecho al Desarrollo, más deudas que logros

El secretario general de la ONU, António Guterres, interviene durante la conmemoración del 40 aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo. También. Imagen: Laura Jarriel / ONU

NACIONES UNIDAS – Los líderes mundiales han advertido de que las personas más vulnerables se han quedado atrás, ya que el derecho al desarrollo ha prometido más de lo que ha cumplido, y el desarrollo parece ser un privilegio exclusivo de los superricos y los poderosos.

En una sesión celebrada al margen de la semana de alto nivel de la 81 Asamblea General de la ONU en Nueva York, los líderes mundiales celebraron el 40 aniversario de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, con un llamamiento a redoblar los esfuerzos para eliminar la profunda desigualdad derivada del desarrollo desigual en el mundo.

La Declaración, aprobada por la Asamblea General en diciembre de 1986, proclama que «el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual toda persona y todos los pueblos tienen derecho a participar en el desarrollo económico, social, cultural y político, a contribuir a él y a disfrutarlo, en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y las libertades fundamentales».

Sin embargo, la Declaración, que se presentó como un cambio fundamental en el progreso de la humanidad, no ha cumplido su promesa ni sus compromisos.

«Para millones de personas en todo el mundo, las promesas hechas en la Declaración siguen sin cumplirse, aunque sabemos cómo hacerlas realidad», declaró el secretario general de la ONU, António Guterres, ante los líderes mundiales.

Remarcó, además, que el aniversario de la Declaración es un llamamiento a la acción y indicando que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son el plan de acción para no dejar a nadie atrás.

«El desarrollo, los derechos humanos y la paz no son aspiraciones separadas. Avanzan juntos. En el mundo dividido de hoy, esta visión aún puede unirnos, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible son la hoja de ruta para llegar hasta allí», insistió en la que es su última participación en la 81 Asamblea General como máximo responsable de la ONU.

En el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los 17 ODS contienen objetivos y metas que están sacando a las personas de la pobreza y protegiendo sus derechos. Sin embargo, solo 36 % de las 139 metas de los ODS van por buen camino o han registrado avances moderados.

Guterres afirmó que la promesa del desarrollo se enfrenta hoy a nuevas pruebas, desde las crecientes desigualdades y la persistente inseguridad alimentaria hasta el aumento de la deuda, los conflictos y la inestabilidad económica, que están obstaculizando el desarrollo y el crecimiento económico.

«La crisis climática alcanza cada año nuevos niveles devastadores, lo que recuerda al mundo que no puede haber desarrollo en un planeta degradado y insalubre», afirmó Guterres, advirtiendo de que, si bien la revolución digital y la inteligencia artificial encierran un enorme potencial para mejorar vidas, también pueden ser motores de exclusión y división.

Insistió en que «la Declaración establece de forma inequívoca el desarrollo como un derecho y sitúa a las personas en el centro del proceso de desarrollo».

Algunos avances, pero queda mucho por hacer

«El desarrollo no se reduce al crecimiento económico, sino a la mejora constante del bienestar humano a través de la participación activa, libre y significativa de las personas en el desarrollo», afirmó Khalilur Rahman, presidente de la 81 Asamblea General de la ONU.

«Medimos el progreso no solo por el crecimiento agregado, sino por si las personas pueden vivir con dignidad, ejercer sus derechos y forjar su propio futuro», señaló.

Después hizo hincapié en que la Declaración debe respetarse mediante la acción y protegiendo los «logros conseguidos con gran esfuerzo durante las últimas cuatro décadas», además de abordar las desigualdades y las barreras estructurales que persisten.

«Hagamos que el multilateralismo sea más representativo, más receptivo y más capaz de ofrecer resultados para todos», subrayó.

Al señalar que la esperanza de vida mundial ha aumentado, al igual que el acceso a la educación y la salud para muchos, Rahman afirmó que 1500 millones de personas han salido de la pobreza en las últimas cuatro décadas.

Sin embargo, lamentó que muchos países sufran una carga de deuda insostenible y una participación desigual en las decisiones globales, lo que ha servido de lección en los últimos 40 años: el desarrollo es inclusivo y no puede separarse de los derechos humanos, las cuestiones medioambientales, la paz y la seguridad.

El coste de la deuda asciende a 1,4 billones (millones de millones) de dólares en los países en desarrollo, y 3400 millones de personas viven actualmente en países que gastan más en intereses de la deuda que en educación o sanidad.

Tras señalar que el objetivo del desarrollo era más amplio y pedir la eliminación de varias barreras al desarrollo, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que el actual sistema financiero estaba grotescamente desequilibrado y que dejaba a los derechos humanos fuera de los presupuestos.

