Un nuevo orden mundial donde la fuerza es la razón

Uno de los bombardeos sobre Teherán desde el sábado 28 de febrero. Imagen: Centro Global para la Responsabilidad de Proteger

NACIONES UNIDAS –  Mientras continúa la preparación para un «nuevo orden mundial», sigue sin resolverse una pregunta: ¿reinará como país supremo aquel con el ejército más poderoso? reinará

Las Naciones Unidas siguen siendo políticamente impotentes. La Carta de las Naciones Unidas está hecha trizas. La soberanía de los Estados nacionales y su integridad territorial se han convertido en una burla política. Y prevalece la ley de la selva, ya sea en Palestina, Ucrania, Venezuela o Irán.

¿Cuál será lo próximo: ¿Colombia? ¿Cuba? ¿Groenlandia? ¿Corea del Norte?

La condena generalizada de los conflictos en curso, incluidas las acusaciones de crímenes de guerra y genocidio, sigue cayendo en saco roto.

El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo al Consejo de Seguridad que, en virtud del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, todos los Estados miembros «se abstendrán en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado».

Pero ¿hay alguien ahí fuera que esté escuchando?

Norman Solomon, director ejecutivo del Instituto para la Precisión Pública y director nacional de RootsAction dijo a IPS que matar desde el cielo ofrece desde hace tiempo un tipo de distanciamiento que la guerra en tierra no puede igualar. Lejos de sus víctimas, el poder aéreo sigue siendo el máximo exponente de la modernidad.

La dependencia de un poder aéreo abrumador es clave para lo que Estados Unidos está haciendo en colaboración con Israel. Bombardear desde el cielo sin atacar con fuerzas terrestres es la forma definitiva de matar sin sufrir muchas bajas.

Esto reduce las repercusiones políticas en el país atacante, en una cultura política y mediática que valora las vidas estadounidenses, pero considera que las vidas de «los otros» son fácilmente prescindibles, señaló.

«Esta flagrante guerra de agresión desvergonzada, lanzada por Estados Unidos e Israel, no puede ser contenida —y mucho menos revertida— con los típicos eufemismos y precauciones diplomáticas», dijo.

Los gobiernos de Estados Unidos e Israel, dijo Solomon, «están demasiado controlados por líderes psicópatas» que solo se adhieren al «principio» de que el poder da la razón. Si alguna vez ha habido un momento en el que la tan cacareada «comunidad internacional» debería dar un paso al frente y enfrentarse a una alianza de gobiernos forajidos y temerarios, es este.

Los aliados europeos de Estados Unidos, afirmó, deberían dejar de lado su cobarde ambigüedad y dar finalmente un paso al frente para exigir el cese de esta agresión que está prendiendo fuego al polvorín de Medio Oriente.

Lo razonable, planteó, sería que la Unión Europea (UE) amenazase con tomar medidas drásticas contra Estados Unidos e Israel a menos que esos dos «gobiernos sociópatas» detengan inmediatamente su ataque contra Irán.

«Jugar a lo evasivo con Washington convierte a los líderes de Londres, París, Berlín y otros lugares en cómplices de crímenes de guerra metódicos y continuos», criticó Solomon, autor de «War Made Invisible: How America Hides the Human Toll of Its Military Machine (La guerra invisible: cómo Estados Unidos oculta el coste humano de su maquinaria militar)».

Según el Centro Global para la Responsabilidad de Proteger, el acto de agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán se llevó a cabo en violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, ya que ejercieron el uso de la fuerza sin la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y sin una amenaza demostrada a su seguridad que activara el derecho a la autodefensa en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

«El ataque se produjo en medio de las conversaciones nucleares en curso entre Estados Unidos e Irán y pocas horas después de que el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, mediador clave en las negociaciones, compartiera detalles sobre los avances logrados y anunciara que se estaba cerca de alcanzar un acuerdo», indica un pronunciamiento del Centro.

Y añade: «El ataque también refleja las recientes acciones ilegales emprendidas por Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, que culminaron con el secuestro del jefe de Estado y desencadenaron una profunda incertidumbre para la región y el orden mundial».

