GINEBRA – La amenaza estadounidense de aniquilar a toda una civilización, con ataques sobre la infraestructura civil de Irán a partir de este martes 7, fue severamente repudiada por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.
“Deploro la retórica incendiaria que se ha desatado en la guerra de Medio Oriente durante las últimas semanas por todas las partes, incluidas las recientes amenazas de aniquilar a toda una civilización y atacar la infraestructura civil. Es repugnante”, dijo Türk en una declaración desde su oficina en esta ciudad suiza.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció en su red social Thruth que “esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás”, comenzando con bombardeos sobre los puentes y centrales eléctricas de Irán, a menos que ese país acepte su acuerdo para reabrir el paso por el estrecho de Ormuz.
Irán bloquea selectivamente el paso de buques por el estrecho de Ormuz, salida del golfo Pérsico hacia el océano Índico para la cuarta parte del petróleo y del gas que se comercializa internacionalmente en el planeta, como réplica ante los ataques sufridos por las fuerzas combinadas de Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero.
Tras varios ultimátums hacia Teherán, y al cabo de días cargados de declaraciones contradictorias sobre intensificación de la guerra o posibles acuerdos, Trump decidió “desatar el infierno” sobre Irán a partir de las ocho de la noche de este martes, hora de Washington (00:00 horas GMT).
Türk advirtió de que “llevar a cabo tales amenazas constituye uno de los crímenes internacionales más graves. Las amenazas que siembran el miedo y el terror entre la población civil son inaceptables y deben cesar de inmediato”.
Abundó indicando que “según el derecho internacional, atacar deliberadamente a civiles e infraestructura civil constituye un crimen de guerra. Quien sea responsable de crímenes internacionales debe rendir cuentas ante un tribunal competente”.
“Hago un llamamiento a la comunidad internacional para que tome medidas urgentes para reducir la tensión y ayudar a proteger la vida de todos los civiles”, añadió Türk.
Trump dejó abierta una posibilidad de salida negociada -tras esfuerzos en esa dirección de países mediadores, como Pakistán- agregando que “tal vez pueda suceder algo revolucionariamente maravilloso”, con la aceptación de sus demandas o incluso un cambio de régimen en Irán.
En Teherán, la televisión divulgó mensajes de autoridades exhortando a “todos los jóvenes, atletas, artistas, estudiantes y alumnos universitarios y sus profesores” para formar cadenas humanas alrededor de las centrales eléctricas.
Grupos de personas se movilizaban este martes hacia puentes y centrales eléctricas del país, atendiendo a ese llamado para formar escudos humanos.
El presidente Masoud Pezeshkian dijo que 14 millones de iraníes -el país cuenta 91 millones de habitantes- respondieron a las campañas en busca de voluntarios para luchar, y anunció que él mismo se sumaría.
Mientras, en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se detuvo una resolución presentada por los países del Golfo que alentaba el uso de escoltas armadas a buques mercantes en el estrecho de Ormuz, y proponía condenar solo los ataques de Irán a las infraestructuras civiles en los países de la región.
La resolución, presentada por países árabes del Golfo, obtuvo 11 votos a favor, dos abstenciones, las de Pakistán y Colombia, y los dos votos en contra de Rusia y China, lo que al ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad funciona como veto, por lo que el texto no fue aprobado.
Como preámbulo de la anunciada ofensiva estadounidense, Israel atacó ya algunas vías férreas en el interior de Irán e instalaciones en la isla de Jark, en el golfo Pérsico, asiento de la infraestructura iraní para la exportación petrolera.
Los precios del petróleo crudo continuaban en ascenso en los principales mercados. El West Texas Intermediate, marcador estadounidense, alcanzó este martes 115,49 dólares por barril de 159 litros, y el Brent del mar del Norte se ubicó en 111,74 dólares. Antes de la guerra sus valores oscilaban entre 65 y 70 dólares por barril.
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