GINEBRA – La atención a las necesidades de salud para los refugiados y migrantes en el mundo está en mejoría, incluso en contextos políticos complejos, indica un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) divulgado este jueves 26.
Con información de 93 de sus Estados miembros, la OMS registra que más de 60 -dos tercios de ellos- ya incluyen a los colectivos migrantes y refugiados en sus leyes y políticas nacionales de salud.
Recuerda que ya al cierre de 2024, de los 8000 millones de habitantes del planeta al menos 304 millones eran migrantes internacionales -el doble de los que había en 1990- y la cifra se eleva a 1000 millones si se considera a quienes han debido desplazarse o migrar dentro de las fronteras de su país.
Muchos de ellos – desplazados por conflictos, desastres naturales, búsqueda de oportunidades económicas o educativas, necesidades familiares y otros motivos- encuentran obstáculos para acceder a los servicios de salud.
Además, presentan un mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas y enfermedades crónicas, sufren problemas de salud mental y, con frecuencia, viven o trabajan en condiciones inseguras.
Pero, advirtió Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, “los refugiados y migrantes no solo reciben atención de salud. También trabajan en estos servicios, cuidan de otras personas y son referencia dentro de su entorno”.
“Los sistemas de salud solo son verdaderamente universales cuando atienden a toda la población. El nuevo informe de la OMS sobre la salud de los migrantes y los refugiados muestra que la inclusión beneficia al conjunto de la sociedad y refuerza la preparación frente a futuros retos de la salud pública”, apuntó Tedros.
El informe divulgado por la OMS en esta ciudad suiza asegura que invertir en la salud de los colectivos de migrantes y refugiados genera beneficios de amplio alcance: favorece la integración social y económica, aumenta la resiliencia de los sistemas de salud, y refuerza la seguridad sanitaria mundial.
“Cuando los sistemas de salud se diseñan de forma inclusiva y se adaptan a las necesidades de los migrantes, reducen costos a largo plazo, ya que las personas gozan de mejor salud y se integran mejor en la sociedad, lo que les permite contribuir plenamente a ella”, expone el documento.
El informe muestra que, incluso en contextos políticos complejos, los países recurren cada vez más a datos, pruebas científicas y normas y criterios establecidos para fundamentar sus políticas sobre migración en los sistemas nacionales de salud.
Los estudios de caso procedentes de las seis regiones de la OMS muestran avances concretos.
Entre ellos, la ampliación de la cobertura del seguro de salud para los migrantes en Tailandia, la mediación intercultural en Bélgica y la participación de colectivos migrantes en las decisiones sobre la prestación de atención primaria en Chile.
Un caso resaltado es el de Colombia, cuya estrategia para integrar a los migrantes (hay cerca de 2,8 millones de venezolanos) en su sistema de salud demuestra cómo las políticas inclusivas pueden generar beneficios sociales y económicos tanto para los migrantes como para las comunidades de acogida.
Al proporcionar tarjetas de seguro médico a 1,5 millones de migrantes -de los cuales 500 000 contribuyen activamente, Colombia ha fortalecido su sistema nacional de salud, promoviendo al mismo tiempo un acceso equitativo a la atención.
Mediante una combinación de regímenes contributivos y subsidiados, el modelo asegura la sostenibilidad financiera: los migrantes empleados sostienen el sistema, mientras que los grupos vulnerables reciben protección.
“Este enfoque no solo mejora los resultados de salud pública, sino que también fomenta la cohesión social y la resiliencia del sistema, ofreciendo así un modelo replicable para otros países que enfrentan desafíos migratorios similares”, sostiene el informe de la OMS.
Pese a los avances, el estudio señala que aún persisten deficiencias, como la de que, entre los países que respondieron la encuesta de la OMS, solo 37 % recopila, analiza y difunde de manera sistemática datos sobre la salud de los migrantes dentro de sus sistemas nacionales de información sobre salud.
Solo 42 % de los países incluye a los refugiados y los migrantes en los planes de preparación frente a emergencias, reducción del riesgo de desastres y de respuesta.
Menos de 40 % señala que el personal de salud recibe formación para prestar una atención adaptada a las realidades culturales de esos colectivos.
Apenas 30 % ha emprendido campañas de comunicación para contrarrestar las percepciones erróneas y la discriminación relacionadas con la salud de esos grupos.
El acceso sigue siendo desigual: los refugiados suelen tener más opciones para acceder a los servicios de salud, pero los migrantes en situación irregular, los desplazados internos, los trabajadores migrantes y los estudiantes internacionales cuentan con una cobertura mucho menos uniforme.
La participación en la gobernanza sigue siendo limitada: en la mayoría de los países, los refugiados y los migrantes siguen sin estar suficientemente representados en los órganos de gobernanza y en los procesos de toma de decisiones en materia de salud.
De allí sus recomendaciones, comenzando por incluir a los refugiados y migrantes en todas las políticas, estrategias y planes nacionales de salud.
Se debe mejorar la recopilación y el uso sistemáticos de datos desglosados sobre la salud de los migrantes, para la planificación y la rendición de cuentas.
Asimismo, coordinar las medidas de varios sectores, como los de la salud, la vivienda, la educación, el empleo y la protección social.
Se propone adaptar las estrategias a las necesidades específicas de cada subgrupo de migrantes, incluidos los que se encuentran en situación irregular, y velar por que los refugiados y los migrantes participen en la planificación, la gobernanza, y el diseño y la prestación de servicios.
También se pide formar al personal de salud para que preste una atención equitativa y para que tenga en cuenta las realidades culturales, y combatir la desinformación y la discriminación mediante medidas basadas en datos reales.
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