Por su parte, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) dijo que está «profundamente preocupada» por la escalada del conflicto en Medio Oriente y su impacto en la población civil y el desplazamiento adicional en la región.

«Muchos de los países afectados ya acogen a millones de refugiados y desplazados internos. Una mayor violencia corre el riesgo de desbordar las capacidades humanitarias y ejercer una presión adicional sobre las comunidades de acogida», detalló.

«Nos hacemos eco del llamamiento urgente del secretario general de la ONU al diálogo y la distensión, el respeto de los derechos humanos, la protección de los civiles y el pleno cumplimiento del derecho internacional», acotó.

James Jennings, presidente de Conscience International, dijo a IPS que el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán era «erróneo, ilegal y se basaba en mentiras». «Retrasará, en lugar de acelerar, cualquier futuro acuerdo nuclear, quizás durante décadas», lamentó.

Señaló que era ilegal porque viola tanto la Constitución de los Estados Unidos como el derecho internacional consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. Se basaba en mentiras porque los grupos de vigilancia nuclear han indicado claramente en esencia que «no hay nada que ver aquí».

Jennings recordó que el  presidente Donald Trump reitera regularmente que la operación conjunta «Martillo de Medianoche» contra Irán, de junio de 2025, destruyó la capacidad nuclear de ese país.

Pero ahora, destacó, usa como «su débil argumento» para su guerra desatada con la nueva operación llamada «Furia Épica», lanzada el 28 de febrero, «se basa en la idea de que quizás algún día en el futuro Irán podría conseguir una bomba nuclear».

«Varios gobiernos estadounidenses han trabajado diplomáticamente para evitar esa posibilidad, pero Trump rompió el acuerdo y la negociación», afirmó.

Trump ha reiterado desde el sábado 28 que sus acciones no están limitadas por ninguna ley, constitución o Carta de las Naciones Unidas. Está guiado únicamente por su propia moralidad, como dijo hace pocos días, y siguió obedientemente a Israel en el lanzamiento de una guerra masiva contra un país de 92 millones de habitantes, dijo Jennings.

«Mientras tanto, sus diplomáticos aficionados negociaban de forma engañosa un compromiso, como hizo el imperio japonés en el período previo al ataque a Pearl Harbor durante la Segunda Guerra Mundial», remarcó.

Y añadió: «Pregunte a los padres de las más de 100 escolares asesinadas en el primer y horrible día de los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel en la localidad iraní de Minaj, y es muy probable que no consideren a Trump como una persona especialmente moral».

George W. Bush, que gobernó Estados Unidos entre 2001 y 2009, se autodenominaba «el Decisor», por lo que decidió tontamente llevar a Estados Unidos a dos guerras imposibles de ganar que la mayoría de los políticos de Washington, e incluso el propio Trump, consideran ahora errores monumentales, recordó Jennings.

Trump, acotó,  hizo una campaña enérgica a favor de mantener a Estados Unidos al margen de las erróneas guerras en Medio Oriente Medio que se convirtieron en «guerras eternas».

«Sin embargo, aquí está, siendo manipulado por Benjamín Netanyahu», el primer ministro israelí, analizó el especialista.

Para Jennings, «según una regla clásica a la hora de iniciar una guerra, hay que reconocer que hay dos cosas que no se pueden cambiar: una es la historia y la otra es la geografía».

«Es sorprendente que el líder de Estados Unidos se muestre arrogante a la hora de ir a la guerra sin comprender eso o sin declarar claramente el propósito de la misión o el resultado final», dijo.

Los expertos y los reporteros de televisión están calificando el ataque a Irán como «una guerra elegida» y no obligada, apuntó Jennings.

«¿Por qué no llamarla por lo que realmente es: una guerra de agresión descarada?», criticó.

«Nadie sabe cuándo terminará. La afirmación de Trump de que la guerra terminará en unos días es una broma cruel. La otra parte tiene voz y voto. Irán celebró su 2500 aniversario en 1971. Quizás las personas que llevan tanto tiempo ahí saben algunas cosas sobre la supervivencia», planteó Jennings.

T: MF / ED: EG

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