LONDRES – Los aficionados que asistirán a la Copa Mundial masculina de Fútbol 2026 en Canadá, Estados Unidos y México corren peligro de encontrarse con “inquietantes ataques contra los derechos humanos”, sobre todo por las políticas estadounidenses de inmigración, advirtió este lunes 30 Amnistía Internacional (AI).
El gobierno estadounidense “ha deportado a más de 500 000 en 2025. Esa cifra equivale a más de seis veces el número de personas que asistirán a la final de la Copa Mundial en el Estadio MetLife en Nueva Jersey (noreste)”, declaró Steve Cockburn, director de Justicia Económica y Social de AI.
“La oleada de detenciones y deportaciones ilegítimas, que ha batido récords, sólo ha sido posible mediante la erosión de las salvaguardias de debido proceso, y ha socavado los derechos a la libertad y la seguridad de cientos de miles de personas migrantes y refugiadas”, dijo Cockburn.
El responsable de la organización de derechos humanos sostuvo que Estados Unidos “está viviendo unos tiempos profundamente inciertos, que sin duda se extenderán a la afición que desee participar en las celebraciones de la Copa Mundial”.
La masculina Copa Mundial de la Fifa (Federación Internacional de Fútbol Asociado) será disputado por 48 selecciones nacionales, del 11 de junio al 19 de julio de este año, en plazas de los tres países de América del Norte.
AI ha advertido de que severas restricciones a la libertad de expresión y protesta pacífica amenazan el torneo “seguro, acogedor e inclusivo” prometido por la Fifa.
En su informe, “La humanidad debe triunfar: Defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la Fifa 2026”, AI expone con detalle los riesgos que pueden correr la afición, los jugadores, los periodistas, los trabajadores y trabajadoras, y las comunidades locales en los tres países anfitriones.
Las ciudades anfitrionas de la copa se han visto afectadas por la represión de los derechos ejercida por el gobierno estadounidense, señala AI.
Recuerda el informe que el presidente Donald Trump federalizó y desplegó unos 4000 efectivos de la Guardia Nacional del estado de California (suroeste) en la ciudad de Los Ángeles en junio de 2025, en respuesta a las protestas contra las redadas de inmigración.
Dallas, Houston (en Texas, sur) y Miami (en Florida, sureste), ciudades anfitrionas, “han firmado acuerdos problemáticos” para que los cuerpos locales encargados de hacer cumplir la ley colaboren con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés), observó AI.
Considera que eso incrementa el uso de perfiles raciales y los ataques contra inmigrantes, y erosiona la confianza entre las comunidades y las fuerzas del orden locales, lo que da lugar a una reducción de la seguridad pública.
Respecto de los otros países anfitriones, AI señala que México ha movilizado 100 000 agentes de seguridad, incluidos militares, en respuesta a los elevados niveles de violencia, lo que aumenta el peligro para las personas que protestan.
Entre esas personas se encuentran las mujeres activistas que están planeando una protesta pacífica para el partido de inauguración en el estadio Azteca de Ciudad de México, en la que pedirán verdad, justicia y reparación por la desaparición de sus seres queridos.
En Canadá, el impacto de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 en Vancouver (oeste) y una creciente crisis de vivienda han despertado el temor de que las personas sin hogar vuelvan a ser desplazadas y empujadas aún más a los márgenes.
El 15 de marzo, las autoridades de Toronto (sureste) cerraron un centro de acogida contra el frío invernal que proporcionaba cobijo a personas sin hogar, ya que el lugar donde se ubicaba había sido reservado para su uso por la Fifa.
El informe critica que “en todo Estados Unidos, agentes federales que se comportan al estilo de los paramilitares, han atacado repetidamente a comunidades hispanas, negras, asiáticas y otras”, y han detenido de manera violenta y arbitraria a personas, incluidos menores de edad, cerca de sus casas, escuelas y lugares de trabajo.
Expone que el ICE y otras agencias “constituyen una escalofriante amenaza para quienes viven en Estados Unidos, para quienes viajan allí para asistir a un partido y para los propios jugadores”.
Señala que probablemente muchas comunidades inmigrantes querrán reunirse para ver los partidos de la copa, y millones de aficionados y aficionadas viajarán al país desde todos los lugares del mundo.
Pero debido a las prohibiciones de viajar dictadas por el gobierno de Trump, los aficionados y aficionadas de Costa de Marfil, Haití, Irán y Senegal no podrán viajar y entrar en el país para animar a sus equipos, a menos que tuviesen un visado válido antes del 1 de enero de 2026.
Otros aficionados y aficionadas se enfrentan a vigilancia intrusiva, con propuestas para obligar a las personas visitantes a poner sus cuentas de redes sociales a disposición de un examen y someterlas a un cribado por “antiamericanismo”.
“Solo cuatro de las 16 ciudades anfitrionas han publicado hasta ahora sus planes respecto a los derechos humanos, y ninguna de las que lo han hecho hasta la fecha dice nada sobre la protección frente a la actuación abusiva contra la inmigración”, recuerda el reporte de AI.
Señala finalmente que, cuando sólo quedan algo más de 10 semanas hasta el inicio de la copa, el compromiso de la Fifa respecto a un torneo en el que todo el mundo se sienta seguro, incluido y libre de ejercer sus derechos “requiere acciones urgentes para garantizar que la belleza del juego no corre el riesgo de tener un feo resultado”.
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