Los recortes presupuestarios, señaló, afectaban más a los más pobres, por lo que instó a acabar con el sufrimiento humano, así como con el insaciable poder militar y económico.

Türk destacó que 2025 marcóa el undécimo año consecutivo en el que el gasto militar alcanzaba los 2,8 billones de dólares, lo que supone ocho veces más que el coste de acabar con la pobreza a escala mundial.

«El desarrollo debe ser equitativo y sostenible desde el punto de vista medioambiental».

Y añadió: «La sostenibilidad no puede equipararse al crecimiento económico logrado a cualquier precio para las personas y el planeta».

Türk consideró que «necesitamos un cambio profundo hacia una mayor igualdad, participación, dignidad, libertad y respeto mutuo, y debemos renovar nuestro compromiso con el principio de la cooperación internacional, que constituye el núcleo del derecho al desarrollo».

Los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres

Según el informe de Oxfam de 2026, «Resisting the Rule of the Rich: Protecting Freedom from Billionaire Power (Resistir al dominio de los ricos: proteger la libertad del poder de los multimillonarios)», el auge sin precedentes de los ultra ricos ha agravado la brecha mundial.

La riqueza de los multimillonarios se disparó en 2,5 billones de dólares el año pasado, una cantidad que equivale aproximadamente al total de activos que poseen, en conjunto, los 4100 millones de personas con menos recursos.

Amitabh Behar, director ejecutivo de Oxfam Internacional, señaló que el derecho al desarrollo sigue existiendo en principio, a pesar de los avances logrados en las décadas de 1990 y 2000, pero que se ha producido cierto retroceso en los últimos años.

El derecho al desarrollo se estaba poniendo en tela de juicio porque, por ejemplo, el derecho a la educación y a la salud se estaban convirtiendo en mercancías y privatizando.

Behar señaló que los derechos derivados de los acuerdos alcanzados en los foros internacionales deberían traducirse a nivel nacional para garantizar que las personas comprendan sus derechos y que exista un avance hacia su realización.

«Para que cualquier derecho se convierta en un derecho real, es realmente importante que lo construyamos desde la base. Si no invertimos tiempo, energía y recursos en construir desde la base, la realización de estos derechos seguirá siendo insuficiente», afirmó.

Behar señaló que el derecho al desarrollo pone de manifiesto la indivisibilidad de los derechos humanos y que los gobiernos han demostrado la voluntad política de empezar a hacer realidad estos derechos, pero este progreso solo puede materializarse cuando la gente empiece a reclamar sus derechos.

«Estamos ante un sistema económico en el que el dinero se dirige hacia arriba y se concentra en manos de unos pocos multimillonarios, por lo que el Gobierno debe gravarles con impuestos, obtener ingresos para la población y garantizar que se invierta en hacer realidad el derecho al desarrollo para todos», aseguró.

Harjeet Singh, coordinador global de la campaña Fill the Fund, dedicada a impulsar iniciativas mundiales en desarrollo y clima, advirtió que «debemos afrontar una verdad incómoda: el modelo económico mundial dominante lleva cuatro décadas traicionando la esencia de esa declaración».

Singh, que también es director fundador de la Fundación Satat Sampada Climate y director de participación de la Iniciativa del Tratado sobre Combustibles Fósiles, advirtió que «debemos afrontar una verdad incómoda: el modelo económico mundial dominante lleva cuatro décadas traicionando la esencia de esa Declaración».

«El desarrollo debía ser un proyecto emancipador centrado en la persona humana, que afirmara el derecho de todos a una participación activa, libre y significativa, así como a una participación equitativa en el progreso económico y social», dijo Singh a IPS.

Hoy, sin embargo, aseguró, «el capital financiero mundial se ha apropiado de él, al servicio de las empresas multinacionales y los tenedores de bonos privados, en lugar de los pequeños agricultores, los pueblos indígenas o los trabajadores urbanos».

Singh destacó que los países en desarrollo, que son los que menos han contribuido al cambio climático, se ven obligados a destinar una parte significativa de sus presupuestos a la recuperación tras las catástrofes, lo que los hunde aún más en la deuda.

«En este 40 aniversario, los gobiernos del Sur global y sus aliados deberían exigir un tratado vinculante sobre los combustibles fósiles y crear un marco internacional explícito para eliminar progresivamente y de forma equitativa los combustibles fósiles, poner fin a su expansión y financiar una transición global justa», sostuvo.

Y agregó: «La Declaración de 1986 se concibió como una carta de liberación y justicia».

A su juicio, «a menos que la Asamblea General de las Naciones Unidas base el desarrollo en los derechos humanos, las reparaciones climáticas, la eliminación gradual de los combustibles fósiles y una reforma económica sistémica, este hito supondrá cuatro décadas de promesas incumplidas».

T: MF / ED: EG

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